Comercio

El proteccionismo acosa a la UE

  • Las trabas al comercio crecen en un contexto de repliegue agravado por la crisis de la covid y los problemas en la cadena de suministros

Al fondo, María Martín e Inmaculada Rodríguez-Piñero, en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas

Al fondo, María Martín e Inmaculada Rodríguez-Piñero, en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas / EMV

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Jordi Cuenca

El área del mundo más abierta en términos comerciales, la Unión Europea (UE), batalla en un contexto de pujante proteccionismo que la crisis de la covid ha revitalizado. El coronavirus puso en jaque las cadenas de suministro globales y provocó, como se vio con las carencias en material sanitario, un grave problema de abastecimiento que condujo a un cierto repliegue en la producción. "Muchos países han hecho control de exportaciones. Y han crecido las denuncias de un mayor proteccionismo por la covid y por el desabastecimiento de productos. Incluso, algunos países aplican esta práctica con el objetivo de subir precios", asegura la eurodiputada valenciana Inmaculada Rodríguez-Piñero en el transcurso de un seminario de dos días de duración en Bruselas con medios de comunicación valencianos, organizado por el grupo socialista en el Parlamento Europeo, en el que se analizó la relaciones entre la UE, Estados Unidos y China desde el punto de vista comercial.

La política española hizo un somero repaso sobre algunos de los Estados que han entrado claramente en esa dinámica o ya estaban anclados a ella, como la India, Rusia o China, pero también los Estados Unidos. Y no solo en las grandes potencias. "Hay más proteccionismo, también en países de Sudamérica y África". En este último continente, un claro exponente es Sudáfrica, que hace una "política de puertas cerradas", aunque está invadiendo la UE de cítricos, una derivada del acuerdo comercial suscrito hace cinco años y que trae de cabeza a los agricultores valencianos.

"De manera general, pasamos por un período de vuelta a políticas que pueden ser de proteccionismo a industrias locales para proteger sus respectivos mercados. La tendencia está ahí. No es una época favorable al multilateralismo y lo que nos preocupa es llegar a un momento en que no se cumplan las reglas", afirma la española María Martín Prat, directora general adjunta en la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea y jefa del equipo negociador con China.

Ya ha quedado claro que el virus del repliegue es general, pero sin duda el Brexit y la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos se convirtieron en un emblema. Las políticas comerciales del mandatario americano, ansioso por poner freno a la expansión china, subvirtieron el status quo internacional, en el que la primera potencia del mundo era el máximo exponente del aperturismo. Su relevo por el demócrata Joe Biden dio la impresión inicial de una vuelta a las esencias, pero no está siendo del todo así, seguramente porque hay también un problema de fondo que viene de atrás: la irrupción de China, que ya discute la primacía a Estados Unidos y el desplazamiento hacia el Pacífico del área de mayor influencia del mundo, en detrimento del Atlántico.

"Con Trump no había voluntad de dialogar, mientras que con Biden hemos logrado avances", sobre todo en la batalla arancelaria, aseguran fuentes del Ejecutivo comunitario, pero los Estados Unidos "han perdido un poco la fe en el sistema multilateral. Cuando vas allí, sientes que están muy enfocados en sí mismos y que están muy preocupados por la percepción de que su modelo de sociedad está en crisis". El mundo laboral está cambiando y la pérdida del empleo es una tragedia mucho mayor para un americano que para un europeo, porque al empleo en el primero van ligadas la sanidad, la jubilación o los estudios, mientras que el segundo cuenta con los servicios públicos de protección. También "les preocupa mucho China. Están obsesionados. Ven que esta es una lucha existencial", afirma la misma fuente, que añade que los estadounidenses «ven las relaciones comerciales bajo ese prisma».

Pese a todo y a que el gigante norteamericano «"es difícil, no vemos a nadie mejor para comerciar" sobre todo teniendo en cuenta que China no es un país democrático, pero la misma fuente afirma que "tampoco podemos poner todos los huevos en la cesta de Estados Unidos porque no sabemos qué pasará en dos años", en referencia, seguramente, a un posible regreso de Trump al poder. 

La Unión Europea es un territorio pobre en recursos naturales y ávido en lograr intercambios comerciales

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Todo ello en un contexto con otro factor inquietante: los recelos de Estados Unidos hacia la Organización Mundial del Comercio (OMC): "Han perdido la fe en ella. No les gusta estar atados a la justicia internacional y no la ven para sus relaciones con China". Incluso con Biden -"mucha sonrisa, pero..."- siguen instalados en el "América primero". La Unión Europea, por su parte, se ha convertido en el gran adalid de esta organización, aunque en Bruselas son conscientes de que en estos momentos "no funciona bien", entre otros motivos porque se remonta a principios de los noventa del siglo pasado y el mundo ha cambiado enormemente en estas tres décadas como prueba el hecho de que en su nacimiento el comercio internacional era de bienes. No existía internet ni el mundo digital. Tampoco en sus normas contemplaban el gran desafío que supone el cambio climático.  

Todo ello sin olvidar que la UE es una zona pobre en recursos naturales y, por tanto, ávida de los intercambios. Como dice María Martín, "la manera de evitar problemas de dependencia", como los que se han visto con la covid cuando China, la gran fábrica del mundo, se paró "es diversificar y llegar a acuerdos con América del Sur y África", territorios que los chinos llevan tiempo colonizando. "La covid ha demostrado a todos lo vulnerables que somos. Cada país quiere ser autosuficiente, pero eso no es posible. Las cadenas de suministros son esenciales, pero deben ser fiables", afirman fuentes comunitarias. Es el reto de Europa en mundo convulso y con tendencia a cerrar algunas puertas.