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Sacar partido al cloud más allá de Internet: ¿se puede invertir en la nube?

Todo lo hacemos a través del ordenador y, cada vez en una mayor medida, todo está en la nube. La computación cloud es una de las nuevas tendencias que más rápido está creciendo y que, por qué no, puede ofrecer una oportunidad de inversión.

Trabajo, ocio, compras… Todo lo hacemos a través del ordenador y, cada vez en una mayor medida, todo está en la nube. La computación cloud es una de las nuevas tendencias que más rápido está creciendo y que, por qué no, puede ofrecer una oportunidad de inversión.

Sacar partido al cloud más allá de Internet: ¿se puede invertir en la nube?

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Durante la presentación de los resultados trimestrales de Microsoft en abril, el CEO de la compañía, Satya Nadella, afirmó que en solo dos meses se había experimentado un crecimiento equivalente a dos años en cuanto a la aceleración de la demanda de servicios en la nube.

Y en los meses posteriores se ha visto que la evolución ha sido incluso mayor. Estimaciones de Gartner sitúan el crecimiento del mercado de cloud en el 17% para este año y consideran que para 2022, hasta el 60% de las organizaciones utilizarán la oferta de servicios gestionados en la nube de un proveedor de servicios externos.

Todo está en la nube

Todo lo hacemos a través del ordenador y, cada vez en una mayor medida, todo está en la nube. De acuerdo con Nina Lagron, CFA y responsable de gran capitalización de La Française AM, las empresas de software que permiten el trabajo en colaboración experimentarán un crecimiento significativo a largo plazo. “Este traslado de la oficina a casa como la nueva norma aumentará la demanda de espacio en la nube, de lo que se beneficiarán tanto las grandes empresas tecnológicas como los proveedores de centros de datos”, indica la analista.

Aumentará la demanda de espacio en la nube, de lo que se beneficiarán tanto las grandes empresas tecnológicas como los proveedores de centros de datos”

Y no es solo el teletrabajo. Muchas de las tecnologías que utilizamos diariamente, como el correo electrónico, el streaming de vídeo, las videollamadas, la formación online o las redes sociales hacen uso del cloud computing. De acuerdo con el informe ‘The 2020 IDG Cloud Computing Survey’, el 92% de las organizaciones tiene al menos algo de su entorno de TI (infraestructura, aplicaciones, análisis de datos, etc.) en la nube, un porcentaje que prevén que ascenderá al 95% en los próximos meses.

“Una poderosa convergencia de tecnologías como el cloud, la inteligencia artificial, la computación cuántica y el Internet de las cosas impulsará innovaciones disruptivas en la tecnología financiera, las comunicaciones y muchas otras industrias durante esta crisis. Pero, lo más importante es que permanecerán una vez esta crisis se haya resuelto”, afirma Ben Forster, analista de renta variable de Schroders

¿Oportunidades de inversión?

En consecuencia, esta gestora de activos ve oportunidades de inversión en cloud: “Para un inversor dispuesto a asumir los riesgos asociados a la renta variable, los fondos de acciones temáticos nos parecen una opción interesante para obtener exposición activa a largo plazo”.

El equipo de gestión de Alger considera que este nuevo escenario está creando “tendencias de inversión en áreas que los inversores deben tener en cuenta de ahora en adelante” y una de ellas es la computación en la nube. Y Tali Salomon, directora regional de eToro para España, Portugal y Latam, asegura que aunque nos encontramos en un contexto social y económico que dificulta enormemente avistar qué sectores nos pueden “brindar estabilidad a corto plazo, sí puedo decir que es un sector que está en pleno desarrollo y que la pandemia lo está potenciando”.   

¿Dónde poner el ojo? De acuerdo con los cálculos que Gartner compartía en julio, el gasto que más crecerá este año es el destinado a escritorios virtuales (DaaS), que se elevará el 95,4% hasta 1.200 millones de dólares. A su vez, el mercado de  software como servicio (SaaS) repuntará hasta los 104.700 millones de dólares y la infraestructura como servicio (IaaS) alcanzará los 50.400 millones de dólares, el 13,4% más que en 2019. 

Según explican desde Schroders, despuntan tres áreas: infraestructuras digitales, ciudades globales y cambio climático. En relación a las infraestructuras digitales, empresas basadas en la nube como Amazon, Zoom, Netflix y Ocado “han estado a la altura de este desafío en la demanda de acceso rápido y fiable a Internet durante la pandemia, habiendo invertido fuertemente en infraestructura digital escalable”. 

Por otro lado, el virus ha acelerado el desarrollo de centros de investigación médica o de los centros de datos, fundamentales para la infraestructura tecnológica de las ciudades, y el avance podría ser aún mayor con la llegada de los fondos europeos, muy vinculados a la digitalización. “La infraestructura digital de alta calidad se dirigirá a las ciudades globales, donde se está volviendo cada vez más valiosa debido a los grandes volúmenes de clientes y datos”, destacan estos expertos.

Por último, la gestora hace hincapié en las posibilidad de acceso a esta tendencia de cloud a través de la inversión sostenible centrada en el cambio climático: “Esta idea se basa en que el mundo de los negocios depende cada día más de los centros de datos, pero estos centros de procesamiento consumen enormes cantidades de energía y su funcionamiento tiene un elevado coste. El uso de la nube puede mejorar su eficiencia, lo que permite ahorrar costes y reducir la emisión de carbono”.

¿Cómo entrar?

Para entrar en estos sectores, podemos elegir directamente invertir en empresas del sector acudiendo a la renta variable y comprando acciones.  

También podemos segur la pista a índices que reúnen a las principales compañías. Desde diciembre de 2007 existe el ISE CTA Cloud Computing Index, diseñado para seguir el comportamiento de un total de 63 compañías activamente vinculadas con la industria cloud, entre las que figuran Amazon, Alphabet (Google), IBM,  Cloudera, Microsoft, Salesforce, VMWare, Zendesk o Zoom. Y se puede invertir el él de forma diversificada a través del ETF First Trust ISE CTA Cloud Computing Fund, fondo de inversión cotizado de Skyy que se negocia en el Nasdaq. 

Está también el BVP Nasdaq Emerging Cloud Index, que engloba 54 empresas cuyo principal negocio es proporcionar software y servicios en la nube a sus clientes. Por eso se quedan fuera gigantes como Alphabet, IBM o Amazon y se encuentran otras como PayPal, Atlassian, Dropbox, Paypal, Salesforce, Slack o Zoom. Vinculado a este índice, el inversor puede acudir por ejemplo al ETF WisdomTree Cloud Computing UCITS, que busca replicar su precio y rendimiento.

Otra opción para entrar en el sector cloud, disponible desde agosto, es acudir a la cartera inteligente de eToro CopyPortfolio CloudComputing, compuesta por un mix de 30 valores con Google, IBM, Alibaba, Workday, Twilo, Atlassian o VMWare. Es decir, tanto empresas que utilizan cloud como herramienta como empresas que se ocupan de que “el cloud exista”, explican. Para diseñar esta cartera han tenido en cuenta varios parámetros: la capitalización de mercado de la compañía, el consenso en las calificaciones de los analistas y el ratio entre capitalización de mercado e ingresos, además del valor de cotización promedio en 20 días. 

Diversificación temática

“Permite una exposición mayormente americana, pero en la que no dejan de tener fuerza empresas tanto francesas como alemanas o de Hong Kong”, apunta Tali Salomon, que subraya la importancia de diversificar aunque se trate de un producto de inversión temático. Por una parte, en lo que se refiere al tipo de empresa: “Asegurarte una combinación de las empresas conocidas con otras más de nicho, que también están dentro de este desarrollo, creo que va a generar una inversión más eficiente”.

Asegurarte una combinación de las empresas conocidas con otras más de nicho va a generar una inversión más eficiente

Y por otra, diversificar también en función de la procedencia de la compañía y del mercado en el que cotiza. “No solo centrarte en activos de tu país porque los conoces y te sientes cómodo, o bien en EEUU porque son muy populares, sino poder exponerte a otros mercados”,  señala la directora regional de eToro para España, Portugal y Latam. 

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El punto de entrada mínimo a esta cartera son 1.000 dólares y, ante la pregunta de cuánto puede ganar un inversor que apueste por la nube, desde eToro rechazan “predecir o prometer algo que no sabemos, especialmente en esta incertidumbre que estamos viviendo”. En su lugar, tratan de mitigar el riesgo y la volatilidad "lo máximo posible”, plantea Tali Salomon. Para ello, asignan igual ponderación a los valores (de algo más del 3%), limitan la cantidad de activos, etc. “Después está todo lo que está pasando en el mundo, que es mucho más difícil de manejar”, puntualiza. 

En la plataforma sí ofrecen cálculos, en base a estimaciones, de la rentabilidad pasada para trasladar la idea del potencial del sector, así como comparativas con otros índices de referencia como es el Nasdaq. Si un inversor hubiese invertido 10.000 dólares el 1 de enero de 2019 y hubiese cerrado el 31 de diciembre de 2019, habría obtenido una rentabilidad estimada del 33,91%.