La segunda mano gana adeptos en plena subida de precios

  • El coste disparado de la energía y las materias primas, la tensión logística y la inflación impulsan una práctica que ya venía al alza por su encaje ecologista

La segunda mano se convierte en primera opción 

La segunda mano se convierte en primera opción  / Germán Caballero y M.A. Montesinos

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Mateo L. Belarte

Emergencia climática. Revolución tecnológica. Pandemia. Crisis de materias primas. Colapso del transporte marítimo. Desabastecimientos. Guerra. Ruptura del mercado energético. Inflación no vista por varias generaciones. Estos son, muy resumidos, los principales escollos que han tenido que ir sorteando casi todos los sectores económicos en los últimos años. Algunos como la automoción tienen la mala suerte de estar sufriendo las consecuencias de todas estas disrupciones al mismo tiempo. Es sin duda un caso extremo, si bien es complicado encontrar una actividad que esté quedando al margen de los reveses que acumula el comercio mundial en los últimos tiempos. Pero la hay.

Como si la coyuntura actual hubiera sido diseñada por los propios profesionales del sector de la segunda mano, el mercado de ocasión vive una época dorada al erigirse como alternativa a prácticamente cada uno de los condicionantes actuales. Ante los objetivos medioambientales, economía circular y ahorro de recursos. Ante la crisis de las materias primas y el transporte, productos ya fabricados y de proximidad. Y ante unos precios disparados, la opción de obtener unos ingresos extra vendiendo aquello que ya no se utiliza.

El traje a medida que les ha confeccionado la compleja realidad está siendo aprovechado por varias compañías referentes del sector para lucir figura. Wallapop o Cash Converters han lanzado recientemente sendas campañas en las que defienden las bondades de su modelo de negocio ante la emergencia climática. "Lo hecho, hecho está" y "No más estrenos" rezan sus eslóganes publicitarios, que están protagonizados en su inmensa mayoría por adolescentes y veinteañeros.

Y es que las generaciones más jóvenes son las grandes abanderadas de la segunda mano. Según el estudio ‘Consumer Trends 2022’ -Tendencias del consumidor, traducido al español- de Samy Alliance, las personas nacidas entre 1995 y 2005, dentro de la llamada ‘Generación Z’, piensan el doble que un ‘baby boomer’ en las opciones de reventa del artículo que van a adquirir antes de comprarlo.

Futuro dorado

Aunque era una práctica al alza, el informe refleja el ‘boom’ de la segunda mano desde la pandemia al cifrar en 33 millones los nuevos clientes que han entrado a este mercado desde el año 2020, plazo en el que se han revendido más de 6.500 millones de artículos en todo el mundo, que a su vez han supuesto un ahorro de casi 4.000 millones de euros y de 52.000 millones de kilos de CO2. Además, el estudio señala que el 76% de los usuarios primerizos planea aumentar su gasto en los próximos años y prevé que esta industria multiplique por cinco su facturación hasta 2027.

En España, algunas de las grandes compañías del sector confirman los buenos tiempos que vive la segunda mano. Desde Wallapop señalan que en "épocas de incertidumbre" como la actual es habitual que se experimente un "creciente interés" por los productos reutilizados mientras que la responsable de Relaciones Públicas de Vinted, Eleonora Porta, admite que es "probable" que los recientes acontecimientos mundiales "hayan acelerado la tendencia hacia la segunda mano", si bien incide en que las urgencias climáticas ya habían propiciado un cambio de hábitos "hacia un consumo más responsable".

Cash Converters, que está expandiéndose abriendo locales en Carrefour, MediaMarkt o Auchan, también constata un incremento de actividad que achaca tanto al factor precio como a los beneficios medioambientales.

Comprar menos

Y es que, aunque la coyuntura económica ayuda, los grandes aliados de la segunda mano son los jóvenes y la transición ecológica. Otro informe de Ipsos sobre cambio climático y hábitos de consumo concluye que más de la mitad de los españoles ha modificado su forma de comprar por motivos medioambientales. Preguntados por acciones concretas, la quinta respuesta más repetida fue "comprar menos artículos nuevos", elegida por casi uno de cada tres.

De esa desaceleración en el ritmo de consumo sabe mucho la industria de la moda, una de las que más se ha abierto a la segunda mano en los últimos tiempos. "Es una respuesta al conocido como ‘fast fashion’, que consiste en una moda de usar y tirar por la mala calidad y los diseños caducos y que además es súper contaminante", explica David Carcasona, representante de varias firmas italianas en España. El profesional habla de que estos tipos de tiendas de ocasión han aflorado "como setas" y añade que "las marcas que siguen fabricando ítems nuevos se esfuerzan por implementar formas de producción menos agresivas con el planeta".

La previsión del sector del textil es que la ropa de segunda mano duplique a la moda rápida en 2030. "No es cuestión de ahorrar, porque muchas veces no es el caso", aclara Carcasona, que considera que en muchas ocasiones "el cliente busca en la segunda mano un tipo de prendas que ya no puede conseguir hoy en día, ya sea por materiales, por calidades o por diseños. Y eso se paga".

Esta gran evolución de la ocasión ha hecho que gigantes teóricamente ajenos a la segunda mano se hayan abierto a esta práctica. Es el caso de Ikea, que desde 2016 tiene en marcha un servicio de recompra de muebles para "prolongar la vida útil" de sus artículos "ayudando al medio ambiente y permitiendo que muchas personas puedan comprar de forma asequible", destaca Mónica Chao, directora de Sostenibilidad de la firma sueca. Según Chao, gracias a esta y otras iniciativas, Ikea ha logrado dar una segunda vida a más de 11,5 millones de muebles.

PlayStation: ¿quién da más?

Pero no todo es atribuible al cuidado del planeta. Hay sectores en los que la compraventa también se ha disparado, pero por motivos que nada tienen que ver con la ecología. Es lo que está sucediendo con los automóviles y con la PlayStation. A priori, poco tienen en común un coche y una videoconsola. Pero ambos incorporan gran número de microchips en sus tripas, y la escasez de estos componentes ha generado graves cuellos de botella en la producción de estos bienes, derrumbando el mercado de primera mano y disparando el de ocasión.

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El caso de la PlayStation es el más extremo. Sony lanzó la última versión de esta consola hace ya más de dos años, pero el inicio de la crisis de los semiconductores ha hecho que las remesas sean irregulares y muy limitadas. Había dos precios en función de las prestaciones: 399 y 499 euros. Pero, debido a esa escasez, se están revendiendo en plataformas de segunda mano a partir de los 600 euros, dando la oportunidad de especular a algunos usuarios. La demanda es tal que se han creado algunos grupos de Telegram, aplicación de mensajería instantánea, que alertan cuando alguna tienda repone y que ya cuentan con más de 60.000 seguidores.

Tampoco tiene que ver la ecología con el aumento de la compraventa de vehículos de segunda mano. En 2021 se han matriculado apenas 850.000 coches nuevos en España, un 32% menos que en 2020, mientras que se han registrado casi dos millones de compraventas de usados, un 9% más. Aquí se juntan las dudas sobre la electrificación con la escasez de coches nuevos, pero el gran beneficiado vuelve a ser el mercado de ocasión, que ha visto cómo se elevaban los precios por la alta demanda.