El drama de Lola Lolita con la 'listening party' de Rosalía en Barcelona: "Me hierve la sangre"
La influencer era una de las invitadas al evento, aunque no pudo acudir por un motivo bastante sorprendente.

La espera ha terminado; este viernes 7 de noviembre Rosalía ha estrenado (por fin) y, a pesar de las filtraciones, su disco 'LUX' al completo. Eso sí, como buena artista internacional que es, el pasado miércoles organizó para sus fans, los más privilegiados, una 'listening party' en Barcelona, donde los asistentes pudieron escuchar en exclusiva las canciones en trece idiomas diferentes que la catalana ha estado preparando durante tres años de trabajo incansable.

¿Quién ha ido a la 'listening party' de Rosalía?
El acto se celebró en el Museu Nacional d'Art de Catalunya y contó con la asistencia de numerosas personalidades reconocidas en distintos mundillos. Amaral, Estopa, Noemí Galera, Carmen Machi o Laura Escanes. Todos ellos fueron algunos de los muchísimos invitados que pudieron deleitarse en un acto cargado de sentimiento, emoción y espiritualidad.
Sin embargo, no todos pudieron llegar a tiempo, y no porque no estuvieran invitados, sino por otros motivos que no han dudado en denunciar públicamente.
Es el caso de Lola Lolita, quien a través de sus redes sociales ha compartido el drama que ha vivido para intentar poder estar allí esa tarde, aunque finalmente no lo ha conseguido. "Vengo a hablar de un tema que me da bastante oscuridad y yo soy luz. Pero es una de las cosas que me dan rabia y me parecen muy injustas", comenzaba advirtiendo, antes de explicar con todo lujo de detalles lo ocurrido: "Yo ayer tenía que ver a mi amiga 'la Rosi' porque va a sacar el nuevo disco y la tenía que ver... pero ¿qué pasa?".
El motivo de la ausencia de Lola Lolita
"Yo tengo cuatro hijos --una perra y tres gatos-- estuve ayer llamando a todos los hoteles 'pet-friendly' de Barcelona y cuando iba por el octavo ya pasé", lamentaba. Un límite de agotamiento al que llegó tras recibir la negativa de todos los hoteles a hospedarla con sus animales. "Solo admitían una mascota por habitación y, aunque yo les decía que les pagaba el doble o el triple, ellos decían que no. Aceptaba una mascota por habitación y que no superase los veinte kilos", explicaba.

De esta manera denuncia la discriminación sufrida: "Yo puedo ir con un pomerania, pero no con mi Brownie, que no puede ser más buena. Si yo el día de mañana tengo tres hijos, ¿me van a dejar entrar con solo uno de ellos? No, ¿verdad?... Pues esto es lo mismo".
Es por eso por lo que hace una profunda reflexión: "Me parece de vergüenza, no sé cómo eso a día de hoy puede seguir ocurriendo. Me hierve la sangre", concluía zanjando el tema y comentando, muy irónicamente, su aventura conduciendo de vuelta a Madrid de noche. Una experiencia que no le recomienda a nadie.
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