MEDIDAS EMPRESARIALES

Coronavirus: 5 lecciones para la gestión empresarial del futuro

Los duros momentos por los que están pasando también las organizaciones pueden servir para afianzar procesos y medidas que no terminaban de calar. Así, el teletrabajo, la flexibilidad o la utilización de entornos virtuales podrían quedarse

Los duros momentos por los que están pasando también las organizaciones pueden servir para afianzar procesos y medidas que no terminaban de calar. Así, el teletrabajo, la flexibilidad o la utilización de entornos virtuales podrían haber llegado para quedarse.

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Imagen de archivo. / Pixabay

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La gestión de la crisis derivada del COVID-19 no solo está siendo muy complicada para los ciudadanos, confinados en sus casas, o para políticos y expertos, que afrontan una situación sobrevenida y desconocida. 

Muchas empresas, y sin entrar en la parada de actividad, han tenido que gestionar una situación nueva y para la que no estaban preparadas. Por ello, intentando encontrar la cara positiva a todo esto, de cara al futuro se pueden extraer algunas lecciones que servirán para mejorar la gestión, no solo en esta situación completamente anómala, sino también en el día a día y abordando de paso otros asuntos que no desaparecerán, como la dependencia familiar, la conciliación, las restricciones de tráfico o, cómo no, la mejora de las condiciones de los trabajadores.

5 lecciones enfocadas en la agilidad

Desde el Club Excelencia en Gestión resaltan 5 elementos que, sin duda, tras la experiencia que todos estamos ganando en el transcurso de esta ‘pesadilla’, podrían ayudar a las organizaciones a ganar agilidad en su gestión y procesos de adaptación, ahora y el día de mañana.

  • Fomentar el teletrabajo. Además de ser imprescindible en momentos como los actuales, suele mejorar el rendimiento del trabajador y su ‘engagement’ o sentimiento de pertenencia con la empresa. Eso sí, hay que prestar especial atención a la ciberseguridad, contar con los equipos necesarios con los que dotar a los empleados y hacer una medición de resultados para analizar la viabilidad y conveniencia de su implementación.
  • Mejorar la digitalización. Además de los aspectos más tecnológicos, la cultura empresarial debe dar un paso adelante en términos de digitalización, algo que habían postergado muchas organizaciones. Quizá sea el momento para recapacitar sobre las ventajas de digitalizar nuestros procesos y entender que, hoy día, en muchos casos no es imprescindible el presencialismo para funcionar de una manera óptima y en equipo. 
  • Aumentar la flexibilidad. Es muy recomendable sustituir la cultura del presencialismo por la de la generación de valor. Y al respecto, muchos procesos no entienden de plazos y horarios. Por ello, hay que evitar en la medida de lo posible la rigidez y apostar por la flexibilidad que demandan los nuevos tiempos. Eso sí, en esto la fluidez comunicativa es vital.
  • Potenciar los encuentros virtuales. Aunque ya son muchas las conversaciones o reuniones que se realizan en las compañías en un entorno virtual, hay que incidir en el ahorro de desplazamientos (y por tanto de costes) que suponen, así como de tiempos. Incluso, según apuntan desde el Club Excelencia en Gestión, estos encuentros virtuales a través del streaming o el webinar podrían impedir la cancelación de eventos.
  • Impulsar el lado más humano. Estos momentos de zozobra nos exigen el mayor nivel de empatía para aplacar los temores de los trabajadores. A través del sentido común y el raciocinio, se puede hacer mucho para apoyar a las personas que caen presas del pánico, y potenciar y contagiar esa solidaridad y apoyo mutuo de cara al futuro.

La importancia de la planificación

Como se suele decir, de los momentos duros es de donde podemos extraer un mayor aprendizaje. Y es que, la situación excepcional por la que estamos pasando nos ha cogido a todos desprevenidos, como no podía ser de otro modo. No obstante, Miguel Romero, director de Vida Asociativa y Conocimiento del Club Excelencia en Gestión, afirma que en las empresas “se está dando una gran disparidad de situaciones, en gran medida dependiendo del sector de actividad y del grado de madurez en su gestión”. Así, mientras algunas organizaciones “tenían planes específicos, ya testados, para situaciones de teletrabajo o interrupción temporal de la actividad, otras han tenido que improvisar”, afirma.

En cambio, en lo que se refiere a los empleados, según Romero, aunque muchos ya habían probado el teletrabajo de forma puntual, “la actual situación es un escenario totalmente diferente”, pues las casas rara vez disponen de espacio suficiente “para que varios integrantes de una misma unidad familiar estén teletrabajando de forma eficiente a la vez”. Además, si a esta circunstancia añadimos la presencia de niños, con los cuidados y atenciones que merecen, resulta muy complicado que nadie estuviera preparado para esta situación.

El gran reto para las organizaciones

Al frenazo económico derivado de la crisis sanitaria, como decimos, hay que sumar la encrucijada por la que están pasando las organizaciones en la gestión. Al fin y al cabo, al igual que ocurre en cuanto a negocio, como subraya Romero, “la mayoría de las organizaciones están trabajando en paralelo en dos retos: la gestión día a día, adecuando recursos y procesos, y la del futuro, con la vista puesta en el momento que pueda retomarse la actividad con una mínima normalidad”. Y es en este punto, en el equilibrio en la gestión entre el hoy y el mañana, donde radica “el mayor reto”.

Del contexto actual, todos aprenderemos mucho pero, sin duda, en las compañías “esta situación debería reforzar la necesidad sentida de transformarse, ser flexibles y ágiles, preparándose para los cambios venideros que nos son desconocidos”, concluye Romero, destacando las ventajas de contar con modelos de gestión como el EFQM, “una herramienta clave para gestionar el cambio y mejorar el rendimiento, garantizando un futuro sostenible a largo plazo”.

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Es evidente que lo primordial es afrontar la urgencia del presente, pero precisamente estos momentos son los nos abren la puerta a una nueva forma de gestionar las cosas. Solo el futuro nos mostrará que lecciones hemos sacado de todo esto, pero el momento para empezar a cambiar las cosas, para mejor, siempre es ahora.