Entramos en la casa de Rob Reiner y su mujer: seis habitaciones, un despacho y bajo las montañas de Santa Mónica
El director y productor de Hollywood ha sido encontrado sin vida junto a su mujer, en la casa donde vivían desde hace décadas

La noticia del inesperado (e investigado) fallecimiento de Rob Reiner y Michele Singer, su mujer, ha teñido de negro a todo Hollywood. Este lunes conocíamos que el conocidísimo director de cine era encontrado sin vida a los 78 años. Una muerte que habría sido provocada por uno de sus hijos, en lo que ahora se investiga como un homicidio. Ya que las dos víctimas, él y su mujer, han sido apuñalados en su casa de Los Ángeles.
Tendremos que esperar a que termine la investigación para saber si realmente fue Nick Reiner quien decidió acabar con la vida de sus padres... Lo que, de confirmarse, supondría uno de los episodios más fuertes y trágicos de la historia negra de Hollywood. En el que la lujosa mansión en la que el matrimonio vivía ha terminado convirtiéndose en el escenario de un crimen que asusta y duele a todos los que les conocían.

¿Dónde vive Rob Reiner?
La casa está situada en Brentwood, uno de los barrios más privilegiados y residenciales de Los Ángeles. Con ambiente exclusivo, rodeado de las montañas de Santa Mónica y muchísimas zonas verdes, calles arboladas e incontables mansiones de altísimo nivel. Cuenta con 500 metros cuadrados y un enorme jardín diseñado para mantener la intimidad y evitar que desde fuera puedan ser observados. Algo habitual entre personalidades del cine estadounidense.
Conectado con el interior a través de una terraza, pensada para desconectar al aire libre sin salir de casa. En el interior, predominan los tonos neutros y claros con estilo tradicional californiano. La fachada es clara, con grandes ventanales que permiten la entrada de una enorme cantidad de luz natural. Antes de entrar en la vivienda, hay un bonito vestíbulo al que no le falta detalle, con decoración atemporal y proporciones equilibradas.

La decoración de su casa
El salón, la estancia central. Está amueblado con sofás superamplios, chimenea y numerosas estanterías clásicas en las que se recolectan libros, premios y otros objetos personales. Las fotografías, cuadros y retratos personales ambientan toda la casa. Personalizando cada rincón. Además, tiene seis habitaciones, sin grandes lujos. Iluminación suave, amplitud y decoración cálida y serena le dan un toque de elegancia y sencillez.
Reiner tiene un despacho creativo donde poder trabajar. Muchas cámaras, guiones, archivadores y fotografías ambientan el lugar. Alejando el casoplón de la estética básica estadounidense, en el que la ostentidad es muy estereotípica. Y sirviendo identidad e historia, en un lugar que ahora se ha convertido en el escenario de la peor de las situaciones que pueden ocurrir.
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