Las sorprendentes declaraciones de Carmen Machi sobre su complicada infancia: "A mi madre le daba vergüenza"
La actriz, que hoy estrena 'Aída y vuelta', confesó hace años uno de los episodios más oscuros de su infancia.

Qué vamos a decir de Carmen Machi... el ser una de las actrices mejor valoradas, más respetadas y reconocidas de toda la industria cinematográfica de nuestro país no es cosa de suerte. María del Carmen lleva desde los 17 años en el mundo de la interpretación, y aunque ha tenido papeles en series, en películas y su pasión es el teatro, es innegable que 'Aída' fue su máximo exponente.
El ansiado estreno de 'Aída y vuelta'
Y hoy (¡sí, es hoy!), sale por fin 'Aída y vuelta', la película dirigida por Paco León que como él mismo ha explicado en las diferentes promos del proyecto, "mostrará la intimidad del rodaje, la parte de atrás, que es un poco la de dentro. Una parte compleja, pero también divertida".
Además, contará con la presencia de prácticamente todo el elenco original (menos la Lore), por lo que podremos ver al propio Paco interpretando al mítico Luisma, también a Miren Ibarguren, Eduardo Casanova, Marisol Ayuso, Mariano Peña, Pepe Viyuela, Melani Olivares... y obviamente no podía faltar Aída, es decir, Carmen Machi.

Con motivo de este nuevo estreno, que no te puedes perder, muchos se han interesado por saber más sobre la actriz madrileña y su vida antes de convertirse en la celebridad que es hoy, y hay un aspecto en concreto que contó años atrás y que nos ha dejado alucinadas.
Carmen Machi y una anorexia infantil no detectada
Fue en 'El Hormiguero', donde recordando su infancia Carmen hacía unas sorprendentes declaraciones: "Era una niña muy rara porque no comía. Estuve sin comer hasta que tuve 7 años, tomaba zumos de naranja e inyecciones de hígado de bacalao". ¿Cómo te quedas?

Y la razón de esto no era por estética o por salud, sino porque directamente comer "me daba como asco". Todavía hoy no tiene una explicación científica de por qué podría haber pasado aquello, por lo que ella misma considera que se trataba de una especie de anorexia infantil. Un trastorno del que afortunadamente ahora tenemos más información y capacidad para detectarlo, pero que durante su infancia nadie supo ponerle nombre.
Obviamente el alimentarse a base de inyecciones de hígado no es que fuera lo más saludable para una niña de 5 o 6 años, por lo que consecuentemente le ha traído varios complejos sobre su físico que ha arrastrado durante años, creando un trauma con el que se vive, se supera, pero nunca se olvida.

Además, recuerda que era "tan tímida y tan delgada" que incluso en alguna ocasión su madre le habría dicho que "le daba vergüenza sacarme a la calle", unas sorprendentes declaraciones que si entendemos el contexto también de la época y las circunstancias seguramente no nos llamarían tanto la atención.
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