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Fui el único chico en una clase de barre en Tenerife y acabé replanteándome lo que significa estar en forma

Hay una clase en la que tiemblan las piernas, la mente juega un papel extremadamente fundamental y mejora la postura de una forma elegante, a la vez que exigente. Así ha sido mi primera clase de barre.

Barre frente al mar, en el norte de Tenerife

Barre frente al mar, en el norte de Tenerife

Pensaba que era mucho más sencillo. No había subestimado el barre, pero al estar acostumbrado a hacer deporte cinco días a la semana, sentía que estaba en forma para enfrentarme al reto de probar esa disciplina de la que ahora soy principiante orgulloso. El Hotel Hacienda del Conde nos invitó a un retiro de 'Wellness Reset' en el norte de Tenerife y mis compañeras periodistas ya habían practicado ese entrenamiento físico, considerado de bajo impacto y con múltiples beneficios con su alta intensidad.

El único chico en la clase de barre

Una de las actividades programadas en nuestro viaje a Tenerife era la clase a cargo de 'Onsen Barre', en un enclave privilegiado con el mar de la isla frente a nosotros. En lo alto de la terraza 'El Guincho', nos preparamos para trabajar cuerpo y mente después de una clase de yoga con Aida Artiles.

Aida Artiles ha liderado el retiro en Hotel Hacienda del Conde

Aida Artiles ha liderado el retiro en Hotel Hacienda del Conde / Alberto Díaz

Los primeros minutos y movimientos son esenciales, porque me di cuenta del ruido que tenemos en la cabeza y que, normalmente, nos impide concentrarnos como debemos en lo que estamos trabajando. Sentía que tenía que esforzarme demasiado y había dolor, pero también mucha satisfacción.

Era el único chico en esa clase de barre, algo que poco a poco evoluciona. Es un entrenamiento en el que predominan las mujeres, tal y como nos decía la profesora, pero por suerte cada vez hay más adeptos en una disciplina orientada a obtener diversos beneficios y que no entiende de género.

El barre y sus beneficios

Aunque surgió con cierta inspiración en los entrenamientos de ballet, el barre se ha convertido en un entrenamiento físico que cada vez conquista a más personas en todo el mundo. Desde los años 50 y hasta hoy, se han ido incorporando movimientos de otras disciplinas como el yoga o el pilates.

Aunque yo me asusté y pensaba que no estaba lo suficientemente en forma por el temblor que sentía en mis piernas, forma parte de la tensión muscular necesaria, ya que en muchos de los movimientos repetidos en las series hay trabajo isométrico prolongado.

Clase de barre en Tenerife

Clase de barre en Tenerife / Apple Tree

Uno de los principales beneficios es esa desconexión y, por ello, se incluía en el retiro que nos propuso el Hotel Hacienda del Conde. Una hora en la que nuestra única preocupación era concentrarnos en los ejercicios propuestos y en la que nos olvidábamos de todo el ruido con el que convivimos día a día.

Semanas después, siento que también ha mejorado mi postura corporal y el equilibrio, con lo que confirmo esas promesas que ensalzaban desde el centro tinerfeño. Con el barre, he conseguido trabajar grupos musculares más allá de los habituales y, aunque su intensidad es alta, su impacto no es nada agresivo.