Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Javier Gutiérrez (55 años), sobre su infancia retraída: "Así es como desarrollé una imaginación muy portentosa"

El actor ha recordado cómo fue su infancia en Ferrol, y cómo gracias a su imaginación acabó dedicándote a contar la vida y las historias de otros.

Javier Gutiérrez recuerda su infancia como un niño muy tímido y con una imaginación desbordante.

Javier Gutiérrez recuerda su infancia como un niño muy tímido y con una imaginación desbordante. / Gtres

Cuando Javier Gutiérrez habla de su infancia, no la recuerda como una etapa despreocupada y muy callejera, sino más bien como un tiempo marcado por la timidez, la creatividad y una imaginación que fue creciendo precisamente en esos años: "Fui un niño muy tímido y muy retraído, y así es como desarrollé una imaginación muy portentosa". Y ahora, sabiendo cómo fue su infancia, podemos entender mucho mejor al actor que ha terminado siendo: uno de los más sólidos, más versátiles y más personales del cine y la televisión españoles.

En una entrevista concedida a 'Esquire' en 2025, cuenta que aquellos años "encerrado en su habitación" fueron precisamente los que acabaron forjando parte de su carrera. Es decir, donde otros niños quizá encontraban desahogo fuera en la calle, él lo encontró dentro: en su cabeza, en su mundo, y en esa capacidad de inventar que luego, con el tiempo, se convertiría en una herramienta de trabajo.

Javier Gutiérrez habla de la situación de la vivienda en España

Javier Gutiérrez recuerda su infancia como una época en la que fue un niño tímido y retraído. / Jesus Briones / Gtres

La infancia de Javier Gutiérrez en Ferrol

Aunque Javier Gutiérrez nació en Asturias, buena parte de sus recuerdos de infancia están ligados a Ferrol, concretamente a una barriada humilde, en la que los vecinos se conocen todos y donde existía una vida comunitaria que hoy cuesta mucho más encontrar. Él mismo recordaba que vivían en "una torre de 13 plantas", casi como si fuera "13, Rue del Percebe", y que allí todos se conocían.

De hecho, siempre que le preguntan Javier Gutiérrez revive su infancia no solo recordando aquel entorno humilde, sino también un lugar donde el vecindario importaba, donde había cercanía y donde todavía existía esa sensación de que todo el mundo sabía quién eras.

Eso también da bastante contexto a su sensibilidad. Porque una infancia tímida no necesariamente es una infancia aislada.

Javier Gutiérrez, en la fiesta de los nominados a los Goya 2015

Javier Gutiérrez, en la fiesta de los nominados a los Goya 2015 / Gtres

El niño que imitaba a los vecinos

Otra de las cosas que ayudan mucho a entender al Javier Gutiérrez actor es que, según recogía '20 Minutos' en otra entrevista, empezó imitando a sus vecinos. Así, sin salir de su barrio ni de su edificio, parece que ya estaba ensayando sin saberlo algo esencial para un actor: captar gestos, tonos y maneras de estar.

Y de ahí nacía esa imaginación de la que habla en sus entrevistas, que se alimentaba de su entorno, de escenas cotidianas, de vecinos, de su barrio y de esa capacidad de observar que a menudo tienen más desarrollada quienes son más silenciosos de niños. Y es que, a veces los más tímidos no participan tanto, pero miran muchísimo más. Y eso, con los años, puede convertirse en una mina.

Por eso, Javier Gutiérrez no recuerda esa timidez como algo negativo, sino que asume que esa forma de ser tuvo consecuencias, y una de ellas fue desarrollar muchísimo la imaginación.

Javier Gutiérrez, en la 25 Edición de los Premios de la Unión de Actores.

Javier Gutiérrez, en la 25 Edición de los Premios de la Unión de Actores. / Gtres

Porque, al final, muchas vocaciones artísticas nacen precisamente ahí: en una necesidad de inventar, de desplazar la realidad, de jugar con ella. No todo talento creativo nace de una infancia feliz y expansiva. A veces nace de un niño callado que observa mucho, que se refugia en su habitación y que empieza a levantar mundos por dentro.