Exportación

El sector hortofrutícola sobrevive al brexit

Ciudadano británico, en una manifestación en Londres celebrada a finales de 2019.

Ciudadano británico, en una manifestación en Londres celebrada a finales de 2019. / EFE

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José Luis Zaragozá

El brexit no le ha ido tan mal al sector hortofrutícola de España y al de la Comunitat Valenciana, en particular. Acaba de cumplirse un año desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) y el último balance sobre la actividad de exportación de frutas y hortalizas revela que la cartera con el país británico se mantiene en volumen en 2021 y sube un 11% en valor, respecto al año pasado, según constata el último informe de la patronal Fepex.

El negocio agroalimentario salva así sus números más allá del Canal de la Mancha en un ejercicio tan crítico como el que acaba de concluir. Frutas, cítricos, vino y aceite de oliva continúan siendo los alimentos más vendidos y al evitarse la imposición de aranceles el comercio exterior logra salvar los muebles. Si no hubiera habido acuerdo las exportaciones a Gran Bretaña se habrían visto gravadas con los derechos arancelarios establecidos en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y supondrían 198 millones de euros en costes para el sector exterior español.

En este nuevo escenario, productores, exportadores e industrias aseguran que Reino Unido seguirá siendo un socio importante cuando se cumple el primer aniversario del brexit, que arrancó el pasado 1 de enero de 2021, con las consiguientes tensiones políticas y dificultades logísticas, como la falta de transportistas o de mano de obra, entre otras consecuencias.

Según Efeagro, las ventas españolas de alimentos, bebidas y tabaco al Reino Unido alcanzaron en octubre 345,02 millones de euros, lo que significa un repunte del 0,29% en lo que va de año, pero un descenso del 2,2% respecto al mismo mes de 2020, según los últimos datos de comercio exterior publicados por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Mientras tanto, el sector citrícola español, dominado por las grandes empresas y cooperativas valencianas, ha exportado algo más 107.000 toneladas entre septiembre y diciembre de 2021, una cantidad que tan solo refleja una ligera caída respecto a idéntico período de tiempo del año precedente. 

Tal como destaca Fepex, presidida por Jorge Brotons, se ha mantenido el volumen exportado y Reino Unido es el tercer mercado para el negocio hortofrutícola, si bien la salida de este país de la UE ha abierto un nuevo escenario competitivo con un mercado más abierto a las producciones de terceros países con los mismos productos y calendarios, como Marruecos, Egipto, Turquía y Sudáfrica. De hecho, el reino alauita prevé incrementar sus exportaciones de cítricos entre un 15 y un 20% durante la campaña 2021/2022, según la Federación Interprofesional Marroquí de Cítricos (Maroc Citrus), lo que supondrá exportar entre 600.000 y 650.000 toneladas más que la campaña pasada. Esta exportación se concentra en Reino Unido.

Crecimiento de los costes

Más allá de Inglaterra, la exportación española de frutas y hortalizas frescas cerrará 2021 superando los 15.200 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 4% respecto al año anterior, según las estimaciones de Fepex y comenzará 2022 con "importantes retos", entre los que destaca el desarrollo normativo de la nueva PAC, la transición verde, la globalización creciente del mercado comunitario y el incremento de los costes.

En volumen, la exportación de frutas y hortalizas frescas en 2021 aumenta ligeramente, un 1% con relación a 2020, totalizando 13,3 millones de toneladas, según las estimaciones realizadas por Fepex, con datos del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales hasta el mes de octubre y una previsión de los meses de noviembre y diciembre.

Un año de costes

Eso sí, el año que concluye ha estado marcado por la inflación de costes y la dificultad de trasladarlos a los precios de venta, en un escenario de pandemia. El brexit conlleva nuevas obligaciones documentales y controles exigidas por Reino Unido, país en el que se ha observado un fuerte crecimiento de la competencia de España.

En 2022 concluirá el desarrollo normativo de la PA, tras la presentación del Plan Estratégico por parte del Ministerio a la Comisión Europea. Por eso, Fepex considera imprescindible que el modelo nacional incluya el acceso de la generalidad de los productores de frutas y hortalizas frescas y de flores y plantas vivas a las ayudas directas a partir de 2023. La patronal urge a acabar con la discriminación existente con otros productores nacionales y comunitarios.

La nueva normativa de aplicación de la PAC regulará también las intervenciones sectoriales, lo que conllevará la revisión de los Reales Decretos de reconocimiento de organizaciones de productores y de fondos y programas operativos.

En opinión de Fepex, en política comercial, y con el fin de mantener la rentabilidad de las explotaciones españolas es determinante que la Comisión Europea reconozca el desequilibrio existente en el mercado comunitario con unas importaciones de frutas y hortalizas procedentes de países terceros de 17 millones de toneladas, frente a unas exportaciones de 5 millones de toneladas.

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"Este desequilibrio se agudiza cada vez más porque las importaciones no están sometidas a los mismos requisitos de producción, medioambientales y sociales que las producciones comunitarias, haciendo del modelo comunitario cada vez menos competitivo frente al de países terceros", asegura la organización presidida por Brotons. Además, la creciente globalización del mercado de la UE no va acompañada de una apertura real de nuevos mercados para los productores comunitarios. Los envíos fuera de Europa descienden, y en el caso de España, la exportación extraeuropea hasta octubre de este año ha descendido un 11% totalizando 392 millones de euros, representando sólo el 3% del total.

Por último, Fepex considera que la «mejora de la competitividad» mediante un uso eficaz de los fondos de recuperación es otro de los retos pendientes en 2022, con el objetivo de cerrar el diferencial de productividad con otros países comunitarios con un mayor nivel tecnológico de las explotaciones. Y por otro lado, también es importante transitar hacia un modelo de explotación que cumpla los objetivos medioambientales derivados del Pacto Verde Europeo.