Ojo, vuelve el carajillo (y ahora es cool)

El carajillo se reinventa y añade Licor 43
El carajillo se reinventa y añade Licor 43 / D.R.

Si pensabas que el carajillo era cosa de abuelos o de bar de carretera, toca actualizar la imagen mental porque ahora, como toda las cosas cool y molonas, hecho rebranding. De hecho, se ha puesto apellido y ahora se llama Carajillo 43. Lleva café, hielo, Licor 43 y se ha convertido en el cóctel de sobremesa que más se está colando en restaurantes top y, cómo no, en TikTok e Instagram.

Lo que antes sonaba antigüito, ahora es lo más para cerrar una comida con amigas, alargar una cita o rematar un cumpleaños en un restaurante mono con una bebida fotogénica.

Cómo se ha vuelto moderno el carajillo

La prueba de que el carajillo se ha vuelto cool está en quién lo firma. Licor 43 ha lanzado '43 Carajillos', un libro de esos que quedan monis en la mesa del salón: en él, 43 chefs españoles, muchos con estrellas Michelin y Soles Repsol, reinterpretan el carajillo a su manera junto a sus bartenders. Si hace unos años te dicen que media élite gastronómica iba a estar creando versiones del carajillo, te hubieses reído. Ahora es real.

Entre los nombres hay caras que te suenan aunque solo seas foodie de Instagram: Begoña Rodrigo, Pedro Subijana, Alberto Chicote, Lucía Freitas, Javi Estévez, Óscar Molina, Paco Méndez… Cada uno propone su propia versión: algunos se inspiran en postres tipo tiramisú, otros le dan un giro cítrico, otros juegan con coco, cardamomo, especias o toques florales.

La digievolución del carajillo

El carajillo de toda la vida es café con licor y ya. La versión que está arrasando ahora es el Carajillo 43, preparado con café espresso y Licor 43, el licor español creado en Cartagena en los años 40, con 43 ingredientes naturales y un sabor dulce con toques de vainilla y cítricos. La receta base es muy sencilla: café, licor y hielo, agitado en coctelera y servido en vaso bajo con hielo gordo. La típica mezcla que parece poca cosa hasta que la pruebas y entiendes por qué todo el mundo habla de ella.

Otra razón de su boom es que es muy fácil de pedir y bastante sencillo de replicar en casa. En un restaurante, basta con pedir “un Carajillo 43” y dejar que el camarero haga magia. En los sitios más cuidaditos suelen usar café de especialidad y hielo macizo, de esos que dan gustito solo de mirarlos, y lo sirven en vaso bajo listo para la foto. En casa, con tener una cafetera que saque un espresso decente, hielo y una botella de Licor 43 ya puedes jugar a bartender. Preparas el café, lo mezclas con el licor en un vaso con hielo, agitas o remueves bien y, si quieres modo extra cuqui, añades piel de naranja o una pizca de canela por encima. Sobremesa resuelta.

Al final, la vuelta del carajillo habla mucho de cómo han cambiado nuestras sobremesas. Antes: café solo, postre y, quien quisiera, una copa. Ahora: lo juntamos todo en un mismo vaso. Un poco de dulce, un toque, cafeína para seguir la conversación y la sensación de "no quiero que esta comida se acabe todavía". De hecho, el Carajillo 43 ya tiene hasta sus “embajadas” repartidas por España, con restaurantes donde este cóctel es protagonista de la carta y parte del plan. Fancy al máximo.

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