JUBILACIÓN

¿Plan de pensiones o fondos de inversión? Quizá te interesen los dos

¿Invierto bien mi dinero? ¿Conviene elegir un fondo de inversión o abrirse un plan de pensiones? Optar por un determinado producto es una decisión complicada que no debería realizarse sin antes hacer un ejercicio de planificación financiera y vital

¿Invierto bien mi dinero? ¿Conviene elegir un fondo de inversión o abrirse un plan de pensiones? Optar por un determinado producto es una decisión complicada que no debería realizarse sin antes hacer un ejercicio de planificación financiera y vital. 

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Foto de archivo. / Joan Cortadellas (EL PERIÓDICO)

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Lo más relevante cuando elegimos entre un plan de pensiones o un fondo de inversión es saber cuáles son nuestros objetivos, según los expertos en gestión patrimonial. Y, por otro lado, debemos tener en cuenta la fiscalidad de los productos, sus ventajas y limitaciones. El plan de pensiones nos permite deducirnos las aportaciones en la declaración de la renta (a nuestro tipo marginal), lo que supone un beneficio fiscal en inmediato, aunque cuando se rescata, paga un tipo superior que los fondos de inversión.

Una vez que sabemos esto la cuestión es que “puede beneficiarnos más invertir por uno de los dos productos dependiendo de nuestras condiciones económicas”, tal y como describe José Luis Herrera, analista independiente. Y es que hay varios escenarios que debemos tener en consideración antes de decantarnos.

A partir de qué renta nos interesa

En este sentido, es posible que podamos plantearnos a partir de qué ingresos compensaría aportar a un plan de pensiones. Sin embargo, para Paula Satrústegui, socia de Planificación patrimonial de Abante “no hay una respuesta única”. Nos interesará siempre que nuestro tipo impositivo cuando aportamos “sea superior a nuestro tipo impositivo cuando rescatemos”, destaca la experta. 

Esto ocurre en la mayoría de los casos, independientemente del nivel de renta, porque cuando nos jubilamos, dado que la pensión es inferior al salario (por lo menos a los últimos salarios, habría que ver en el caso de los más jóvenes la proyección profesional y salarial que puede tener lugar) y, por tanto, “nuestro tipo impositivo es menor también”, afirma.

En opinión de Herrera, el tema es que hay que centrarse en “otros aspectos” que pueden influir “a la hora de hacer un tipo de contratación u otra”. Hay variables que suman y que afectan a “nuestro interés como ahorradores”.

Puede ser que durante nuestra etapa laboral tengamos menos rentas que de jubilados si, por ejemplo, cuando nos jubilamos tenemos inmuebles alquilados que nos generan unos ingresos que no teníamos anteriormente, “no solo porque los hayamos comprado en algún momento de nuestra etapa laboral, también pueden provenir de una herencia que nos llega en el momento de la jubilación”, concreta Satrústegui.

La comparativa entre productos

Desde el punto de vista de la experta de Abante, si comparamos el plan de pensiones con el fondo de inversión, la ventaja fiscal del plan de pensiones (ir ahorrando lo que nos devuelve Hacienda cada año por nuestras aportaciones) compensa respecto “al menor tipo que pagan los fondos en el rescate si esa devolución la vamos reinvirtiendo para la jubilación”, pues es una manera sencilla de “ir multiplicando nuestro ahorro para esta etapa”.

De este modo, pongamos el ejemplo de una persona de unos 50 años, que tiene dos hijos de 20 y 17 años, que trabaja por cuenta ajena y gana 40.000 euros brutos anuales. Esta aporta 4.000 euros al año a planes de pensiones que de da un 4% anual y se ahorra cada año 1.254 euros gracias a la devolución de Hacienda. En el caso de que esos 1.254 euros los reinvierta con la misma rentabilidad durante los 17 años que le quedan para la jubilación, al final del periodo, si rescata todo de golpe, “tendrá más dinero que si invierte 4.000 euros en un fondo durante el mismo tiempo y saca el dinero al jubilarse”, describe Satrústegui. 

En este caso, la diferencia no es excesiva, algo más de 200 euros, porque “ha hecho el rescate en forma de capital”, que es el más caro desde el punto de vista impositivo, asegura la socia de Planificación patrimonial de Abante.

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Por el contrario, si traza una adecuada estrategia de rescate, la diferencia “será mayor”, analiza. Y, a mayor cantidad invertida, a mayor tipo impositivo del inversor y a mayor rentabilidad obtenida, también “será mayor la ventaja del plan de pensiones respecto al fondo (siempre que lo que nos ahorramos fiscalmente lo destinemos a este mismo objetivo y no a cubrir otros gastos)”. 

Así, si esta persona de 50 años gana 80.000 euros y aporta 8.000 al año a planes de pensiones, cada año “se ahorra 3.480 euros”, ejemplifica. Si esta cantidad la va reinvirtiendo, teniendo en cuenta las mismas rentabilidades, al jubilarse, rescatando en forma de capital, “tendrá 15.700 euros más que habiendo invertido en un fondo de inversión”, destaca.