Aceleración del I+D

Soluciones españolas contra el virus

El Covid se ha convertido en una oportunidad para las biotecnológicas

La emergencia sanitaria impulsa a un sector que factura 9.800 millones

Laboratorios farmacéuticos de Reig Jofre.

Laboratorios farmacéuticos de Reig Jofre. / Archivo

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Ramón Ferrando

El sector biotech español ha cogido fuerza con la pandemia. La mitad de las empresas biotecnológicas, según subraya la patronal AseBio, se han lanzado a buscar soluciones para luchar contra el coronavirus. El recorrido ha estado marcado por la incertidumbre y por obstáculos como los retrasos en la investigación clínica en un primer momento o los problemas para reclutar pacientes, pero la mayoría de las biotecnológicas ha demostrado su resiliencia tras encontrar nuevas oportunidades de negocio.

El sector facturó en 2018 (último dato disponible) más de 9.800 millones de euros, representa el 0,7% del PIB de España, tiene 105.000 trabajadores y por cada empleo directo genera tres indirectos. En España hay 751 empresas biotech y el 47% actúa en el ámbito de la salud. Cataluña, Madrid, Andalucía y País Vasco concentran la mayoría de las empresas.

Ion Arocena, director general de AseBio, subraya que la emergencia sanitaria provocada por la covid-19 ha puesto de relieve la capacidad de respuesta del sector biotecnológico, que ha sido capaz de desarrollar y fabricar soluciones diagnósticas, tratamientos y vacunas en tiempo récord.

Capacidad de respuesta

"Nuestro sector ha aguantado mejor que otros el impacto de la crisis económica producida por la covid-19, tal y como demuestra el hecho de que prácticamente el 90% de las empresas socias de AseBio ha mantenido o incrementado empleo, y que cerca de un 60% no haya sufrido un impacto negativo en los ingresos. Podemos afirmar que el sector biotecnológico ha demostrado su resiliencia y capacidad de respuesta", asegura.

La covid ha obligado a muchas empresas a reinventarse. Es el caso de la valenciana EpiDesease (facturó un millón en 2020) que tuvo que parar los ensayos que estaba haciendo en los hospitales La Fe y Doctor Peset porque se quedó sin acceso a los pacientes para su investigación de diagnóstico basada en la epigenética (que analiza cómo los factores ambientales -la alimentación, el estilo de vida, el comportamiento y el estrés- pueden cambiar la salud de una persona y sus descendientes).

"La covid se interpuso en nuestro camino, pero conseguimos pivotar muy rápidamente. Muchas empresas lo han hecho y se han adaptado a la situación. Tras la declaración del estado de alarma, hacían falta laboratorios privados para el diagnóstico de la covid. Nosotros fuimos uno de los primeros laboratorios en España que conseguimos el certificado para hacerlo. Ahora trabajamos para desatascar la atención primaria en los diagnósticos de PCR. Ante esta situación, los inversores comprobaron nuestra capacidad de resiliencia y pese a la paralización de nuestra investigación principal han apostado por la compañía", apunta José Luis García, CEO de EpiDesease.

Previsores

Algunas empresas con negocio en Asia se dieron cuenta desde el principio de la que se venía encima. Es el caso de la firma vizcaína con sede en Zamudio Biolan (20 trabajadores y 3,6 millones de facturación en 2020) que reaccionó antes del caos provocado por el estallido de la pandemia a mediados de marzo.

Biolan, con presencia en Indonesia, Tailandia y Filipinas, se aprovisionó de mascarillas en marzo y abrió nuevas líneas de negocio basadas en el diagnóstico de anticuerpos. Asier Albizu, director ejecutivo de la compañía, afirma que desde el principio tuvieron claro que a final de 2020 habría vacuna y que a partir de ese momento iba a ser importante detectar la inmunidad.

"Si alguien tiene anticuerpos lo normal es que no contagie. Nosotros vendemos nuestros test de detección a empresas que quieren ver la incidencia de la enfermedad entre sus trabajadores y a gobiernos de fuera de Europa que no van a poder vacunar a todos sus ciudadanos y deben priorizar. Nuestros test cuestan entre 10 y 20 euros", destaca.

Albizu sostiene que la pandemia ha demostrado que el sector biotecnológico español puede aportar soluciones importantes contra la pandemia. "Nosotros hemos acelerado nuestra apuesta. Hemos dedicado muchos recursos para ponerlo todo a punto. Llevábamos siete años para sacar al mercado un producto para medir la intolerancia a la lactosa y en el caso del test de la covid hemos tardado 7 meses", revela el directivo de Biolan.

Ion Arocena coincide con Albizu en que una de las enseñanzas de la pandemia es precisamente que los procesos de desarrollo y los procedimientos regulatorios pueden ser acelerados "sin perder rigor científico". "El coronavirus ha puesto de relieve que ante retos complejos es necesario poner a trabajar juntas las capacidades de las empresas y el sector público, alineando a todos los agentes con objetivos compartidos. Lo que ha sido posible en esta situación tan excepcional puede servirnos como ejemplo para agilizar procesos e introducir flexibilidades que redunden en una aceleración de los ritmos de desarrollo de las innovaciones", mantiene el representante de la patronal.

La empresas también han constatado algunas deficiencias de la Administración por la burocracia que ha llevado a "situaciones absurdas".

Carlos Ledó, presidente de Bioval.

/ Manuel Bruque

La empresa Idai Nature, que fabrica productos para el biocontrol del campo y en 2018 facturó 10,1 millones, comenzó a producir geles hidroalcohólicos, pero el Gobierno le impidió comercializarlos a pesar del colapso del mercado porque no estaba en el registro de empresas autorizadas. "No teníamos licencia médica y acabamos regalando 9.000 litros. Las trabas burocráticas han sido un gran problema. Le pasó lo mismo a una empresa de máquinas de ozono para higienizar. Las máquinas se quedaron sin utilizar", lamenta Carlos Ledó, fundador de Idai Nature y presidente del clúster valenciano de empresas biotecnológicas Bioval.

Producción de vacunas

Algenex es otra de las compañías que han reorientado su actividad hacia la lucha contra la covid. La firma (con sede en Madrid, con veinte trabajadores y una facturación de un millón de euros el año pasado) lleva años desarrollando una nueva forma de hacer vacunas a partir de insectos. El equipo de Algenex era consciente de que su plataforma podía luchar contra una pandemia como la del coronavirus y ya trabajaban con una vacuna contra una cepa de gripe zoonótica.

Claudia Jiménez, directora general de la firma, asegura que han desarrollado una tecnología que permite producir vacunas de forma rápida y sin problemas de escalabilidad. "Utilizamos insectos para producir las vacunas, lo que permite fabricarlas de forma segura y muy barata. En un insecto hay hasta 27 dosis de vacuna", afirma.

Jiménez incide en que España tiene un gran potencial porque cuenta con un gran número de científicos, aunque "lamentablemente una buena parte de los investigadores ha tenido que emigrar por la falta de apoyo financiero. Ojalá podamos recuperar a los que se han ido".

Otra empresa puntera que ha salido reforzada de la covid es ARTHEx, firma fundada en 2019 y que trabaja desde sus inicios en el desarrollo de nuevas terapias avanzadas de RNA contra enfermedades genéticas para las que no existe tratamiento. Beatriz Llamusí, fundadora de la compañía junto a Rubén Artero, indica que la covid-19 "ha dado visibilidad a los tratamientos basados en RNA. Es algo relativamente nuevo. El éxito de Biontech-Pfizer es muy positivo porque nos da credibilidad. La gente le da ahora mucha importancia a la ciencia. De repente existe el RNA".

Llamusí resalta que la pandemia les ha causado un retraso de cuatro meses en su investigación principal porque no tenían acceso al laboratorio (que está en las instalaciones de la Universitat de València).

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AseBio advierte de que el retraso en algunas investigaciones a causa del confinamiento de primavera fue una situación generalizada. "La parte donde más ha sufrido el sector es en la propia actividad investigadora y en la investigación clínica ya que las empresas se vieron afectadas por los cierres de centros de I+D, la disminución de actividad de los comités éticos de los hospitales y las dificultades en el reclutamiento de pacientes para llevar a cabo los estudios clínicos en hospitales, ya que estaban orientados al tratamiento de pacientes con covid", confirma la patronal.

A pesar de ello, las empresas son optimistas porque "la covid ha puesto de relieve la importancia de disponer de herramientas diagnósticas y medicamentos eficaces frente a necesidades sanitarias no cubiertas. Esperamos un impulso de la investigación" en los próximos años, sentencia Ion Arocena.