Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lara Ferreiro, psicóloga, sobre Lamine Yamal y "el síndrome del gol": "Si figuras históricas marcaron goles decisivos en grandes torneos, la presión mediática puede hacer creer que Lamine debe seguir exactamente el mismo camino"

La psicóloga Lara Ferreiro analiza para CUORE la presión a la que se enfrenta Lamine Yamal y "el peso psicológico del futbolista al que todos le exigen ser el héroe" en este Mundial, que hoy finaliza con España luchando por bordar la segunda estrella.

Lamine Yamal siente la presión de marcar gol en el Mundial

Lamine Yamal siente la presión de marcar gol en el Mundial / Instagram @lamineyamal

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hemos llegado a la final. Ahora, queda un último paso para que podamos alzar la segunda copa del mundo después de un esfuerzo descomunal de un conjunto liderado por Luis de la Fuente. Es importante destacar esa palabra, al igual que la de "equipo" y "combinación", porque si hemos llegado hasta aquí es por la suma de todos, sin caer en individualidades. La psicóloga Lara Ferreiro ha compartido con CUORE su análisis sobre la presión a la que se enfrenta Lamine Yamal, que con 19 años se ha visto cerrado hasta la saciedad por los laterales de los equipos a los que se enfrenta la selección española. Todo ello, en 10 claves de la autora del libro ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta.

Lamine Yamal marcó contra Francia, pero se lo anularon por fuera de juego

Lamine Yamal marcó contra Francia, pero se lo anularon por fuera de juego / David Ramos | Getty

Las 5 primeras claves de la presión sobre Lamine Yamal

Aunque Lamine Yamal está firmando un Mundial brillante y su influencia en el juego va mucho más allá de las estadísticas, existe una presión silenciosa que acompaña a todos los grandes talentos: la necesidad de marcar. Cuando un futbolista de 19 años es considerado la gran estrella de una selección, cada partido sin gol puede interpretarse injustamente como una "deuda pendiente". Sin embargo, desde la psicología deportiva, esa expectativa puede convertirse en uno de los mayores riesgos para su rendimiento.

1. El síndrome del héroe: cuando todo un país espera que seas tú quien decida

Lamine vive un fenómeno muy habitual en los deportistas que irrumpen de forma precoz: el síndrome del héroe. La afición, los medios y las redes sociales proyectan sobre él la idea de que debe resolver los partidos importantes.

Esta expectativa puede provocar una sobrecarga de responsabilidad. El jugador deja de centrarse en jugar bien y empieza a pensar que solo un gol justificará su actuación. Cuando eso ocurre, aumenta el riesgo de precipitar decisiones, asumir tiros poco adecuados o intentar acciones individuales innecesarias.

La selección española, en uno de los entrenamientos del Mundial

La selección española, en uno de los entrenamientos del Mundial / GTRES

2. El sesgo del resultado: cuando se olvida todo lo que aporta si no marca

En psicología existe el sesgo del resultado, por el que las personas valoran una actuación únicamente por el desenlace final. En el caso de Lamine, puede generar una percepción injusta. Aunque genere ocasiones, asista, rompa líneas defensivas o atraiga a varios rivales, una parte del público terminará preguntando: "¿Pero ha marcado?". Este tipo de evaluación simplificada puede aumentar la frustración del deportista si termina interiorizándola.

3. La trampa de la autoexigencia

Los grandes campeones suelen caracterizarse por niveles muy elevados de perfeccionismo. Lamine ha demostrado una enorme confianza en sí mismo, pero precisamente los jugadores con mayor ambición también suelen ser muy exigentes consigo mismos. Si empieza a interpretar cada partido sin gol como un fracaso personal, puede aparecer una autocrítica excesiva que reduzca su disfrute y su espontaneidad.

4. El peligro de querer gustar a todo el mundo

Cuando un futbolista recibe tanta atención mediática, aparece otro fenómeno psicológico: la necesidad de confirmar constantemente las expectativas. En lugar de jugar para el equipo, el deportista puede empezar, de forma inconsciente, a jugar para demostrar. Esa diferencia parece pequeña, pero cambia completamente el estado mental desde el que se compite. El foco deja de estar en el proceso y pasa a estar en la validación externa.

La psicóloga Lara Ferreiro

La psicóloga Lara Ferreiro / Instagram @laraferreiro

5. La ansiedad anticipatoria del gol

Cuantos más partidos pasan sin marcar, más preguntas aparecen. "¿Y si hoy tampoco llega?""¿Y si hablan de mi sequía?". Ese diálogo interno puede generar ansiedad anticipatoria, un fenómeno muy estudiado en el deporte de élite. Paradójicamente, cuanto más se busca el gol de forma obsesiva, más difícil resulta que aparezca, porque aumenta la tensión muscular, disminuye la creatividad y se reduce la capacidad para decidir con naturalidad.

Lara Ferreiro apunta otras 5 claves para entender la mochila de Lamine Yamal en el Mundial

Hay otras claves que apuntan hacia la autoexigencia, el establecer comparativas y todo lo que produce el foco permanente en las redes sociales. Con ello, puede caer en una obsesión excesiva por marcar en alguno de los partidos, pero lo fundamental es que entienda que su papel va más allá de encajar el esférico en la portería.

6. El riesgo de perder la espontaneidad

Una de las mayores fortalezas psicológicas de Lamine siempre ha sido jugar con descaro. Cuando un futbolista empieza a pensar demasiado en el resultado, disminuye lo que los psicólogos deportivos llaman estado de flujo (flow): ese momento en el que las decisiones salen casi automáticamente y el jugador disfruta mientras compite.

Si el pensamiento dominante pasa a ser "tengo que marcar", puede perder precisamente esa frescura que le ha convertido en uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo.

Lamine Yamal ha sufrido un intento de robo en su casa de Barcelona

Lamine Yamal ha sufrido un intento de robo en su casa de Barcelona / BSR Agency | Getty

7. La comparación constante con las grandes estrellas

A los grandes talentos siempre se les compara con los mejores. Si figuras históricas marcaron goles decisivos en grandes torneos, la presión mediática puede hacer creer que Lamine debe seguir exactamente el mismo camino. Sin embargo, cada futbolista construye su legado de manera distinta. Algunos cambian partidos con goles; otros, con asistencias, desequilibrio o liderazgo ofensivo.

8. La presión amplificada por las redes sociales

Las redes sociales convierten cualquier dato en tendencia. Un solo partido sin marcar puede generar miles de comentarios cuestionando su rendimiento, mientras que un gol vuelve a convertirlo en héroe nacional. Esta montaña rusa emocional favorece la llamada dependencia de la validación externa, especialmente peligrosa en deportistas tan jóvenes.

9. El gol puede convertirse en una obsesión

Desde la psicología cognitiva sabemos que aquello que intentamos controlar de forma excesiva suele terminar bloqueándonos. Si el objetivo mental deja de ser competir bien para convertirse exclusivamente en marcar, el cerebro entra en un estado de hipercontrol que perjudica la ejecución automática de movimientos técnicos. Es un fenómeno conocido como parálisis por análisis, muy frecuente en situaciones de máxima presión.

Los jugadores de la selección con la camiseta blanca de España

Los jugadores de la selección con la camiseta blanca de España / D.R

10. Su mayor fortaleza psicológica será aceptar que no necesita marcar para ser decisivo

El gran reto mental de Lamine consiste en comprender que su valor no depende exclusivamente del gol. Cuando un futbolista acepta que puede cambiar un partido generando espacios, asistiendo, desequilibrando defensas o liderando el ataque, desaparece gran parte de la ansiedad. Curiosamente, esa liberación psicológica suele facilitar que el gol llegue de forma natural.