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Joaquín Sabina (77) sobre su niñez en Úbeda, que "olía a roña": "Los curas me tiraban de la orejas cuando llegaba tarde"

El cantautor recuerda su niñez en la Úbeda de los años 50, cuando solo era un niño que no soñaba con ser famoso, solo con ser profesor de instituto como Machado.

Joaquín Sabina recuerda cómo fue su infancia y juventud en la Úbeda franquista de la posguerra

Joaquín Sabina recuerda cómo fue su infancia y juventud en la Úbeda franquista de la posguerra / Gtres / Sergio R Moreno

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¿Te acuerdas de lo que querías ser cuando eras pequeña? ¿Y ahora te dedicas a algo totalmente diferente? Pues esto mismo es lo que le pasó a Joaquín Sabina, uno de los cantautores más importantes de la historia de la música española, y el hombre cuyas letras son tan buenas que una tesis doctoral tuvo que demostrar oficialmente que son literatura: soñaba de niño con ser profesor de instituto. Pues vaya genio se hubiera perdido la música.

Joaquín Sabina (77 años) sobre su niñez en Úbeda, que "olía a roña"

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"Yo fui un niño y un adolescente de unas ambiciones mucho más provincianas y domésticas que podían incluir acabar siendo profesor de instituto como Machado, y publicar un libro atrevido que nadie leyera, pero que me diera cierto prestigio", reconoció recientemente en una entrevista en RTVE. Y sin embargo, su carrera acabó yendo por un camino totalmente distinto, aunque bastante cerca del mundo de las letras, si lo piensas.

Joaquín Sabina

Joaquín Sabina acabó dedicándose a algo muy distinto de lo que pensaba cuando era pequeño. / gtres

Sus primeros años en Úbeda

Joaquín Ramón Martínez Sabina nació en Úbeda, Jaén, el 12 de febrero de 1949. Hijo de Adela, ama de casa, y de Jerónimo, comisario de policía. Una familia de clase media en una ciudad provinciana de la posguerra española que Sabina ha descrito en numerosas ocasiones con esa mezcla de afecto y crítica que reserva para las cosas que le marcaron de verdad.

"Era un sitio muy hermoso, que olía bastante a roña, a curas, a militares. Estaba aquí la Academia de la Guardia Civil. Cuando estábamos en el Ideal Cinema, se levantaban 200 guardias civiles el domingo por la tarde y nos jodían la película", contaba durante las III Jornadas 'Sabina por aquí'.

Joaquín Sabina posando, cigarro en mano, en 1990.

Joaquín Sabina posando, cigarro en mano, en 1990. / Gtres

Y continuaba: "Aquí nací, pero durante muchos años me sentí lejos". Una distancia que más que geográfica era ideológica, pues sus ideales poco tenían que ver con la época que estaba viviendo.

Cursó el bachillerato con las monjas Carmelitas y los sacerdotes Salesianos, en una época en la que escribía versos y leía a Fray Luis de León, Jorge Manrique y José Hierro mezclados con Proust, Joyce y Marcuse.

Pero la disciplina de los salesianos no entendía de inquietudes intelectuales. "Los curas salesianos me tiraban de las orejas porque había llegado tarde", eplica recordando aquellas clases que probablemente le importaban bastante menos que lo que estaba leyendo en casa.

Joaquín Sabina en Buenos Aires en 2006.

Joaquín Sabina en Buenos Aires en 2006. / Gtres

La oveja negra de una familia de policías

Con catorce años comenzó a escribir poemas y a componer música en una banda formada por amigos, los 'Merry Youngs', que se dedicaban sobre todo a versionar a cantantes de rock como Elvis Presley, Chuck Berry y Little Richard. En la Úbeda gris y provinciana de principios de los 60, un grupo de chavales tocando rock and roll en versión de Elvis era prácticamente un acto subversivo, pero no sería el único de Sabina.

De hecho, el cantante ha reconocido en numerosas ocasiones que su trayectoria provocó más de un conflicto dentro de su familia. Él mismo se ha definido como la "oveja negra", especialmente en comparación con su hermano mayor, Curro, que siguió una vida mucho más convencional. Mientras el músico optaba por un camino lleno de incertidumbre, su hermano continuó con la tradición familiar y se convirtió en policía. "Hacía lo que debía hacerse. Se casó con la hija del alcalde y tuvo hijos", ha explicado Sabina en alguna entrevista reciente.

Joaquin Sabina en el 87, en una de las pocas fotos en las que no sale con un cigarro o una cerve

Joaquin Sabina en el 87, en una de las pocas fotos en las que no sale con un cigarro o una cerve / Getty Images

Su ideología de izquierdas le llevó a relacionarse con movimientos contrarios al régimen franquista, y su propio padre, que era comisario en Úbeda, recibió la orden de detenerle por pertenecer al Partido Comunista. Fue en 1968, cuando Joaquín Sabina formaba parte de un grupo en el que también había personas vinculadas al PCE y que lanzó un cóctel molotov contra una sucursal bancaria. Tras el incidente, todos se dispersaron en busca de refugio porque, como él mismo recordó, "al día siguiente comenzaron las detenciones". Convencido de que Úbeda sería el lugar más seguro, Joaquín regresó a su ciudad natal. Sin embargo, apenas un día después, su padre recibió una llamada de las autoridades: "Hay ahí un tipo subversivo. Se llama Joaquín Martínez y tenéis que traerlo". Como la comisaría de Úbeda dependía entonces de la de Granada, su padre no tuvo más opción que detenerlo y acompañarlo de vuelta.

Y con los años, el niño que quería ser profesor de instituto como Machado acabó siendo algo mucho más grande que cualquier cosa que hubiera podido imaginar en aquellas clases con los salesianos. Pero lo de Machado, hay que reconocerlo, tampoco habría estado nada mal.