Aina Clotet (43), hermana de Marc Clotet, sobre ser actriz adolescente: "Me estaban pidiendo cosas que no había ni vivido"
La actriz y directora catalana comenzó delante de las cámaras por un accidente de pasillo en TV3 cuando tenía 11 años. Y a los 16 tomó una de las decisiones más valientes que puede tomar una adolescente: decir que no.

Marc Clotet junto a su hermana, Aina Clotet, que dejó la actuación en la adolescencia / Gtres / G3-SFP
Aina Clotet no llegó a la interpretación por una vocación de infancia ni por una familia de artistas. Su entrada en el mundo de la televisión fue, literalmente, un accidente. La actriz y cineasta, que hoy tiene 43 años, recuerda que su primer contacto con una cámara llegó casi por casualidad, cuando acompañó a su padre a una entrevista en la televisión catalana junto a su hermano, Marc Clotet.
Ella tenía 11 años y él 13. Mientras esperaban a que su padre terminara la entrevista, un director de casting y una periodista se cruzaron con ellos y les preguntaron si querían probar suerte en un casting para una serie catalana. Aina no había hecho teatro, no sabía qué era una improvisación y no tenía ninguna expectativa. Pero dijo que sí. Hizo la prueba, la llamaron para otra y acabó formando parte de una serie que fue todo un éxito en Cataluña. "Yo estuve desde los 11 hasta los 16 años ahí", recuerda.

Gtres
Lo que empezó casi como un juego se convirtió de pronto en una exposición real. Aina descubrió que le gustaba ponerse en la piel de otra persona, explorar emociones y entender el mundo a través de los personajes. Pero también descubrió, siendo todavía una niña, la parte menos amable de ser conocida.
Una fama que le vino grande
"Yo lo dejé a los 16. Me asusté un poco de… diríamos como de la fama", cuenta sobre el momento en el que decidió apartarse de la profesión en una entrevista a 'El Confidencial'. Ella misma matiza que no era una fama masiva, sino "muy local, pero catalana", aunque suficiente para hacerle sentir que se le estaban exigiendo cosas para las que no estaba preparada: "Sentía como que se me estaban pidiendo cosas a nivel profesional que casi no había ni vivido, a nivel madurativo".

Marc Clotet, Aina Clotet y Natalia Sanchez en la gala 'People in Red'. / Gtres
Sin embargo, Aina no rechazó la interpretación. De hecho, le encantaba. Lo que le asustaba era todo lo que venía alrededor: ser pública, encadenar proyectos, sentir que el azar la había empujado hacia una profesión antes de que ella pudiera elegirla de verdad.
"Me gustaba mucho la esencia de la interpretación, pero las consecuencias y el hecho de ser una persona pública me asustó un poco", reconoce. Y añade algo muy importante: "Necesité volver a la sombra y crecer y madurar".

Aina Clotet en los Premios Sant Jordi 2026. / Gtres
Y es que, en un momento en el que muchas personas habrían intentado aprovechar la popularidad, Aina eligió justo lo contrario: desaparecer un poco. Volver a estudiar, formarse, tomar distancia y comprobar si aquello era realmente lo que quería o solo una inercia provocada por una casualidad.
Ella venía de una familia de científicos, con cuatro generaciones de médicos, y en su casa estudiar era importante. Aunque el cine y la cultura estaban presentes (su padre, especialista en VIH, tenía contacto con la industria cinematográfica por colaboraciones vinculadas a su trabajo), dedicarse al teatro no parecía el camino más evidente. "Creo que nunca hubiera terminado haciendo teatro. Estaba muy lejos realmente de lo que yo tenía alrededor", admite.
Por eso su pausa fue también una forma de recuperar el control. Quería poder decir que elegía la interpretación por ella misma, no porque a los 11 años alguien la hubiera visto esperando en un pasillo de televisión.
Durante esos años no dejó de formarse. Se fue a Londres, estudió clown y siguió conectada con la parte más pura del oficio. Lo que aparcó fue la exposición profesional, no el amor por interpretar.

Aina Clotet en la 71 edición de los Premios Ondas en 2024. / Gtres
La vuelta a los 21 años
Aina regresó a los castings a los 21 años. "Ahí ya sí que deseando mucho ser actriz", explica. Ya había vivido cosas que necesitaba vivir. Había madurado, había estudiado y había tomado una decisión más consciente. Poco después consiguió su primera película protagonista.
Pero Aina no se ha quedado solo delante de la cámara. También escribe, dirige y crea proyectos propios, como 'Esto no es Suecia', una serie sobre crianza, miedo, autoexigencia y la distancia entre la teoría y la práctica; o 'Viva', su ópera prima, seleccionada en la Semana de la Crítica de Cannes.
Sin embargo, cuando habla de dirección, todavía reconoce cierta inseguridad. Incluso después de Cannes, admite que la sensación de "¿esto cómo lo voy a hacer?" sigue acompañándola. Pero no lo vive como una debilidad, sino casi como parte del proceso creativo. Le gusta enfrentarse al trabajo desde un lugar nuevo, sin dar nada por sabido.
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