MOVILIDAD

El Ministerio de Transporte quiere un ‘Sandbox’ para proyectos de movilidad sostenible

Un ‘sandbox’ es un espacio de prueba controlado y desregulado para probar proyectos con protocolos de supervisión

El transporte público tiene que ser transversal y vertebrador del territorio, por lo que hay que dar alternativas al vehículo privado

Imagen de archivo de un autobús articulado totalmente eléctrico en Barcelona

Imagen de archivo de un autobús articulado totalmente eléctrico en Barcelona / Mónica Tudela

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El Gobierno aprobó en febrero el ‘sandbox’ financiero y fue aprobado de forma definitiva por el Senado en noviembre. El ‘sandbox’ (caja de arena en castellano) es un espacio de pruebas controlado y no desregulado que sirve para poner en marcha una serie de proyectos que mejoren la prestación de servicios financieros, con unos protocolos de supervisión que conocerán todas las partes, una clara apuesta por un criterio de proporcionalidad y el principio de igualdad de trato para las entidades. 

Todavía no ha empezado a funcionar y otros ministerios ya lo quieren para ellos. Ángeles Marín Andreu, directora de la Oficina Técnica de la Estrategia de Movilidad del Ministerio de Transportes, explica que una propuesta para que los proyectos de movilidad sostenible salgan adelante es utilizar el ‘Sandbox’. Marín quiere llevárselo a su terreno para probar, también, esos proyectos de movilidad. La directora de la Oficina Técnica de la Estrategia de Movilidad puntualiza que se trata de que cuando un promotor tiene una idea, ya sea una empresa o una institución, que no encaja en la normativa actual porque ese campo no esté regulado o porque choque con alguna ley, pero el Estado entiende que esa propuesta aporta valor a la sociedad, al mercado, ese proyecto pueda probarse en un entorno controlado.

En ese sandbox, una institución concreta, en un marco temporal determinado, probaría ese servicio, se estudiaría si tiene esos efectos positivos así como que no tiene efectos negativos en otros actores. La experta lo diferencia de un estudio piloto porque "en este caso, las instituciones van a aprender de la mano del promotor". 

"Es un concepto que hemos cogido del mundo financiero, básicamente la idea es la misma, y sería trasladarla al entorno de la movilidad. Creemos que va a ser una iniciativa que va a permitir un cierto juego y esperamos que sea interesante para los actores".

El transporte público, transversal en la movilidad sostenible

La movilidad sostenible en las ciudades debe pasar, sin ninguna duda, por el transporte público, es decir, que sea accesible para todos, limpio y que respete a los ciudadanos. Esta es una de las conclusiones del Índice de Movilidad Sostenible de las Capitales elaborado por IdenCity. Todas las ciudades están avanzando en la movilidad sostenible, pero, tal y como apunta Laura Moreno, analista urbana de IdenCity, “todavía tienen mucho margen de mejora”. La ciudad española con mejor desempeño del índice alcanza una puntuación de 58,1% y la de menor desempeño alcanza un 35,7%.

Según el informe, los expertos consultados coinciden al otorgar un papel protagónico a las dimensiones sostenibilidad ambiental y demanda de servicios de movilidad, pilares de una movilidad sostenible que tenga como eje al ciudadano. En términos generales, las capitales de provincia de España presentan un mejor rendimiento en la dimensión Gestión y gobernanza. Aunque con algunos rezagos, la regulación vigente parece incorporar progresivamente aspectos que regulan las nuevas formas de movilizarse.

Ángeles Marín Andreu, directora de la Oficina Técnica de la Estrategia de Movilidad del Ministerio de Transportes, asegura que la movilidad sostenible es un reto “complejo para el que no existe una medida concreta, porque sino ya estaría solucionado”. Marín explica que hace falta un pull de acciones para que se vaya convirtiendo en realidad. Además, destaca que la pandemia ha hecho que las ciudades sean más amables con todos, porque hay una mayor preocupación por la salud, “lo que va a hacer que se construyan mejores ciudades”. 

Sin embargo, uno de los problemas que se ha visto con la pandemia es que el miedo al contagio ha hecho que el uso del transporte público se esquive. Pero está convencida que cuando todo esto pase se volverá a su uso normalizado. Ángeles Marín destaca que el transporte público “tiene que ser vertebrador”. Para conseguirlo hay que dar alternativas al uso del vehículo privado, no solo en la zona urbana, sino también en la zona rural, en todo el territorio, “que un ciudadano no tenga porque coger el coche para ir al médico”.

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El informe concluye que la movilidad sostenible ha de garantizar un desarrollo social incluyente, que satisfaga la demanda de la ciudadanía, siendo accesible y asequible para todos los colectivos. Por ello, es importante el transporte público. Desde IdenCity recomiendan la incorporación de sistemas innovadores, aplicaciones y digitalización del transporte, la creación de incentivos para la reducción del parque vehicular privado, acompañado del fortalecimiento de sistemas integrados de transporte público cuyo parque vehicular haya hecho la transición a energías limpias.

La oferta de los servicios de movilidad debe tener un componente Smart, es decir, poseer una tecnología inteligente, innovadora y digital para garantizar la inclusión total en los servicios. “En esta dimensión se detectan los servicios intermodales presentes en el territorio, a la vez que se monitoriza el nivel de innovación y avance tecnológico de los sistemas de transporte”, apuntan en el informe.