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Mazazo municipal contra el coche privado en Barcelona

Sólo los residentes podrán aparcar en el centro de la ciudad a partir de mañana

MANUEL VILSASERÓ / BARCELONA

Los conductores que decidan circular mañana por Barcelona se encontrarán una ciudad distinta. Por vez primera en la historia del tráfico urbano de la capital catalana sólo los residentes podrán aparcar en el centro, una amplísima zona que comprende casi la totalidad de los distritos del Eixample y Ciutat Vella. Al mismo tiempo, se prohibirá la entrada en coche privado a los no residentes de los barrios que rodean las áreas olímpicas.

Con estas drásticas medidas, el Ayuntamiento dirige un claro mensaje a los ciudadanos, el de realzar el transporte público durante los días en que Barcelona será el foco de atención mundial. Las restricciones pretenden garantizar la fluidez del tráfico con ocasión de los Juegos.

ZONAS AZULES ELIMINADAS

El pistoletazo de salida se dará a las 10 de la mañana. A partir de ese momento, y hasta el 9 de agosto, el conductor que, pese a las reiteradas advertencias, decida hacer caso omiso y pase de metro, autobús o taxi lo tendrá realmente difícil. En primer lugar, se encontrará con que estará prohibido estacionar -incluso a los residentes- en varias de las calles más importantes donde habitualmente está permitido. En segundo lugar, las zonas azules (AREA) quedarán eliminadas y reservadas a los residentes.

El único recurso será el de utilizar los aparcamientos subterráneos. Probablemente, podrán encontrarse bastantes plazas libres al haber fracasado en parte la iniciativa de la Empresa de Movilidad Olímpica (EMO) de reservar 10.000 plazas a sus clientes al precio de 6.500 pesetas diarias. De momento, sólo ha colocado 1.000 a empresas, patrocinadores y visitantes extranjeros.

15 GRÚAS

Si, pese a todo, el conductor decide dejar el coche en la calle, la Guardia Urbana le espera con un dispositivo especial de 2.800 agentes y 15 nuevas grúas, con lo que ya suman 50. Las instrucciones recibidas por la Guardia Urbana han sido muy rigurosas. Las acciones más duras tendrán por escenario las calles más transitadas (Aragó, Balmes, Muntaner, Urgell, entre otras) e irán dirigidas contra los aparcamientos en doble fila, en las aceras y en los carriles reservados al transporte público o a la familia olímpica. Las grúas actuarán aquí sin piedad y los infractores recibirán sanciones de 15.000 pesetas. Con estas medidas se quiere garantizar a toda costa la fluidez de las calles por las que debe transitar la familia olímpica.

En el orden de prioridades de la Guardia Urbana figurará en segundo lugar sancionar a los no residentes que estacionen el coche en los lugares donde habitualmente está permitido aparcar. La multa será de 5.000 pesetas y la temida grúa no actuará.

Hay quien ha dudado ya de la capacidad de la Guardia Urbana para controlar que todos los coches aparcados luzcan la tarjeta que les acredita como vecinos. El concejal-presidente del Eixample, el convergente Antoni Marcet, bajo cuyas órdenes actúan los agentes adscritos al distrito, ha declarado que va a ser "imposible" hacer efectiva la polémica medida.

ALREDEDOR DE MONTJUIC

La otra gran operación de restricción, el cierre de las áreas olímpicas, afecta sobre todo a los habitantes de los barrios que rodean Montjuic: Poble Sec, Font de la Guatlla, Polvorí, Can Clos y la Báscula. Agentes de la Guardia Urbana apostados en las calles de acceso impedirán la entrada a los coches sin la correspondiente tarjeta de residente.

Quienes opten por seguir las recomendaciones municipales y usar el transporte público disfrutarán de diversas ventajas: más frecuencia de paso de autobuses, trenes y metro, aparcamientos en nueve estaciones de Renfe de Cercanías y, la novedad más importante, el billete olímpico, cuya modalidad de una día se está "vendiendo muy bien", según los portavoces de la compañía de transportes. Este pase cuesta 400 pesetas y permite usar todos los medios de transporte público sin limitación alguna. Queda por ver si estas mejoras son suficientes para que el transporte público deje de ser el hermano pobre de la movilidad urbana.

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