FINANZAS SOSTENIBLES

El clima toma la agenda de la banca española

Las grandes entidades hacen suya la lucha contra la emergencia medioambiental

El sector quieres ser menos contaminante e incluso llegar a emisiones cero

Imagen de archivo de la contaminación de Barcelona

Imagen de archivo de la contaminación de Barcelona / Alejandro García/ EFE

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Más de la mitad de la población mundial reconoce que el cambio climático es una emergencia, según la encuesta climática de Naciones Unidas "People's Climate Vote". Por ello, no es de extrañar que la mayoría de los sectores económicos estén trabajando para combatirlo. Y el financiero no es una excepción. De hecho, los seis grandes bancos españoles tienen una estrategia marcada sobre cómo ser menos contaminantes e incluso llegar a ser emisiones cero en carbono. 

Estas líneas van desde comercializar productos financieros sostenibles hasta medidas más específicas, como que la energía utilizada por las oficinas de todos los bancos sea renovable. Algo que, por ahora, solo han conseguido contadas entidades.

Bankinter, por ejemplo, anunció que es neutral en carbono desde junio de 2020 en sus instalaciones de España, Portugal y Luxemburgo. Según explican en la entidad, este gran hito ha sido posible por la compensación de las emisiones directas a través de la plataforma CeroCO2 de ECODES; y porque la energía eléctrica consumida en sus oficinas proviene de fuentes verdes. También tienen un plan de Gestión Ambiental en CaixaBank, puesto en marcha en 2019 y con validez hasta 2021. Su objetivo es reducir las emisiones de CO2 de su actividad y compensar aquellas que no hayan podido evitarse. En el periodo 2009-2019 han conseguido una reducción del 80% en las emisiones de CO2 y aseguran que son una entidad neutra en carbono desde 2018

Más financiación 'verde'

“La banca española está haciendo los deberes impuestos por el Pacto Verde Europeo”, puntualiza Beatriz Fernández, miembro de Economistas sin Fronteras y profesora del Departamento de Economía y Dirección de Empresas de la Universidad de Alcalá. 

Eso sí, Fernández matiza que la principal actuación es el diseño y comercialización de fondos u otros vehículos de inversión socialmente responsable (ISR) que permita a los inversores canalizar sus fondos hacia aquellas empresas con un menor impacto sobre el cambio climático. Más allá de esto, aún hay pasos importantes que dar en la carrera para lograr una actividad bancaria más sostenible.

Antonio Ballabriga, director global de negocio sostenible de BBVA, asegura que hace unos años la sostenibilidad y el medio ambiente era una rama más, pero “desde 2019 es un tema nuclear en nuestro proceso estratégico”. 

En concreto, una de las patas más importantes para los bancos españoles es la financiación verde. El Banco Santander ha movilizado 120.000 millones de euros hasta 2025 para promover la transición energética. Por su parte, el compromiso de BBVA es de 100.000 millones de euros hasta 2025. Además, esta última cuenta con líneas rojas, como la de no financiar proyectos relacionados con carbón. Una línea que no va a traspasarse ni siquiera en países como Turquía, donde BBVA tiene mucha presencia y que depende mucho de esta materia prima.

Pero, a pesar de que la lucha contra el cambio climático ocupa ahora un puesto destacado en la agenda bancaria, Federico Gómez, director de sostenibilidad del Grupo Santander, reconoce que aún tienen muchos retos como “ser capaces de medir mejor el impacto de nuestra financiación y que nuestro negocio sea compatible con el cuidado del medio ambiente”

De hecho, para potenciar el avance hacia una economía descarbonizada, los bancos deberían replantearse la actividad de crédito en conjunto: “sería necesario que las decisiones de crédito también contemplasen el desempeño e impacto sobre el cambio climático de todas las empresas o proyectos a financiar”, considera Beatriz Fernández. Y pone un ejemplo: aplicar un mayor coste, penalizando el tipo de interés, a aquellos proyectos con mayores riesgos ambientales. 

Acompañar al cliente

Más allá de los vehículos de inversión ISR, existen otras muestras de la labor que desarrollan las entidades en el fomento de la sostenibilidad entre sus clientes. Por ejemplo, el préstamo comercializado por Bankia que cuenta con condiciones especiales para financiar las compras de productos sostenibles: comprar nuevos electrodomésticos que sean de bajo consumo; adquirir un vehículo híbrido, eléctrico o bien propulsado con combustibles alternativos; o realizar cualquier reforma en casa que permita mejorar su eficiencia energética.

También cabe mencionar el aumento de oferta en la comercialización de hipotecas verdes, que ya ofrecen tanto Bankia como BBVA, Santander, Liberbank o Triodos. Un producto que cumple una doble función: financiar con mejores condiciones la compra de viviendas y a la vez fomentar su construcción.

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Banco Sabadell, por su parte, creó un nuevo Plan de Finanzas Sostenibles en 2020 con el objetivo de sentar las nuevas bases organizativas y los nuevos modelos de análisis y gestión. En este plan se marcan como metas acompañar a los clientes en la transición hacia una economía sostenible y facilitar a los inversores su contribución a la sostenibilidad.