MUNDO DIGITAL

La paradoja de la tecnología: contamina, pero también mejora la eficiencia energética

El consumo energético, derivado de la cada vez mayor conectividad, se prevé que vaya en aumento. Pero, a la vez, la tecnología permite optimizar procesos y contribuye a una mayor eficiencia. ¿Dónde está el equilibrio?

El consumo energético, derivado de la cada vez mayor conectividad, se prevé que vaya en aumento. Pero, a la vez, la tecnología permite optimizar procesos y contribuye a una mayor eficiencia. ¿Dónde está el equilibrio?

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Imagen de archivo. / Chris Ried (Unsplash)

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Fran Leal
Fran Leal

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Internet y todo lo que nos permite hacer el mundo digital nos ha cambiado la vida, y se han abierto un sinfín de posibilidades impensables hasta su aparición y crecimiento. Ahora bien, esa actividad también tiene unas consecuencias para el medio ambiente, pues la ingente cantidad de datos que se generan y almacenan cada día llevan aparejado un consumo energético muy importante.

¿Es sostenible el uso de datos?

Una simple acción como buscar en Google contamina, y más de lo que podamos pensar. De hecho, se calcula que 100 búsquedas requieren casi la misma energía que una bombilla tradicional de 60W durante 30 minutos. Esto, visto con estas cifras, puede parecer poco, pero si lo extendemos a 40.000 búsquedas por segundo, que es una de las estimaciones, da como resultado más de 1,2 billones de búsquedas por año, que equivaldría a unas 250.000 toneladas de CO2. Ahí es nada. Y esto solo es Google y con cifras que van cada año en aumento.

A esto habría que sumarle todo lo demás, pues solo con el smartphone el tráfico y necesario almacenamiento de datos es gigantesco, por no hablar de los millones de objetos conectados que nos rodean, y cuyo crecimiento se prevé exponencial. 

Como ciudadanos tenemos que ser conscientes de que nuestro uso de los datos tiene un impacto en la sostenibilidad, pero también las empresas tienen un largo y vital trabajo por delante al respecto. Así, desde Schneider Electric, empresa que ofrece soluciones digitales energéticas y de automatización para lograr una mayor eficiencia y sostenibilidad, sostienen que la concienciación del sector IT es crítica de cara a luchar contra el cambio climático aunque, al mismo tiempo, no hay que olvidar que la digitalización y el potencial que nos brindan las distintas tecnologías también son, precisamente, la llave hacia un futuro marcado por una energía más eléctrica, descentralizada y descarbonizada. En el equilibrio y optimización estará la clave.

La sostenibilidad marcará el futuro de las empresas

Parece ser que, por fin, nos hemos dado cuenta de que la sostenibilidad no es una opción, sino un camino innegociable si queremos que nuestros planeta tenga futuro. Y en este contexto, para las empresas ocurre lo mismo. “Nadie puede negar hoy que estamos en una situación de emergencia climática”, afirma Raquel Espada, vicepresidenta de Estrategia EMEAS Energy & Sustainability Services en Schneider Electric. Y se habla de que en 2040 la demanda energética aumentará hasta un 40% fruto de la creciente conectividad. Entonces, ¿cómo manejar la situación? Espada apunta a que “nos encontramos con una de las mayores paradojas de nuestro tiempo: cómo lograr un crecimiento de las economías y las empresas reduciendo el uso de los recursos y el impacto medioambiental”.

En este contexto, acuerdos como el de París han abierto un hilo de esperanza (no todo está perdido), y las empresas se están poniendo a trabajar para “alcanzar objetivos climáticos más ambiciosos, en consonancia con la limitación del aumento de la temperatura mundial a 1,5º por encima de los niveles preindustriales y la consecución de emisiones netas nulas a más tardar en 2050”, expone Espada.

De hecho, a fecha de 13 de febrero de 2020, según nos confirma la portavoz de la compañía, ya eran 194 las empresas que se habían unido a la ‘Business Ambition for 1.5ºC: Our Only Future’, entre las cuales figura Schneider Electric. Y es que, “los objetivos son tan ambiciosos como necesarios, porque el momento de actuar es ahora”.

Como vemos, ha llegado la hora de desterrar el denominado como greenwashing“Es una inversión empresarial, totalmente indispensable”, apunta Espada, que recalca que las compañías “que centren sus beneficios a corto plazo a expensas de la sostenibilidad, a largo plazo simplemente no sobrevivirán”.

Además, Espada sostiene que es buena para el negocio, y la tecnología es la mejor aliada en esta senda: “Las tecnologías IoT que hacen que una empresa sea más sostenible son las mismas que hacen que sea más eficiente en sus operaciones, más productiva, segura y resistente”. Y es aquí donde el análisis de los datos recabados puede marcar la diferencia, al permitir “un mayor control de los costes operacionales e identificar áreas de mejora”. En definitiva, “es un hecho que la digitalización es una solución para un futuro más sostenible, una inversión de la que incluso se puede lograr el retorno en menos de 12 meses”, asegura.

¿Marcarán el paso las empresas?

Más allá de lo que hagan las compañías, su papel a la hora de marcar tendencia en la sociedad es fundamental. Y en esto, Espada lo tiene claro: “Tan simple como liderar con el ejemplo”. En su opinión, el papel de las empresas en la reducción de emisiones es clave y si son pioneras en alcanzar la neutralidad, “y demostramos que es posible, será cuestión de tiempo que tanto el resto de empresas como la administración sigan los mismos pasos”.

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Pero además de ponerse en marcha, es muy importante saber comunicar los avances. Es decir, exponer cuáles son “los objetivos de sostenibilidad, visibilizarlos y hacer pública la evolución de los resultados”, concluye.

En definitiva, si la tecnología impacta directamente en la sostenibilidad, con un aumento de la demanda energética, al mismo tiempo pone a nuestra disposición las herramientas para optimizar la eficiencia. Puede parecer una contradicción, pero no lo es. Y quizá, la clave radique en emplear la tecnología como un medio, más que como un fin.