La opinión de Auriga

Cajeros ‘comunes’ para asegurar el acceso al efectivo

  • Niccolò Garzelli, vicepresidente Senior de Ventas de Auriga cree que existe una solución para el acceso a efectivo en zonas rurales

Cajeros ‘comunes’ para asegurar el acceso al efectivo

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Niccolò Garzelli
Niccolò Garzelli

Vicepresidente de ventas senior de Auriga

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La despoblación rural sigue un lento pero imparable camino en España. Las ciudades crecen y los pueblos menguan, algunos hasta desaparecer. La población migra hacia ‘pastos más verdes’ laboralmente hablando, y los que se quedan no solo pierden vecinos, sino también muchos servicios a los que todo ciudadano debería tener acceso: escuelas, centros sanitarios, opciones de ocio o las propias sucursales bancarias.

El acceso al efectivo en estos lugares es, cada vez más, un problema. Sobre todo teniendo en cuenta que quienes se quedan en los pueblos son, en su mayoría, personas mayores y no tan habituadas al manejo de herramientas online, con lo que su principal punto de contacto con la banca es la oficina o, en su defecto, el cajero. Sin embargo, cada vez quedan menos de éstos también. La reestructuración de la banca, que se inició con la crisis del 2008 y que continúa hoy día con otras fusiones y adquisiciones importantes del sector, pasa por cerrar oficinas allí donde conviven muchas de ellas (zonas altamente urbanizadas) o donde el ratio de usuarios es insuficiente (zonas rurales). Y parece que el proceso continuará así hasta afectar hasta al 70% de las sucursales antes de 2031, según un estudio de JPMorgan. Y la consultora llega aún más lejos en sus predicciones: para cuando la digitalización haya alcanzado el 85 % solo quedarán 3.900 oficinas en España. 

Frente a esta realidad, que es un problema empresarial y económico para los bancos, nos encontramos con otra más social: es fundamental garantizar el acceso al efectivo y la inclusión financiera de aquellos segmentos de población en riesgo de quedar excluidos, bien por razones geográficas o bien por su dificultad para adquirir hábitos de interacción online, como estas personas de la España despoblada que mencionábamos. 

La unión hace la fuerza

El modelo de agrupación de cajeros, que ya se está probando en muchos lugares de Europa con éxito –en Finlandia lo utilizan desde mediados de los ’90, desde un poco más tarde en Suecia, y más recientemente en Países Bajos o Bélgica-, puede ser la solución. Se trata de un modelo de alianza de las grandes entidades bancarias (o, por qué no, también de las pequeñas) en el que ceden la gestión de los cajeros a una tercera organización independiente que puede, por tanto, optimizar los procesos y la tecnología, organizar una red que cubra todas las necesidades de la población y ofrecer servicio tanto junto a las sucursales de las distintas entidades como en localizaciones totalmente distintas, como plazas comerciales o centros de transporte público.

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Además, este proceso permitiría una modernización que bien necesita el parque de cajeros del país, muchos de cuyos dispositivos están anticuados y obsoletos para las nuevas generaciones que buscan algo más que un mero dispensador de efectivo. La tecnología permite hoy que los ATM puedan ser un punto de contacto de las personas con la banca totalmente operativo y funcional, 24/7, con video consultas para resolver dudas o para las gestiones que necesiten presencia ‘física’, con oferta de otros productos financieros o de marketing, la conversión dinámica de divisas (DCC) para clientes internacionales, la gestión de tasas de recargo para los clientes de otros bancos, la publicidad o, incluso, la integración con el canal móvil de una manera mucho más segura, en la que el usuario opera desde su terminal sin ningún contacto con el dispositivo ni pontenciales riesgos para sus tarjetas.

La banca europea que no ha pensado ya en adoptar esta solución sin duda lo hará en los próximos años, porque es la única manera de asegurarse de que pueden mantener el acceso al efectivo y, al mismo tiempo, reducir costes. De este modo podrán revitalizar las redes de cajeros automáticos, satisfacer las necesidades de los clientes y, en definitiva, contribuir a fortalecer este canal a largo plazo. 

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