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Sergio Ramos (40 años), sobre el arte marcial que salvó su infancia: "Me daba seguridad ante posibles cosas que pudieran pasar"

Antes de ser el central más laureado del fútbol español, Sergio Ramos era un niño de barrio sevillano que practicaba una disciplina que, según confiesa él mismo, le dio mucho más que reflejos.

Sergio Ramos recuerda cómo estuvo a punto de dedicarse profesionalmente a otro deporte que no es el fútbol.

Sergio Ramos recuerda cómo estuvo a punto de dedicarse profesionalmente a otro deporte que no es el fútbol. / Europa Press Sports / Getty

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Cuando pensamos en Sergio Ramos, pensamos automáticamente en fútbol. En el balón, en los goles imposibles de cabeza en los últimos minutos, en esa pasión que le ha acompañado siempre sobre el césped. Lo que probablemente no sabías es que antes de decidirse por el fútbol de forma definitiva, hubo otro deporte que ocupó un lugar muy importante en su infancia. Y no fue el tenis, aunque también lo practicó. Fue el kárate.

Una disciplina que, lejos de ser una simple actividad extraescolar más, terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo para el pequeño Sergio: una herramienta emocional en toda regla.

Asaltan la casa de Pilar Rubio y Sergio Ramos con sus hijos dentro

Roban en la casa de Pilar Rubio y Sergio Ramos días después de mudarse. / Gtres

Un niño de barrio y una infancia sin pantallas

Para entender por qué el kárate llegó a tener tanto peso en su vida, primero hay que entender el contexto en el que creció. Sergio Ramos nació y se crió en Camas, un municipio cercano a Sevilla, en el seno de una familia humilde que vivía en un barrio muy próximo al campo. "Éramos una familia humilde, vivíamos en un barrio muy cerca del campo y era todo un poco más salvaje que ahora", recordaba el futbolista en una entrevista a 'GQ'.

Era una época sin tecnologías, sin pantallas que ocuparan las tardes de los niños, así que Sergio pasaba la mayor parte del tiempo jugando en la calle con los amigos del barrio. "Cuando era pequeño estaba rodeado de niños en el barrio y en el colegio", explicaba.

Sergio Ramos, entregando un Latin Grammy a Bad Bunny

Sergio Ramos, entregando un Latin Grammy a Bad Bunny / Getty

Sus juguetes favoritos eran los muñequitos de Playmobil, junto con la bicicleta y el balón de fútbol. "Yo era de muñecos, de la bicicleta y el balón de fútbol, esos eran mis juguetes", ha contado en alguna ocasión, comparando con cariño de aquella infancia analógica con la que viven hoy sus propios hijos, rodeados de tecnología desde bien pequeñitos.

El kárate como herramienta para su salud mental

Pero entre todas esas actividades de infancia, el kárate ocupó un lugar especial que va mucho más allá del simple ejercicio físico. "El kárate era una manera de enfrentarte a los miedos. En la infancia, siendo un niño, desconoces un poco todo. El mundo es incierto, todo genera muchas dudas".

Sergio Ramos, Javier Bardem y Torito, juntos en el concierto de Bad Bunny

Sergio Ramos, Javier Bardem y Torito, juntos en el concierto de Bad Bunny / Instagram @torito.quique

Y añade: "Para mí el kárate era una herramienta que me daba seguridad ante posibles cosas que pudieran pasar, que me ayudaba". Una seguridad que, lejos de quedarse en el tatami, terminó trasladándose a otras facetas de su vida.

Y es que, el beneficio no se quedaba solo en lo emocional. "También me ayudaba a despejarme y para dormir mejor, algo que a mi madre le encantaba, porque llegaba a casa cansadísimo y dormía mejor", recordaba con humor.

Sergio Ramos llegando a la rueda de prensa por las negociaciones por el Sevilla FC

Sergio Ramos llegando a la rueda de prensa por las negociaciones por el Sevilla FC / Getty

El tenis, la duda, y la decisión a los once años

Lo que pocos recuerdan es que el kárate no fue el único rival del fútbol en su infancia. Sergio Ramos también destacaba con la raqueta, hasta el punto de que tuvo que decidir a cuál de los dos deportes dedicarse profesionalmente. "El kárate estuvo bien como actividad extraescolar, pero lo que se me daba bien era el tenis. Ahí sí que tuve dudas entre dedicarme a la raqueta o al balón", reconocía.

Imaginar a Sergio Ramos compitiendo en las pistas de tenis en lugar de en el campo del Real Madrid y de la selección española resulta casi surrealista, pero la duda fue real. Finalmente, la balanza se decantó hacia el deporte rey. "Me decidí por el fútbol con 11 años", zanjaba el propio jugador, marcando así el inicio del camino que le llevaría a convertirse en una de las leyendas más importantes del fútbol español.

Pilar Rubio y Sergio Ramos han celebrado su sexto aniversario de matrimonio

Pilar Rubio y Sergio Ramos han celebrado su séptimo aniversario de matrimonio / Instagram @pilarrubio

Hoy, convertido en padre, Sergio Ramos mira hacia atrás con una mezcla de nostalgia y orgullo. "Nosotros éramos una familia humilde. Nunca nos faltó para comer. Ahora podemos elegir el colegio de los niños, pero no quiero que pierdan la perspectiva de donde venimos y que al final, en la vida es necesario hacer un esfuerzo muy grande para conseguir las cosas", reflexionaba sobre los valores que intenta transmitir a sus hijos, los mismos que él aprendió de sus padres.