Seis meses desde la ley que regula el trabajo a distancia

Los gastos asociados al teletrabajo, un problema para empleados y empresas

El incremento de los gastos de luz e Internet en el hogar es la principal problemática del teletrabajo para el 40% de los españoles.

El incremento de los gastos de luz e Internet en el hogar es la principal problemática del teletrabajo para el 40% de los españoles. / Unsplash

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El Periódico

El pasado mes de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó el decreto-ley para regular el teletrabajo. La opción laboral, aupada por la pandemia, tenía por fin un marco normativo planteado de urgencia. Esta ley establece, por ejemplo, que trabajar media jornada desde casa o un día completo de manera puntual se considera práctica flexible y no teletrabajo. Para que las reglas del nuevo decreto se apliquen, es necesario que las horas trabajadas en remoto sean al menos el 30% de la jornada laboral, durante un periodo de tres meses, lo que equivale a un día y medio a la semana. 

Del mismo modo, se especifica que la empresa es la encargada de la dotación y mantenimiento de los medios y equipos que el trabajador necesite para ejercer la actividad a distancia. Sin embargo, el 40% de los españoles afirma que la principal problemática ahora mismo es precisamente el incremento de los gastos de luz e internet en el hogar, según datos del Informe de InfoJobs sobre Teletrabajo elaborado en colaboración con The Cocktail Analysis.

En este sentido, si bien  la mayoría de empresas está de acuerdo con las cláusulas de la nueva ley, el pago de gastos es la que genera más rechazo. En concreto, mientras que solo una de cada diez organizaciones está en contra de cuestiones como garantizar el derecho del trabajador a la desconexión digital, encargarse de la dotación y mantenimiento de los equipos o mantener los derechos y condiciones laborales contemplados en el trabajo presencial, el porcentaje asciende a casi la mitad (el 45%) cuando se trata de asumir los costes derivados del teletrabajo. 

“Resulta evidente que las empresas han tenido que amoldar los procesos y las rutinas laborales al trabajo en remoto. Pero también la cultura corporativa tiene que adecuarse a un escenario en el que la confianza y el compromiso sustituyan al presencialismo. Por ello, la Ley del Teletrabajo sigue requiriendo de mayor trabajo, esfuerzo y diálogo por parte de los agentes implicados en la misma, y en especial de empresas y Gobierno”, señala Mónica Pérez, directora de Comunicación de Infojobs. Por ejemplo, resulta necesario "estudiar la viabilidad que este nuevo modelo tiene para las empresas, tanto desde el punto de vista tecnológico como económico, para que no haya un perjuicio y una progresión que desfavorezca a determinados sectores y empresas", asegura.

Las ventajas

Por el contrario, la posibilidad de trabajar de forma remota durante estos meses ha proporcionado varios beneficios a los trabajadores españoles. Así, el ahorro en tiempo de desplazamiento (55%) es la principal ventaja según los encuestados, seguida de la comodidad (52%) y la mejora de la conciliación (48%).

Posteriormente aparecen también la flexibilidad horaria (46%), el ahorro del gasto en los desplazamientos (44%), la posibilidad de trabajar en otros lugares (35%), el incremento de la autonomía (26%), la mayor productividad (24%) y la generación de menor estrés (23%).

Por rango de edad, los jóvenes de 16 a 34 años son los que más ponen en valor lo positivo de este modelo laboral. Así, aspectos como el ahorro en tiempo de desplazamiento, la comodidad o la posibilidad de trabajar desde otros lugares difieren en casi diez puntos porcentuales con los datos de la media nacional.

La salud, tarea pendiente 

La desvinculación emocional con la empresa/compañeros (34%) y la disminución de los límites horarios (31%) son los otros dos aspectos que más preocupan a la población activa. Y uno de cada dos encuestados afirma también haber sufrido problemas de carácter psicológico durante este último año: estrés, ansiedad o falta de motivación. 

Además, el 27% destaca haber padecido problemas físicos tales como dolores musculares o problemas de visión con motivo del teletrabajo. En el caso de las mujeres, este porcentaje sube hasta el 35%, catorce puntos porcentuales por encima del dato facilitado por los hombres. 

Otras dificultades derivadas que los españoles han comentado también en este estudio son problemas para concentrarse por haber distracciones en casa (23%), falta de productividad o rendimiento (10%) y falta de creatividad (5%).

 “Hablamos de una casuística que tiene múltiples vértices, dado que las necesidades de los trabajadores españoles varían en función del tipo de sector al que pertenecen y la actividad que desarrollan. Asimismo, la ley del teletrabajo debe tener en cuenta las necesidades de las empresas y la capacidad que estas tienen para implementar este modelo laboral”, añaden desde InfoJobs.

 Hacia un modelo híbrido

El balance de las ventajas y desventajas que acarrea el teletrabajo confirma que la mayor parte de los trabajadores españoles apuesta en el futuro por un modelo híbrido que aúne lo mejor de ambas modalidades.

 Así, a un 36% de los encuestados les gustaría teletrabajar siempre desde casa, e ir solo a la oficina por necesidad; mientras que un 40% preferiría teletrabajar solo 2 o 3 días a la semana. Otro 21% de la población activa señala que le gustaría tener la posibilidad de teletrabajar de manera puntual, si existe la necesidad. Por otra parte, a 6 de cada 10 trabajadores que no están teletrabajando actualmente, les gustaría tener esta posibilidad.

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En lo que se refiere a las empresas, casi la mitad tienen la intención de mantener el teletrabajo en el futuro (45%), mientras que una de cada tres se muestra indecisa (37%). El 18% restante señala que no tiene pensado mantener esta fórmula de cara al futuro. En este punto, las pequeñas y medianas empresas  son las que más intención tienen de conservarlo (51%), frente al 38% de las pequeñas.

Por otra parte, las compañías pertenecientes a los sectores cuaternario y quinario (consultoría, investigación, salud, educación, cultura) son las que más intención tienen de mantenerlo (60%), seguidas de las organizaciones del sector terciario (40%) y primario-secundario (32%).