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El círculo virtuoso del campo y la ciudad

Carlota Mateos e Isabel Llorens fundaron en 1996 Rusticae, el club de pequeños hoteles con encanto que hoy cuenta con 350 alojamientos en Europa y Latinoamérica

Carlota Mateos, fundadora de Rusticae y Pleneat.

Carlota Mateos, fundadora de Rusticae y Pleneat. / José Luis Roca

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Con solo 20 años, en 1996, Carlota Mateos (Madrid, 1975) fundó junto con Isabel Llorens la firma Rusticae, el club de pequeños hoteles con encanto líder en España. Ambas se habían conocido de forma casual en una larga espera en el aeropuerto de Heathrow, antes de volver a España a pasar las navidades del 94. Al año siguiente se lanzaron a gestionar el pequeño alojamiento rural que acababan de acondicionar los padres de Carlota en el concejo asturiano de Cangas de Onís, a partir de una casa indiana. "Nos maravilló la experiencia de gestionar un pequeño hotel, recibir huéspedes en el mundo rural y hacerles partícipes del entorno natural, cultural, paisajístico, gastronómico… hasta del silencio", relata Mateos.

Al año siguiente las dos jóvenes socias fundaron Rusticae. "No lo hicimos con el propósito de ‘vamos a dar una nueva vida al mundo rural’. No éramos aun conscientes de eso. Lo hicimos porque vimos una oportunidad de negocio en algo que nos encantaba". Y acertaron. Rusticae es hoy un selecto club con 350 establecimientos en Europa y Latinoamérica, gran parte de ellos en el medio rural, cuyo modelo se estudia en las escuelas de negocio.

En 2015, Carlota Mateos fue reconocida como ‘Young Global Leader’ por el World Economic Forum (WEF). Había empezado, sin terminar, las carreras de Derecho y de Empresarial. Su reconocimiento como ‘Young Global Leader’ le abrió la puerta después a cursos de liderazgo en las universidades de Harvard y Stanford, que sí terminó. Carlota Mateos tiene en su haber numerosos premios, es mentora en Wayra (Telefónica) y en Lanzadera, de Juan Roig y co-autora del libro ‘Pioneras: La historia de Rusticae o la pasión por emprender’.

"Con el paso del tiempo sí empezamos a ser conscientes de lo que estábamos haciendo desde Rusticae , contribuyendo a cambiar el paradigma del turismo español y de la economía rural. Nos dimos cuenta sobre la marcha", sigue relatando quien ahora ha incorporado el compromiso con la revitalización de los pueblos y la sostenibilidad medioambiental en lo más genuino de su "propósito vital".

"Vimos que apostar por una hotelería de calidad versus cantidad, de interior versus costa, daba una oportunidad económica al medio rural incomparable". Comprobaron que al abrir un hotel en cualquier lugar perdido se generaba rápidamente en la comarca un ecosistema de restaurantes, tiendas de artesanía, actividades de ocio, guías turísticos… "Nos dimos cuenta de que éramos un agente dinamizador». Y ese gran descubrimiento ha acompañado a las dos socias a lo largo del cuarto de siglo que este año cumple Rusticae.

"Armonía interior"

Cuando Carlota Mateos acude a las escuelas de negocio a explicar el modelo de Rusticae lo tiene muy claro: "Yo no voy a contar el éxito de Rusticae ni lo guay que es ser emprendedor. Lo cuento todo. Digo que hay momentos muy duros. Si no tuviera la red de apoyo familiar y de amigos que tengo, no podría hacer esto, no me compensaría. A mí el rollo americano de vamos a contar una historia de éxito; de si quieres, puedes, no me va. Lo del éxito es una falacia absoluta. El único éxito es poder vivir en armonía interior de forma continuada, ¡cosa que no consigo!. Pero eso para mí es el éxito".

Hace cinco años, Carlota redobló su compromiso. Conoció a Juan Vila, un empresario de éxito ya retirado —que había fundado Meta4 y Bodegas Aalto—, propietario de uno de los hoteles del club Rusticae y obsesionado por la agricultura ecológica. Y ambos socios pusieron en marcha la empresa PlenEat, un proyecto de comida 100% ecológica para comedores de empresa y cátering de eventos. "Es un proyecto campociudad", describe Mateos. "Por un lado tenemos la ciudad, que es donde generamos la demanda de esta comida ecológica y la proveemos. Y por otra parte, está el campo, que es donde se producen los alimentos", explica.

Triple impacto

De momento, cuentan con una extensión de 60 hectáreas de producción ecológica pero pronto se va a lanzar un proyecto en la comarca de La Manchuela, en Cuenca, en coordinación con agricultores y ganaderos locales. "Este proyecto nos da la oportunidad de un triple impacto: con la salud del que come, fijando la población rural en España y contribuyendo al medio ambiente" con una producción limpia de químicos que ahorra contaminación a suelos y acuíferos. Y todo ello —según Carlota Mateos— en un sector de éxito, el del consumo ecológico, que lleva tres años creciendo a un ritmo del 24%. En 2019, la empresa facturó tres millones de euros.

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Pero la pandemia está atacando fuerte a los dos negocios (hotelería y comedores de empresa) cofundados por esta emprendedora. "Estamos aguantando gracias a los ‘icos’", asume, en alusión a los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). No obstante, el modelo sostenible de sus negocios es apreciado por los inversores y, en plena pandemia, Pleneat ha logrado formalizar una potente alianza con Sodexo (el principal proveedor mundial de colectividades) gracias a su carácter 100% ecológico; también en plena pandemia Pleneat ha logrado cerrar una ampliación de capital con nuevos inversores. «La pandemia nos ha demostrado que la salud, el medio rural y el planeta importan. Ahora vemos mucho más sentido a lo que ya hacíamos», concluye convencida esta urbanita que ha situado el campo en el centro de su propósito vital.