IGUALDAD

Las dos velocidades de la brecha de género

  • Cerrar la brecha de género tardará 35 años si se sigue así

  • Hay en ámbitos que podría cerrarse antes como en la conciliación, que es la más abierta, pero la que más rápido se está cerrando

Imagen de archivo de una madre llevando a sus hijos al colegio

Imagen de archivo de una madre llevando a sus hijos al colegio / El Periódico

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La brecha de género en España todavía está lejos de cerrarse. Según el primer indicador ClosinGap sobre el coste de oportunidades de la desigualdad, el nivel de paridad en España es del 64,1%, es decir, todavía queda un 35,9% para la igualdad real. Los autores del informe señalan que en los últimos cinco años la evolución ha sido positiva, ya que en 2015 el porcentaje de igualdad era del 60,1%, pero alertan que de seguir a este ritmo, la brecha no se cerrará hasta dentro de 35 años, es decir, en 2055. 

El estudio ha investigado cinco ámbitos: el empleo, la educación, la conciliación, la salud y la digitalización y en todos ellos todavía existen desigualdades, aunque hay en algunos que la brecha es mucho más amplia. Es el caso de la conciliación, donde queda más por cerrar que lo que se ha conseguido igualar. La brecha en este ámbito es del 56%, sin embargo, destacan que es la que más rápido se está cerrando, a un ritmo del 4,4% anual. Por ello, explican que si sigue este ritmo estaría cerrada en 2040. 

Anna Merino, directora de estrategia y economía de PWC y autora del estudio, apunta que en este caso la brecha es tan grande porque hay unos hábitos “muy arraigados” de que la mujer es la madre, la que cuida… “un estigma que genera renuncias importantes”. No obstante, se muestra optimista y esperanzadora con la velocidad a la que se está cerrando. Apunta a normativas como la ley de la dependencia o la igualdad en la baja de maternidad y paternidad como los motivos por los que se está cerrando. “Los jóvenes, las nuevas generaciones lo ven de otra manera”, asegura. 

Por su parte, Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap, señala que la conciliación es uno de los puntos donde más hay que trabajar, ya que eso permite a las mujeres seguir educándose y conseguir un mejor empleo, que repercute en la sociedad en forma de consumo, de pensiones, de ocio… Sin embargo, Jiménez comenta que hay que empezar a llamar corresponsabilidad “parece que si dices conciliación solo se pone cara de mujer y es algo que debe repercutir a todos”. 

Las mujeres asumen la mayor parte del trabajo no remunerado lo que repercute en unas tasas de inactividad y parcialidad laboral más elevadas. Tal y como señalan en el informe, uno de los aspectos más preocupantes de esta situación es la desigualdad existente en el número de mujeres inactivas en el mercado laboral por el hecho de asumir trabajo sin remunerar como las labores del hogar o el cuidado de hijos y mayores. Esto también repercute en unas tasas de parcialidad en los contratos laborales mucho más elevadas que los hombres para poder conciliar. Por otro lado, respecto al tiempo dedicado al ocio, se observa una relativa equidad entre géneros.

Otras brechas

Por otro lado, la brecha más cerrada es la del ámbito de salud y bienestar, solo queda cerrar el 15,5%, pero es la que más estancada se encuentra. El motivo es porque no mejoran los

problemas de salud de las mujeres. Tampoco mejora su riesgo de pobreza o exclusión social, que es ligeramente superior al de los hombres. De hecho, desde 2015, esta brecha solo se ha reducido un 0,1%.

Otro de los ámbitos en los que existe más igualdad es en el de digitalización, en el que solo hay que cerrar una brecha del 28,7%. A nivel de usuario no existe casi diferencia, pero si se va al trabajo ya sí que se ven las desigualdades. El informe incide en que sí que existe una brecha de género muy importante en el número de especialistas TIC en el empleo. Se trata de un campo profesional esencial, “donde urge avanzar hacia la paridad, para acelerar el crecimiento de la economía digital y asegurar el éxito de la transformación digital”.

La educación es un determinante esencial en el desarrollo personal, social y profesional tanto de hombres como mujeres. En esta categoría, el Índice ClosinGap se sitúa en el 67,9%, por lo que queda aún un 32,1% de brecha por cerrar. Las mujeres tienen más estudios y mayor preparación académica. La ratio de mujeres con educación terciaria supera a la de los hombres; la tasa de abandono escolar femenina es inferior; y, en su etapa adulta, las mujeres se forman de manera continua en mayor medida que los hombres. Sin embargo, a pesar de que estos datos pueden sugerir una brecha favorable para las mujeres, todavía queda una asignatura pendiente muy relevante a la hora de conseguir avanzar hacia la total paridad de género en la educación. 

De hecho, como muestra la evolución del Índice ClosinGap, en los últimos cinco años la brecha de género en Educación se ha incrementado debido al bajo acceso de las mujeres a las carreras de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). La inmensa mayoría de los matriculados a estos grados, que son el presente y futuro del mundo laboral, siguen siendo hombres.

Finalmente, la categoría de Empleo es la única de las analizadas que tiene un impacto directo sobre el PIB. El Índice ClosinGap se sitúa en el 65% en 2020, por lo que aún queda un 35% de brecha de género por cerrar. Según se extrae de los datos del periodo analizado (2015 – 2020), el informe concluye que la brecha de género en el empleo Se está reduciendo a un ritmo anual del 1,9% desde 2015 y que, de continuar esta tendencia, se calcula que podría desaparecer en 2043, dentro de 23 años.

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Más igualdad, mayor PIB

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Todos estos datos repercuten en la economía de un país. Según el informe, la desigualdad de género resta el 18,5% al PIB español, una caída similar a la del Covid. De esta manera, si se alcanzara la paridad en la tasa de actividad y de empleo, en las horas trabajadas y en la distribución del empleo sectorial, el PIB español podría incrementarse en 230.847 millones de euros.

Además, este potencial incremento vendría acompañado por la creación de hasta 3,2 millones de empleos femeninos equivalentes a tiempo completo, así como por el aumento promedio de productividad de 1.301 euros de cada mujer, derivado de su traspaso a sectores económicos más productivos, como el científico-técnico.