INCLUSIÓN EN LA EMPRESA

Diversidad que enriquece

Las empresas se apuntan al discurso de la inclusión de colectivos desfavorecidos con el reto de pasar a la acción

Hay estudios que señalan que una plantilla diversa puede elevar el resultado un 33%

Dos trabajadores en La Fageda

Dos trabajadores en La Fageda / Yuhi Shinoda

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"No me cuentes tus discapacidades, vamos a centrarnos en tus capacidades". Txema Franco, director general de la Lantegi Batuak, resume así lo que está en el origen y detrás de esta empresa vasca de 3.200 trabajadores y una facturación en torno a los 74 millones de euros. Esta firma, altamente competitiva en la prestación de procesos industriales, tecnológicos y de servicios a más de 1.000 empresas e instituciones, es referente en la integración de colectivos desfavorecidos en su plantilla: el 83% de sus trabajadores poseen algún tipo de discapacidad (el 60%, de tipo intelectual). "Somos una empresa social que utilizamos los negocios como un medio al servicio de un fin, que es la inclusión laboral de las personas con discapacidad", resume el ejecutivo de Lantegi Batuak (Fábricas Unidas, en castellano).

Desde su origen, en 1983, "el objetivo ha sido demostrar que las personas con discapacidad intelectual pueden tener un hueco en la sociedad a través del trabajo", relata Txema Franco. En el 2019 la empresa obtuvo un resultado antes de impuestos en torno a los 700.000 euros. Y el 2020 se logró capear sin necesidad de despidos. Tampoco fueron necesarios en la crisis del 2008. "En general la economía social aguanta mucho mejor los embates de las crisis, en términos de defensa del empleo", resume. ¿Y eso por qué? "Por la propia naturaleza de estas organizaciones, porque ponemos las personas en el centro", responde.

Es la misma respuesta que concede Albert Riera, director de Comunicación de La Fageda, la exitosa cooperativa de La Garrotxa (Girona), dedicada a la fabricación de yogur natural y postres. La Fageda da empleo a 473 personas, de las que alrededor de 300 son con discapacidad psíquica, jóvenes en riesgo de exclusión o parados de larga duración, especialmente mujeres. La Fageda se presenta como "un proyecto social que tiene por misión mejorar la calidad de vida y promover la integración social de personas de colectivos vulnerables" y lo logra a partir de un proyecto empresarial que factura unos 24 millones al año y logra un resultado cercano al millón. "Esta cultura más humana de la empresa la hace más innovadora y creativa, porque la motivación es mucho mayor. Eso tiene una traslación clara en la cuenta de resultados, hace que la empresa sea más productiva y sostenible y refuerza su marca", resume Riera. En los últimos años, La Fageda, que fundó el aragonés Cristóbal Colón, se ha convertido en la marca de yogur natural líder en Catalunya.

Lantegi Batuak y La Fageda forman parte del universo de la llamada economía social, integrada por más de 43.000 empresas entre cooperativas, sociedades laborales, centros especiales de empleo y otras que tienen como principal signo "priorizar el factor trabajo sobre el factor capital". Así lo explica el presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), Juan Antonio Pedreño, que subraya la vocación inclusiva de sus plantillas, donde trabajan 128.000 personas con discapacidad o riesgo de exclusión social.

Del discurso, a la acción

La diversidad en la empresa alude a la inclusión de diferentes perfiles de personas independientemente de su género, orientación sexual, raza, nacionalidad, procedencia ética, religión, creencias o edad, con especial atención a los colectivos que tienen más difícil su acceso al mundo laboral. "Es verdad que hay empresas que incorporan a personas con discapacidad o mujeres solo para cumplir determinados ratios o para dar buena imagen en sus reportes, pero cada vez son más las que comprenden que la diversidad es enriquecedora y las hace más rentables", resuelve Catalina Parra, presidenta de la Fundación Hazloposible.

Diferentes estudios señalan que las empresas con mayor ratio de diversidad pueden aumentar sus resultados hasta en un 33%, según sostiene la Fundación SERES (Sociedad y Empresa Responsable), que integra a unas 150 empresas que representan el 70% de las compañías del Ibex 35 y, aproximadamente, el 30% del PIB. La medición del impacto social en la cuenta de resultados sigue siendo, sin embargo, un reto aún por resolver, en el que están implicados organizaciones como el World Economic Forum (WEF).

Algo más de 1.100 empresas españolas han firmado el ‘Charter de la Diversidad’, una carta europea de 10 principios que incluyen el compromiso de avanzar en una plantilla diversa y reconocer la diversidad sus clientes. Esto demuestra que, al menos, la inclusión está cada vez más presente en el discurso de las organizaciones. Sin embargo, "todavía queda un largo camino por recorrer. Solo un 33% de las compañías está trabajando en impulsar un liderazgo inclusivo y los motivos por los que trabajan en ello es por una mayor demanda social y presencia de estos temas en la agenda pública, con un 24%, y en segundo lugar, con un 18%, por la implicación y el compromiso de la alta dirección. Aquí tenemos el reto de demostrar que ese liderazgo inclusivo es una realidad y no algo que se queda en el discurso, simplemente", señala Isabel López , cofundadora y directora de la consultora Canvas, que impulsa el informe anual ‘Approaching the Future’, a partir de una encuesta a 300 directivos.

Mujeres, mayores, LGTBI

Otro informe, promovido por la Fundación para la Diversidad, presenta una foto algo diferente. En este estudio -que busca confeccionar un ‘índice de innodiversidad’ con el que medir la gestión de innovación y diversidad en las empresas- han participado casi 300 compañías (233 de ellas, cotizadas). Y concluye que casi el 90% de las empresas aportan acciones de inclusión laboral a favor del colectivo femenino, para el reclutamiento y promoción de mujeres. El 72% refieren actuaciones a favor de personas con discapacidad. El 65,7%, a favor del colectivo ‘senior’ (con especial incidencia en la promoción de habilidades digitales y a las labores de ‘mentoring’) y solo el 42,4% aportan acciones para el colectivo LGTBI (en forma de procedimientos contra posibles casos de discriminación dentro de la empresa). La diversidad de experiencias culturales sólo es atendida por el 43% de estas empresas.

"La pandemia ha mostrado que el valor de los equipos diversos ha sido clave para resolver la actual crisis", afirmó la presidenta de la Fundación para la Diversidad, María Eugenia Girón , en la presentación del informe. "La crisis sanitaria incluye la urgencia de profundizar en la inclusión para evitar una crisis social", añadió.

‘Efecto covid’

Lo cierto es que la pandemia ha agravado las dificultades laborales de los colectivos más vulnerables. Para la Fundación Adecco, "aún estamos en una fase muy inicial de cambio de cultura y es difícil encontrar ejemplos claros de buenas prácticas con resultados tangibles" en el ámbito de la diversidad laboral. Con todo, a raíz de la pandemia, esta fundación aprecia un creciente interés, por parte de las empresas, por apoyar el empleo de personas vulnerables. Según Francisco Román, presidente de SERES y expresidente de Vodafone España, "la crisis ha puesto encima de la mesa dos retos fundamentales para la sociedad y la empresa. En primer lugar, retomar la actividad económica y hacerlo sin dejar a nadie atrás. El segundo gran desafío será contar con un liderazgo que sepa combinar resultados inmediatos con una visión a largo plazo guiada por el propósito y la colaboración".

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En su reciente informe ‘El papel de la empresa en el bienestar social’, la Fundación SERES incide en las dificultades que la pandemia ha añadido en los colectivos de personas mayores y dependientes, con discapacidad, en riesgo de exclusión social (por razón de origen, socioeconómico, sexo, raza… también, jóvenes y mayores de 45 años) y mujeres víctimas de violencia de género y en los diferentes tipos de acciones impulsadas por las empresas. "Ha habido una ola de creatividad y de solidaridad en las empresas. Debemos aprovechar esa ola de colaboración para trabajar juntos", abundó Natalia Peiró , secretaria general de Cáritas España.