Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Carmen Lomana (77), sobre sus orígenes como hija de banquero en Donosti: "Mis padres no entendían nada. Pero sí, fui rebelde, rebelde en todo lo establecido"

La empresaria ya defendía en su juventud algo que sigue intacto a sus 77 años: su derecho a ser exactamente quien le da la gana ser.

Carmen Lomana es hija de banquero y niña bien desde pequeña en San Sebastián

Carmen Lomana es hija de banquero y niña bien desde pequeña en San Sebastián / Gtres

Hay personas que han hecho de su personaje una marca tan reconocible que a veces se nos olvida que, antes de todo eso, hubo una niña, una adolescente y una mujer joven que también tuvo que descubrir quién quería ser. Y en el caso de Carmen Lomana, detrás de esa imagen tan pulida, tan glamurosa y tan perfectamente reconocible, aparece una juventud bastante más libre, más caprichosa y también más rebelde de lo que mucha gente imagina: "Mis padres no entendían nada. Pero sí, fui rebelde, rebelde en todo lo establecido".

La empresaria, cuando habla de sus primeros años, no se describe a sí misma como una niña problemática ni como una rebelde de manual, sino como alguien "muy libre" y "muy rompedora de esquemas", una mujer que desde joven tuvo clarísimo que no quería encajar del todo en lo que se esperaba de ella.

Carmen Lomana actualiza su estado tras la operación para extirpar su tumor

Una infancia feliz y de niña 'mimada'

Carmen Lomana recuerda su infancia en San Sebastíán como una etapa profundamente feliz. Cuenta que durante cinco años fue hija única y que vivió esa etapa siendo "cuidada y queridísima". De hecho, llega a definirse casi como la reina de la casa, una niña a la que sus padres llevaban a todas partes, con la que viajaban mucho y a la que siguieron mirando siempre como "su niña", incluso después de que nacieran sus hermanos.

Esa mezcla entre sobreprotección, mimo y libertad seguramente ayuda a entender bastante bien el personaje que vino después. Porque si algo transmite Carmen al mirar atrás es que creció con mucha personalidad desde muy pronto. Cuenta que su madre siempre decía que era una niña muy buena, soñadora e independiente. Y quizá ahí ya se vislumbraba esa personalidad fuerte, muy suya y con ganas de hacer las cosas a su manera.

Carmen Lomana, en el año 2009, posando con una perrita

Carmen Lomana, en el año 2009, posando con una perrita / CT / Gtres

La adolescente que no quería seguir el guion establecido

Cuando le preguntan directamente si fue rebelde de adolescente, no lo niega ni un segundo. Dice que sí, que fue "muy inesperada" y que siempre ha sido muy libre y muy rompedora de esquemas. Y seguramente lo más divertido de todo es imaginar a sus padres intentando entender a una hija así en el contexto social de la época.

Porque no estamos hablando de una adolescencia vivida en 2026, sino de otra España, muchísimo más rígida en muchos aspectos, donde para las chicas había un guion bastante más estrecho de lo que se consideraba correcto. En ese contexto, Carmen no escondía que quería vivir, experimentar y no encerrarse en los márgenes de lo esperable. Habla incluso de cómo vivió su primera experiencia sexual, algo que sitúa alrededor de los 18 años, durante un viaje a La Coruña para celebrar su cumpleaños junto a Rodrigo, un chico del que estaba enamorada y que jugaba en el Dépor.

carmen lomana y javi de hoyos

Carmen Lomana y Javi Hoyos en el estreno de 'El diablo viste de Prada 2' / Gtres

Todo eso encaja perfectamente con la frase de "rebelde en todo lo establecido", porque no habla tanto de llevar la contraria porque sí como de vivir con menos prejuicios de los que se suponía que una chica debía tener.

Londres: la gran escapada y la gran explosión

Si hay un momento que explica muy bien esa pulsión de libertad de Carmen Lomana, ese es su salto a Londres. Ella misma lo recuerda como una etapa "maravillosa", a la que llegó con muchísima ilusión y con unas ganas enormes de marcharse de España y conocer otros mundos. Dice que era "rockera a muerte" y que soñaba con acercarse a ese universo musical, estilístico y cultural que en aquel momento convertía a Londres en un imán absoluto.

Allí descubrió una ciudad que le fascinó, y aunque reconoce que Londres la revolucionó "en todos los sentidos", también aclara que no se despendoló. Y la razón es bastante bonita: siempre pensaba en sus padres. Ellos habían confiado en ella y le habían dado la libertad de irse, así que sentía que no podía defraudarlos.

Además de en las Fallas, Carmen Lomana y Jesús Arroyo visitaron juntos la feria de arte ARCO

Carmen Lomana siempre ha sido muy mujer muy libre y muy independiente. / GTres

Carmen cuenta que tenía un piso maravilloso en Chelsea, que era vecina de Freddie Mercury, que la llamaban "la gata de King’s Road" porque estaba siempre de aquí para allá y que terminó muy introducida en ciertos ambientes de la ciudad. Recuerda haber cenado al lado de Mick Jagger y Jerry Hall, haber visto a Pink Floyd, a Bryan Ferry y a muchísimos otros nombres que, para cualquiera, suenan a película.

Y, sin embargo, lo cuenta casi como si todo fuera lo más normal del mundo. También admite que en esa época había mucha droga en las fiestas, pero que a ella le daba miedo probarla.

Carmen Lomana tendría una nueva ilusión

Carmen Lomana recuerda cómo fueron sus primeros años de juventud. / GTres

Lo más interesante de todo este relato es que desmonta un poco la idea superficial que a veces se tiene de Carmen Lomana. Sí, hay glamour, hay lujo, y hay anécdotas y personajes, pero debajo también hubo una mujer muy consciente de su libertad, de su independencia y de la necesidad de vivir sin demasiados complejos.

Otra idea importante de la que ha hablado es que siempre ha tenido muy clara la importancia de la independencia económica. De hecho, dice abiertamente que nunca ha sido una mujer mantenida y que siempre ha trabajado y ha tenido su dinero.