Diversificar ha sido la clave

Amigo Food Group: el Brexit sufrido desde el otro lado

La lucha de una pequeña empresa importadora española para no dejarse arrollar por el Brexit

Oscar Casorran, fundador y director general de la empresa AmigoFoodGroup, de Reino Unido

Oscar Casorran, fundador y director general de la empresa AmigoFoodGroup, de Reino Unido / El Periódico

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Oscar Casorrán creó en el 2013 Amigo Food Group, tres años después de haber llegado a Londres. Una pequeña empresa de importación de productos alimenticios, mayoritariamente españoles, dirigida a mayoristas de ‘Horeca’, el canal de hoteles, restaurantes y cafeterías. En marzo del pasado año la facturación anual era de cuatro millones de libras, tenía una docena de empleados, disponía de cinco furgonetas y acaba de alquilar una nave industrial porque el negocio seguía creciendo.

Entonces llegó la pandemia y después el Brexit que fue “la puntilla de la puntilla”, según reconoce. “Todo son dificultades, más papeleo, más tiempo, más logística, más gastos”. Natural de Salou, informático de formación, la única manera de capear el temporal fue diversificando su clientela y así nació en julio una segunda empresa, GourmetAtHome, destinada a particulares y pequeñas tiendas, que va despegando, mientras la hostelería sigue cerrada.

La entrada en funcionamiento del Brexit les ha pillado preparados, después de cuatro años de bandazos en las negociaciones entre Londres y Bruselas.  “Hemos perdido muchas horas de trabajo por culpa del gobierno británico en el 2019, cuando el Brexit parecía inminente. Todas las decisiones las iba tomando al roce de la fecha límite y fueron posponiendo el resultado hasta el final, hasta el 24 de diciembre, con la entrada en vigor el 31. Más al límite imposible”.

En septiembre, sin acuerdo a la vista, la empresa envió un formulario a sus proveedores de toda Europa con media docena de preguntas, para saber si tenían experiencia en la exportación de sus productos a países fuera de la Unión Europea, si los tenían etiquetados en inglés y si habían sacado los números identificativos EORI GB, necesarios para poder exportar las mercancías. “Queríamos que todo el mundo comenzará a moverse a hacer preparativos, pero nos hemos dado cuenta de que muchos no han movida ficha hasta última hora, no se habían querido creer lo del Brexit”. Montaña de papeleo

Amigo Food Group tiene proveedores en toda Europa. El queso Halloumi lo traen de Chipre, la verdura ultracongelada de Bélgica, el beicon de Polonia, el Parmesano de Italia, el Feta de Grecia, los churros ultracongelados de Holanda. Pero la mayor parte de sus productos, incluidos cochinillos y piezas de ibérico, embutido, aceite de oliva, conservas y arroces, vienen de España. Desde que comenzó el Brexit unos pocos pedidos no han llegado. Compañías que, por pereza, o porque económicamente no les interesaba, pero la mayoría se ha ido adaptando a la nueva montaña de papeleo.

“Antes mandabas el pedido, lo confirmaban y a la semana te llegaba. No había que hacer nada más”, recuerda Sacorrán. “Ahora te tienen que confirmar la factura, revisarla, te mandan la nota de carga, luego te tienen que enviar los certificados sanitarios. Todo eso antes de que salga la mercancía. Los papeles los tenemos que presentar al agente aduanero, aquí en Inglaterra. Puede que la mercancía haya salido antes de que los hayamos presentado y desde ese momento vamos un poco contrarreloj”.

 Los retrasos que ha sufrido hasta ahora son mínimos, un día o dos como mucho. Su empresa además no importa productos frescos, como verduras, o el caso reciente de los exportadores en Escocia desesperados porque con las demoras, cigalas, langostas y vieiras no aguantaban vivas.

 Nueva clientela, productos distintos

La introducción del código arancelario, el HS Code, implica ahora que cada producto tiene un código, lo que supone 50 euros de gastos por la salida de España y 50 por la entrada en Inglaterra. Antes del Brexit en Amigo Food Group aprovechaban un viaje para optimizar el transporte con distintos productos, ahora eso es imposible. Cada uno de ellos tiene un código por el que hay que pagar arancel.

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Si el producto es caro, como una partida de carnes de ibérico crudas por ejemplo, esa cantidad a sumar al precio es proporcionalmente leve, pero resulta excesiva en productos baratos. “Teníamos un queso de Huelva de un pequeño productor y lo vamos a dejar de traer, lo mismo nos pasa con el Flor de Esgueva, porque en las actuales circunstancias no podemos traernos 20 cajas de ese queso”.  

Otro cambio que ha traído el Brexit es la apertura a clientes de pequeños comercios. “Estamos diversificando las ventas. Las pequeñas tiendas de barrio se traían el género ellas mismas de España y otros lugares. Ahora, por el coste y el papeleo, no pueden hacerlo y poco a poco vienen a nosotros a buscar el producto. Eso a su vez no ha hecho abrir cuentas con grandes firmas como Nestlé, y traemos Cola Cao, galletas María, Nocilla, porque es lo que se vende”. 

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