Crítica de libros

'Nicolau', de Antoni Veciana: con la sal en los labios y los pies en la arena

El debut del escritor de Reus se inspira en el mito griego Glauco, un mortal que sufre una metamorfosis

El escritor de Reus Antoni Veciana.

El escritor de Reus Antoni Veciana.

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Valèria Gaillard

La vida nació del mar y esta masa de agua salada sea quizás la auténtica protagonista de 'Nicolau', la novela debut de Antoni Veciana (Reus, 1977). Publicada por la joven editorial barcelonesa La Segona Periferia, este libro de poco más de 150 páginas impacta en el panorama literario actual por su originalidad y fuerza narrativa. ¿Quién es Veciana? Se presenta como filólogo, dramaturgo y actor de teatro 'amateur', con una pieza teatral estrenada, 'Patró', y otra en el cajón esperando turno. Esta dimensión teatral, con la red de relaciones entre personajes bien dibujada, se plasma en 'Nicolau'. La novela revisita el mito griego de Glauco, el hombre que se convierte en un ser medio pez, medio humano, y adquiere la inmortalidad reservada a los dioses. De hecho, Veciana recoge esta leyenda que pervive más o menos transformada en diferentes puntos del Mediterráneo y que ha inspirado entre otros relatos el de Mercè Rodoreda, 'El riu i la barca'.

“O eres del mar, o no lo eres”, dice un personaje de la novela, un 'manador', al protagonista. Adoptando el tono luminoso de la fábula y la 'rondalla', 'Nicolau' alcanza una dimensión simbólica al oponer estos dos mundos: la tierra, donde el protagonista es un bicho raro que despierta las burlas de la población marinera, y el mar, que lo acoge con toda su voluptuosidad acuosa. El mar visto cómo territorio abierto de posibilidades, el campo ilimitado de la aventura donde los sueños alcanzan cuotas insospechadas. Así, de manera progresiva, se produce una metamorfosis prodigiosa del joven Nicolau Pou que solo su familia entiende y acepta como inevitable. En un segundo momento, ya convertido en lo que realmente es, Nicolau se dedica a recorrer los mares para dibujar luego cartas marinas muy precisas que servirán para mejorar las rutas marinas y, en definitiva, la vida entre los hombres. Esto hasta que los malvados las usen para otro objetivo: la guerra.

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Uno de los aspectos más destacados es el lenguaje. Siguiendo el modelo dialectal medio inventado de Víctor Català, Veciana consigue vivificar una catalán efervescente de imágenes, con un léxico sabroso del Camp de Tarragona, siempre eficaz a la hora de recrear este universo marino. De hecho, el lector siente la salobridad en los labios, la arena en los pies. A veces el mar es masculino, otras femenino, aparte de la joven del pueblo que Nicolau ama, que también se llama Mar. Este argot coquetea con palabras como 'dumenges', por 'diumenges'; 're', por 'res'; 'fenya' por 'feina'; 'dugues' por 'dues' o 'sàrcies' por 'xarxes'. Veciana incluye un 'glossari' con el léxico marino, sonoro y evocador, 'amorrar', 'amollar', 'cuïc', 'tresmall' o 'xorrar'.

Por otro lado, el personaje de Nicolas Pou queda bien perfilado, con una riqueza de detalles corporales que lo hacen creíble buceando en este mar maravilloso, en claro contraste con la vida terrestre de un pueblo que alberga tanto personajes nobles, como por ejemplo, el pescador Pere, como necios anónimos: los que atacan a Astruc, el judío que enseña a Nicolau el arte de dibujar cartas marinas. Así, en este librito se halla toda una burbujeante alegoría de la condición humana.

'Nicolau'

Autor: Antoni Veciana

Editorial: La Segona Periferia

 160 páginas. 17,90 euros