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Malú (44 años): "En el cole había un grupo de música y el profesor no me dejaba entrar porque decía que no tenía voz"

La cantante recuerda cómo se sentía un poco perdida en su adolescencia e infancia, hasta que supo que su camino iba a ser el de la música.

Malú recuerda su época del colegio como unos años en los que se sentía perdida y sin inquietudes más allá de la música.

Malú recuerda su época del colegio como unos años en los que se sentía perdida y sin inquietudes más allá de la música. / Gtres

Hay historias que, vistas con perspectiva, parecen directamente un chiste del destino. Y la de Malú tiene uno de esos momentos que hoy resultan casi imposibles de creer: una de las voces más reconocibles del pop español pasó por el colegio escuchando que no tenía voz para entrar en el grupo de música. Sí, tal cual. La propia cantante lo contó en televisión al recordar su etapa escolar: “Había un grupo de música y el profesor no me dejaba entrar porque decía que no tenía voz”. Y remataba la anécdota con una pequeña venganza preciosa: “Fue al primero al que le llevé el disco”.

La frase es buenísima porque resume de golpe varias cosas: lo poco que a veces ven los demás cuando todavía estás empezando, lo mucho que puede llegar a doler que te nieguen un sitio justo en aquello que más te llama y, también, esa satisfacción silenciosa de volver años después convertida en exactamente lo que te dijeron que no podías ser. Y en el caso de Malú, además, todo tiene aún más fuerza porque no hablamos de una artista cualquiera, sino de una mujer que lleva décadas sosteniendo una carrera en la industria, con una voz completamente reconocible y una personalidad artística fortísima.

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Marta Requejo

Una niña a la que no le gustaba demasiado el colegio

Cuando Malú recordó aquella etapa admitió que, en realidad, el colegio no le gustaba especialmente. Según contó, era difícil que algo del entorno escolar le entusiasmara, y una de las pocas cosas que sí le apetecían era precisamente entrar en ese grupo de música. Pero no la dejaron. El profesor pensaba que no tenía voz suficiente para formar parte del coro o del grupo, y ahí se quedó esa pequeña herida que, con el tiempo, terminó convertida en una de las anécdotas más irónicas de su historia personal.

Lo interesante es que esa escena rompe bastante con la idea de que el talento siempre es evidente desde fuera. A veces no lo es. A veces está, pero no encaja en la forma en la que alguien espera escucharlo. A veces llega antes la intuición de la persona que lo tiene que la validación de quienes la rodean. Y otras veces, como parece que ocurrió aquí, ni siquiera esa intuición está del todo formada todavía, porque Malú era una niña creciendo en una casa en la que la música era tan normal que casi ni necesitaba explicarse.

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Malú vivió sus años de colegio pensando que no podría dedicarse a la música porque un profesor le aseguró que no tenía voz. / Sergio R Moreno / GTres

Crecer en una casa donde la música era lo normal

Lo gracioso es que Malú no venía de un entorno ajeno a la música, sino justo de lo contrario. En aquella entrevista contaba que para ella lo normal en casa era que se tocara música, y que por allí pasaban nombres enormes como Camarón, Lola Flores o Vicente Amigo. Además, su padre es Pepe de Lucía, su tío fue Paco de Lucía y su madre también estaba vinculada al arte flamenco. Es decir, la música no era un sueño lejano ni una fantasía adolescente: era el paisaje natural de su infancia.

Por eso también resulta tan curioso que en el cole no vieran en ella lo que, seguramente, en casa era mucho más fácil de detectar. Aunque también tiene sentido: una cosa es crecer rodeada de música y otra muy distinta que el sistema escolar sepa leer una voz con personalidad antes de tiempo. Y en el caso de Malú, parece que no la leyó precisamente bien.

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En casa de Malú la música siempre fue una constante durante su infancia. / Gtres

La otra profesora que tampoco creyó en ella

La historia no se queda solo en el profesor de música. Malú contó también que hubo una profesora que le dijo a su madre que nunca llegaría a nada. Y aquí entra una de esas respuestas maternas que merecen marco: su madre contestó que quizá su hija no abriría un libro en su vida, pero que tal vez un día haría algo y lo haría mejor que el resto.

Es una frase brutal porque, más allá de lo bonita que suena ahora sabiendo quién terminó siendo Malú, habla también de algo muy importante: del papel de las madres y de la familia cuando todavía nadie cree en ti o cuando el entorno te devuelve una imagen bastante más pequeña de la que podrías llegar a ser. A veces hace falta alguien que sostenga una confianza enorme mientras tú aún estás creciendo dentro de ella.

Otra cosa que hace todavía más interesante esta historia es que Malú no era precisamente una niña lanzada. En esa misma conversación confesaba que la vergüenza la acompañó muchísimo y que incluso cuando ya empezó profesionalmente en la música se moría de timidez al ir a los platós de televisión. También decía que lo pasa mal antes de subir al escenario y que viene de una familia muy exigente, algo que muchas veces le ha impedido disfrutar del todo de lo que hace.

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Aunque ahora esté muy segura sobre el escenario, los comienzos de su carrera estuvieron rodeados de nervios. / Gtres

Porque una cosa es que te digan que no tienes voz cuando eres pequeña y otra muy distinta que, además, seas una persona tímida, sensible y con un entorno artístico tan potente alrededor. Ahí seguramente entran en juego muchas inseguridades. De hecho, ella misma explicó que no le dio tiempo a pensar si quería ser cantante: simplemente hacía en casa lo que siempre había visto hacer, hasta que una noche, en una fiesta, cantó, un productor la escuchó y el proceso se aceleró de golpe.

A partir de ahí, la historia ya la conocemos mejor. Malú publicó Aprendiz en 1998 con solo 16 años, y ese debut fue el inicio de una carrera larguísima y muy sólida dentro del pop español. Con el tiempo, se convirtió en una de las artistas más reconocibles de su generación, con múltiples discos, giras masivas y una voz que nadie confundiría con la de otra cantante.

Por eso la anécdota escolar tiene tanta fuerza. Porque no estamos hablando de una persona que lo intentó y luego encontró otro camino, sino de alguien que terminó definiendo precisamente ese espacio del que la habían dejado fuera.