Entramos en la casa de Montoya: en Utrera, puertas oscuras, carteles flamencos y guitarras en las paredes
Entramos en la casa de Sara Carbonero: 750 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas, sillones de terciopelo y sábanas de lino
Entramos en la casa de Marta Sánchez: obras de arte en el salón, sofás de mimbre y un árbol superespecial en el jardín