Del divorcio con "respeto y gratitud" al juicio por las hijas: Kiko Rivera (42) e Irene Rosales (34), enfrentados

Lo que parecía un divorcio ejemplar y sin mayores complicaciones, podría acabar convirtiéndose en un drama legal.

Kiko Rivera e Irene Rosales rompen su matrimonio tras más de una década juntos
Kiko Rivera e Irene Rosales rompen su matrimonio tras más de una década juntos / Gtres

Desde el primer instante quisieron dejar claro que la separación había sido de la mejor manera y que iban a evitar todo tipo de conflictos por el bienestar de sus hijas. Pues bien, los meses han pasado y en lugar de ir la cosa de peor a mejor, ha sido todo lo contrario, y ahora Kiko Rivera e Irene Rosales podrían enfrentarse de nuevo... en los tribunales.

El motivo del divorcio entre Kiko Rivera e Irene Rosales

Lo de esta pareja tras el divorcio es una auténtica historia de Netflix. Para empezar, cuando salió la exclusiva de su divorcio tras más de una década juntos, hubo varios puntos que quisieron dejar bien claros y que meses después de la noticia parece que no han cumplido demasiado.

Kiko Rivera ha estallado tras la comunión de su hija

Kiko Rivera ha estallado tras la comunión de su hija

/ GTRES

Para empezar, ambos dejaban claro en sus respectivos comunicados que la decisión no había sido en caliente, que estaba muy meditada, que ambos era lo que querían y que la separación se llevaría a cabo "con respeto, con gratitud y con la certeza de que lo más importante seguirá siendo lo mismo: nuestras niñas".

Irene Rosales habla de su divorcio y su nueva ilusión

Irene Rosales habla de su divorcio y su nueva ilusión

/ Instagram @irenerova24

Por otro lado, el hijo de Isabel Pantoja también aseguró que no sacaría rédito económico y acabó yendo a 'De Viernes', lo mismo que Irene, que protagonizó portadas y visitó el programa de 'Y ahora Sonsoles'. Además, ambos señalaban que no fueron terceras personas el motivo de la ruptura, sin embargo el hecho de que Irene comenzara 'tan rápido' una nueva relación con su actual pareja, Guillermo, le hacía dudar a Kiko de que fuera así.

Irene Rosales junto a Guillermo, su actual pareja, de viaje en Roma

Irene Rosales junto a Guillermo, su actual pareja, de viaje en Roma

/ Instagram @irenerova24

¿Qué ha sucedido para que acabe iniciándose un juicio?

Pero de entre todo eso, ahora hay que quedarse con lo de 'respeto, gratitud y que lo más importante son las niñas', porque parece que toda esa cordialidad que se había mencionado o intentado exponer cuando salió la noticia del divorcio, se ha evaporado con el tiempo.

Y es que según han podido saber diversos medios, Kiko habría solicitado la custodia compartida de Ana y Carlota, a diferencia del modelo de visitas que tenían (y por el momento tienen) pactado, donde él puede ver siempre que quiera a sus hijas pero ellas siguen viviendo con su madre.

Kiko Rivera e Irene Rosales en los 'Army Awards'

Kiko Rivera e Irene Rosales en los 'Army Awards'

/ GTres

Luis Pliego, director de 'Lecturas', fue uno de los primeros en exponer esta situación, desvelando que lo que en un principio iba a ser un acuerdo amistoso sin demasiados flecos que cerrar, finalmente podría pasar a ser un litigio en el que cada uno tendrá su abogado y en caso de no haber acuerdo acabaría en un juez. Ya nos avisaron ellos de que todo había sido con respeto y gratitud.

Lola García y Guillermo, nuevos personajes en la trama Kiko Rivera - Irene Rosales

Pliego remarcó también que obviamente la situación ha cambiado ahora que tanto Kiko como Irene están inmersos en nuevas relaciones sentimentales, y que quizá ahora que hay "tercera y cuarta persona", esa sea la gran diferencia entre lo que hablaron en su momento a lo que ahora desea cada parte.

Kiko Rivera y Lola García están la mar de enamorados

Kiko Rivera y Lola García están la mar de enamorados

/ Montse Amodeo / GTRES

De hecho, el director de la mencionada revista señala que uno de los momentos más tensos en estos meses post-divorcio vino cuando recientemente, Kiko Rivera puso a su actual pareja, Lola García, como una de las personas autorizadas a recoger a las niñas del cole. Algo que no gustó nada a Irene, que entendemos no habrá puesto a Guillermo... aunque quizá ahora sí.

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