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Candela Serrat (39 años), sobre su infancia con un padre estrella como Joan Manuel Serrat: "Me dejaron equivocarme"

Pese a que seguramente te habrías imaginado lo contrario, la hija del mitiquísimo cantante tuvo una infancia alejada de los focos y sin comprender muy bien hasta qué punto su padre era famoso.

Candela Serrat, hija de Joan Manuel Serrat, tuvo una infancia atípica, lo normal

Candela Serrat, hija de Joan Manuel Serrat, tuvo una infancia atípica, lo normal / Gtres

Hay hijas de famosos que crecen atrapadas en el peso del apellido y luego están esas otras que, contra todo pronóstico, consiguen construir una infancia bastante normal dentro de una familia que, desde fuera, parecía cualquier cosa menos normal. Y eso es justo lo que transmite Candela Serrat cada vez que habla de sus primeros años. Porque sí, es hija de Joan Manuel Serrat, uno de los grandes nombres de la música en español, pero su infancia no tiene nada de estrella criada entre focos, cámaras y alfombras rojas, de hecho cuesta encontrar fotos con él o con su madre, Candela Tiffón. Más bien al contrario. Candela siempre ha insistido en que creció en una casa donde la fama se quedaba de puertas a fuera y donde lo importante era otra cosa: jugar, estudiar, leer, escuchar música y crecer con libertad.

"Mi infancia fue muy creativa. Me dejaron equivocarme y elegir mi propio camino", ha dicho, y según recoge 'The Objective', Candela ha explicado en varias ocasiones que en casa de sus padres nunca se vivió la profesión de su padre "como algo extraordinario o de cara a la galería" y que ella no creció sintiéndose la hija de un mito, sino simplemente una niña con un padre que tenía un trabajo peculiar.

Candela Serrat junto a su pareja, y padre de sus hijos, Dani Muriel.

Candela Serrat junto a su pareja, y padre de sus hijos, Dani Muriel. / Gtres

Una infancia feliz, libre y bastante normal

Lo primero que llama la atención cuando Candela recuerda su niñez es precisamente eso: la normalidad. En una familia tan conocida, esa palabra sorprende, pero aparece una y otra vez en su relato. Siempre ha recordado su infancia como una etapa "extremadamente feliz" y, sobre todo, muy alejada del mito y de la atención constante que rodeaba a su padre.

Candela Serrat, en la única foto que tenemos con su padre (y su hermana, María), en 2002 en Montmeló

Candela Serrat, en la única foto que tenemos con su padre (y su hermana, María), en 2002 en Montmeló / Gtres

Y lo mejor es que en su casa, la profesión de Serrat nunca se usó como un elemento extraordinario ni como algo a lo que prestar atención. Para ella, él era simplemente su padre. Nada más. De hecho, Candela ha explicado que sus padres fueron "muy celosos de su intimidad" y que creció "con una gran libertad y sin la presión de los focos". Para jugar, equivocarse, aburrirse y descubrir qué le gustaba sin etiquetas encima.

Candela Serrat tardó en entender quién era realmente su padre

Quizá una de las partes más curiosas de su historia es esta: Candela no fue consciente de la dimensión real de su padre hasta mucho más tarde. Y eso, sinceramente, dice muchísimo del tipo de familia en la que creció.

Cuando era pequeña no le llamaba la atención que la gente parara a su padre por la calle porque, simplemente, no conocía otra realidad, y para ella aquello era lo normal. La verdadera conciencia llegó después, cuando empezó a entender de verdad la importancia de sus letras y el peso de su historia. "Fui consciente de quién era Serrat mucho más tarde, cuando empecé a entender la importancia de sus letras", explica.

Candela Serrat creció sin saber realmente hasta qué punto su padre era un músico famoso.

Candela Serrat creció sin saber realmente hasta qué punto su padre era un músico famoso. / Gtres

Además, cuenta que en su casa siempre hubo "música, libros y mucho arte", pero nunca de una forma rígida ni impuesta. Porque muchas veces, cuando hay tanto talento o tanto peso cultural en una familia, aparece también una presión silenciosa para estar a la altura, para seguir un camino parecido o para responder a cierta expectativa. En su caso, da la sensación de que ocurrió justo lo contrario: le dieron espacio para descubrir sola quién quería ser.

Elegir la interpretación… y hacerlo en serio

Aunque creció rodeada de música, Candela sintió la llamada de la interpretación, y en lugar de quedarse en España aprovechando un apellido conocido, optó por formarse en una escuela prestigiosa y, a ser posible, lejos de cualquier etiqueta. Por eso se marchó a Londres para estudiar en LAMDA (London Academy of Music and Dramatic Art) y también se formó en la Urdang Academy.

Joan Manuel Serrat y Candela Tiffón, padres de Candela Serrat

Joan Manuel Serrat y Candela Tiffón, padres de Candela Serrat / Gtres

Además, esa etapa en Londres no solo le dio formación técnica y dominio del inglés, sino que le permitió descubrirse como actriz en un entorno donde nadie sabía quién era su padre. Y eso debió de ser importantísim, porque pudo probarse a sí misma sin llevar ninguna carga por su apellido, ni que la etiquesasen como 'la hija de'.

A su vuelta, Candela empezó a encadenar proyectos y fue construyendo una carrera bastante sólida. Su papel más popular llegó con 'Seis hermanas', donde interpretó a Celia Silva, pero el teatro sigue siendo su gran amor. Ha trabajado con directores de peso y ha pasado por escenarios exigentes como el Festival de Mérida.

En lo personal, también ha mantenido una vida bastante coherente con esa idea de discreción que mamó de pequeña. Está casada con el actor Daniel Muriel, con quien formó una familia y tuvo dos hijos, Mérida y Dani.