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Pablo López (42 años) sobre su infancia con su abuelo: "Me crié con él y con 4 años ya era un viejo, jugaba al dominó, mordía palillos..."

El cantante malagueño recuerda con humor y mucho cariño los años en los que su abuelo, recién jubilado, lo convirtió en su compañero inseparable.

Pablo Lopez recuerda cómo fue criarse con su abuelo, queriendo imitar todo lo que hacía.

Pablo Lopez recuerda cómo fue criarse con su abuelo, queriendo imitar todo lo que hacía. / German / Gtres

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Antes de llenar recintos, sentarse frente al piano y emocionar a miles de personas con sus canciones, Pablo López fue un niño bastante peculiar. Mientras otros pequeños de su edad corrían por el parque o se entretenían con los dibujos animados, él prefería acompañar a su abuelo al bar, observar sus partidas de dominó y copiar cada uno de sus gestos. Hasta mordía los palillos como hacían los mayores.

"Yo con cuatro o cinco años era un viejo, leía el periódico… Me crié con mi abuelo, se jubiló y yo era su juguete", recordaba el cantante entre risas en una entrevista con Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya'.

El mensaje de Pablo López a la prensa en medio de su segunda boda

Gtres

Pablo López nació en Fuengirola, Málaga, y creció rodeado de una familia que tuvo un papel fundamental en su forma de ser. El artista siempre ha hablado con enorme cariño de sus abuelos, especialmente de ese abuelo con el que compartió tantas horas después de que dejara de trabajar. Mientras él disfrutaba de una nueva etapa de su vida, el pequeño Pablo se convirtió en su compañero inseparable.

"Me iba al bar con mi abuelo, el dominó… Si mordían un palillo, yo lo mordía también", contaba. No es difícil imaginar la escena: un niño de apenas cuatro años sentado entre hombres mayores, observando las fichas sobre la mesa y tratando de imitar sus expresiones, sus posturas y hasta su manera de hablar.

Pablo López, en el concierto ''Por ellas'' de la Cadena 100.

Pablo López, en el concierto ''Por ellas'' de la Cadena 100. / Gtres

Un niño de cuatro años con alma de jubilado

El propio cantante reconoce que siempre fue una especie de "niño viejo". No solo porque le interesaban el periódico o el dominó, sino porque creció escuchando asuntos que no parecían propios de su edad. "He sido un viejo siempre porque me he criado entre problemas de viejo", explicaba con su habitual sentido del humor.

Y es que, Pablo imitaba a su abuelo con tanta fidelidad que no solo copiaba los gestos, también repetía las palabrotas que escuchaba en casa, algo que acabó causándole algún que otro problema en el colegio.

Pablo López, en la alfombra roja de los premios José María Forqué.

Pablo López, en la alfombra roja de los premios José María Forqué. / Gtres

El músico ha contado que su abuelo se divertía muchísimo cada vez que el niño reproducía una de sus expresiones. El problema llegó cuando empezó a utilizarlas delante de las profesoras. Según recuerda, su madre recibió una advertencia bastante peculiar: su hijo hablaba estupendamente para su edad, pero casi todo lo que decía era inapropiado.

"Si la profesora me decía 'no puedes dormir la siesta', yo decía 'me cago en dios', mi abuelo se meaba de risa. Y claro empecé a tener problemas de verdad, porque a mi madre nada más empezar parvulos le decían, 'este niño habla muy bien, pero todo lo que dice es una basura'", ha explicado.

La solución de su madre fue tan imaginativa como efectiva. "Mi madre me llevó a la iglesia de abajo y me dijo 'ese es dios, como te vuelvas a cagar en él va a bajar y te va a arrastrar de los pelos'. Me cagué vivo", contaba entre risas.

Pablo López, en la presentación de la cuarta temporada de ''La Voz''.

Pablo López, en la presentación de la cuarta temporada de ''La Voz''. / Gtres

La doble ración de cariño de los abuelos

Más allá de las anécdotas, el artista considera que haber crecido tan cerca de sus abuelos fue uno de los mayores regalos de su vida. Para Pablo, los niños cuidados por ellos reciben algo muy especial: una especie de segunda oportunidad de amor familiar.

"Los nietos que hemos sido criados por abuelos nos damos cuenta de esa doble ración de cariño", ha explicado. En su opinión, los abuelos vuelven a vivir parte de la experiencia de la paternidad con sus nietos, algo que deja una ración extra de mimos para los niños.

Pablo López, en septiembre de 2017

Pablo López, en septiembre de 2017 / GJB / GTRES

Para él, los mayores son "la fuente de sabiduría más grande que hay, porque los años van añadiendo páginas al libro de la vida". Una manera muy poética de explicar todo lo que aprendió sentado al lado de su abuelo, aunque en aquel momento solo creyera que estaba jugando al dominó o pasando la tarde en un bar.