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David Bustamante (44 años), sobre sus primeros años de carrera: "Dejaba mi sueldo en casa, para mi familia, y yo me apañaba con la paga del fin de semana, unas 5.000 pesetas"

El cantante recuerda en una entrevista su infancia y juventud, cuando todavía vivía en su pueblo de Cantabria, San Vicente de la Barquera, y trabajaba como pintor en la obra.

David Bustamante recuerda su infancia y juventud en el pueblo cuando vivía con lo justo.

David Bustamante recuerda su infancia y juventud en el pueblo cuando vivía con lo justo. / GTRES

Hay famosos que, por mucho tiempo que pase, siguen teniendo algo muy reconocible: esa mezcla entre estrella y chico de casa que hace que, cuando hablan de su infancia, de su familia o de su pueblo, todo suene completamente verdad. Y eso es exactamente lo que pasa con David Bustamante. Porque sí, han pasado años, discos, miles de conciertos y una vida entera desde aquel casting de 'Operación Triunfo' que le cambió el destino, pero en cuanto empieza a hablar de sus abuelos, de San Vicente de la Barquera, de la obra, de la cocina familiar o de lo que significó poder ayudar a los suyos, se entiende enseguida de dónde viene y por qué sigue teniendo los pies en la tierra.

De hecho, hay una frase suya que resume muy bien toda una forma de estar en el mundo: "Cuando vivía en el pueblo dejaba mi sueldo en casa, para mi familia, y yo me apañaba con la paga del fin de semana, unas 5.000 pesetas". No es solo una anécdota. Es una declaración de intenciones. Habla de origen, de responsabilidad y de esa sensación de haber crecido entendiendo que el esfuerzo no era opcional.

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Así fue la infancia de David Bustamante

Ya sabemos que es un hombre sensible y muy familiar, pero cuando habla de sus abuelos, David se ablanda por completo. Ellos fueron personas nacidas en torno a 1930, a las que les tocó vivir muchísimo y sacar adelante familias enormes con poquísimo. “Han pasado mucha hambre, han sacado adelante… unos han sacado a seis hijos, otros a cinco hijos. Y con muy poco han conseguido formar una familia por ambas partes con muchísimos valores”.

Pero si hubo un momento de su infancia que le marcó de verdad, ese fue sin duda el incendio de la casa familiar. Cuenta que su abuelo se jugó la vida entrando a rescatar las fotos familiares. “Tiene las cicatrices… y cuando le miro las manos es inevitable recordar el por qué está así”, dice. Y lo más bonito viene después: el pueblo entero hizo cola para ayudarles a reconstruir la casa. “Aunque no tuvieran nada, esa casa ha quitado mucha hambre no solamente a su familia, sino a todo aquel que venía a llamar a la puerta”.

David Bustamante en Operación Triunfo

David Bustamante en Operación Triunfo / GTRES

Pero no todo son recuerdos tristes, también hay imágenes cargadas de nostalgia, como la del niño que usaba el mando de la tele como micrófono. “Ahora tengo micrófonos en casa, pero si no seguiría haciéndolo con el mando”, bromea.

Ese niño cantaba en el salón de un piso de 74 metros cuadrados que había comprado su padre de soltero. “Ahí crecí, viví absolutamente los años más importantes, que es cuando vas forjando tu personalidad, vas viviendo, vas creciendo, te vas enamorando, vas soñando”. Y él soñó muchísimo. “Yo soñé con mucha fuerza hasta que lo conseguí. Fui persistente”.

También recuerda con muchísimo cariño a Alfonso Urquiza, su maestro, al que le debe buena parte de su seguridad. “Fue el que hizo que creyera en mí, que quitara absolutamente todos los miedos. Me hizo ver que había algo muy especial en mí y que no podía ser egoísta y quedármelo para mí solo, sino que lo tenía que compartir con muchas personas”.

David Bustamante llora en una de las pruebas de su edición de Masterchef

David Bustamante llora en una de las pruebas de su edición de Masterchef / RTVE

Antes de OT: la obra y el esfuerzo

Una de las cosas que más impresiona al revisar su historia es la claridad con la que tenía las cosas siendo muy joven. En el casting de Operación Triunfo se definía así: “Tengo 19 años, soy oficial de segunda de la construcción, llevo 3 años y medio trabajando diariamente”. Y remataba con una honestidad que hoy sigue sonando igual de fuerte: “Estoy ganándome la vida con algo que no me agrada. No me gusta la idea de estar toda la vida ahí metido en una obra”.

Pero no había victimismo, al contrario, había orgullo. “Yo soy un tío currante, yo tiro para adelante”, decía entonces. Esa ética del esfuerzo no ha desaparecido con el tiempo. Está clarísima en la forma en la que habla del dinero, de su familia y de lo que hizo cuando empezó a ganar de verdad.

Los finalistas de 'OT1': David Bustamante junto a David Bisbal y Rosa López

Los finalistas de 'OT1': David Bustamante junto a David Bisbal y Rosa López / GTres

Una de las partes más emocionantes de su relato llega cuando explica lo que significó 'OT'. No solo por él, sino por los suyos. “Es la mejor decisión, la mejor apuesta que he hecho en mi vida. Por y para mí. Y para los míos”. Y ahí ya no habla solo de felicidad personal, sino de algo muchísimo más profundo: “Yo he podido dar otra vida a mis hermanos”.

Cuenta que ambos pudieron estudiar en las mejores universidades y convertirse en los primeros licenciados de la familia por ambas partes. “Mi madre, mi padre, mis abuelos, no les ha faltado, ni les va a faltar jamás, de nada, y eso para mí era muy importante”.

Es aquí donde la frase del principio cobra todavía más sentido. Ese chico que dejaba el sueldo en casa y se apañaba con 5.000 pesetas el fin de semana no ha dejado de funcionar del todo así. Solo que, con el tiempo, pudo hacerlo a otra escala. Siempre con la misma idea: cuidar de los suyos.