La salida de la crisis será verde o no será

La salida de la crisis será verde o no será

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Estamos entrando de nuevo en una crisis económica tan acuciante que supondrá un antes y un después. Las crisis son cíclicas, pero esta vez nos ha pillado de imprevisto. Nadie esperaba que en este 2020 viviéramos una pandemia mundial. Los mayores expertos parece que tampoco tienen la clave y se contradicen con las posibles soluciones: subir impuestos, bajar impuestos, políticas de austeridad y recortes, más inversión en I+D, favorecer sectores tradicionales o potenciar sectores en auge…

Albert Einstein dijo en su momento: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, máxime en los tiempos que se avecinan. Una crisis es un problema y la magnitud de esta dependerá de cómo se afronte. Puedes enterrar tu cabeza en el suelo como una avestruz, pensando que tus problemas desaparecerán, o puedes analizar el problema y convertirlo en una oportunidad.

Recientemente asistía a un evento en el que el tema de debate era el empresariado español ante el reto de una recuperación verde y me llevé una grata sorpresa al ver que somos muchos los que pensamos que la recuperación de este país pasa por aumentar en “una inversión verde”. El cambio climático es una de las principales mega tendencias mundiales y, teniendo en cuenta las consecuencias de no paliarlo, es la gran oportunidad de esta primera mitad de siglo XXI.

Estamos hablando del futuro de nuestro planeta; del futuro de nuestros hijos y nietos. ¿Hay algo más importante que eso? Nadie lo dirá en voz alta, pero muchos lo piensan: la rentabilidad económica. 

Hoy disponemos de los recursos, la tecnología y la voluntad para llevar a cabo una transformación del modelo energético contaminante vigente en el mundo. Estamos en un mundo capitalista y globalizado y, por tanto, además de tener las tecnologías, deben ser rentables y mejorar las cuentas de resultados de las corporaciones. El argumento en contra de paliar los efectos económico-sociales de estas crisis con la inversión verde sería que no es rentable. A principios de siglo este era un argumento de peso. Hoy en día resulta más caro mantener las plantas de CO2 que la construcción de nuevas plantas de generación de energía renovable.

Las compañías que apostamos por tecnología e innovación lo vemos claro: siguiendo el camino de una vía de eficiencia energética, renovables y la economía circular que beneficie a todos. Si tomamos otras vías volvemos hacia atrás, ralentizando las medidas necesarias contra el calentamiento global. 

Aquí juega un importante papel la reciente iniciativa europea para defender una salida verde a la crisis económica del coronavirus que propone, entre otras cuestiones, que la "lucha contra el cambio climático" debe ser el "núcleo de la estrategia económica" que ponga en marcha la UE para salir de la crisis ligada a la pandemia de la COVID-19.

La lucha contra el cambio climático debe ser el núcleo de la estrategia económica que ponga en marcha la UE para salir de la crisis ligada a la pandemia de la COVID-19 .

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Ha llegado la hora de levantar nuestras cabezas y decir muy orgullosos que somos una sociedad verde. Es hora de correr y acelerar el proceso. Creo que estamos preparados para liderar el camino hacia la recuperación. Me baso en mi propia experiencia y sólo puedo ver beneficios para la sociedad con este sistema energético, incluidos los económicos.

Se deben forjar alianzas entre grandes corporaciones y pequeñas startups, unos tienen el dinero y los otros tienen las hojas de ruta que marcarán el cambio de paradigma energético: creando puestos de trabajo, generando ingresos y contribuyendo de forma exponencial al PIB. Sentemos las bases del que será el modelo económico, energético y social de las próximas décadas. Apostemos por salir de esta crisis con un mundo más verde y limpio, además de tomar las bondades de estas políticas asociadas a la recuperación como una de las mejores oportunidades hacia un futuro mejor y más sostenible.