Por qué todos los personajes masculinos de 'Los Serrano' hoy serían cancelados: todas los AARGs que en su día no vimos

'Los Serrano' nos hizo reír y nos acompañó durante años. Pero si se estrenara hoy, muchos de sus personajes masculinos estarían en a tope de 'red flags'. Y quizá eso no sea algo malo, sino la prueba de que, como sociedad, hemos avanzado.

Los motivos por los que los personajes masculinos de 'Los Serrano' serían cancelados hoy
Los motivos por los que los personajes masculinos de 'Los Serrano' serían cancelados hoy / IMBD

Durante años 'Los Serrano' fue la serie familiar por excelencia de la televisión española. Se veía en casa, con los padres, los hermanos y hasta la abuela comentando el capítulo desde el sofá. Era divertida, cercana y tenía ese punto costumbrista que nos hacía sentir que esa familia podía ser la nuestra. Pero basta con revisitarla hoy, con el radar de las 'red flags' bien afinado, para darse cuenta de que sus personajes masculinos no pasarían el filtro actual ni de lejos. Y no, no es hate gratuito: es simplemente que hemos aprendido a mirar con otros ojos.

AARG - Diego Serrano: el patriarca que todo lo sabe (y todo lo decide)

Diego Serrano era el padre trabajador, cabezota y con buen fondo al que su personalidad simplona (y su estrechez de miras) siempre le acababa metiendo en líos, o bien con Lucía, o bien con su hermano, o bien con alguno de sus hijos.

Hoy veríamos claras varias señales: dificultad para gestionar emociones, resistencia al diálogo y una masculinidad basada en el sacrificio como excusa para no cambiar.

Marcos Serrano: cuando el romanticismo era control emocional. ¡AARG!

Marcos fue el 'crush' de toda una generación. Guapete, intenso, músico y atormentado. Pero si hoy apareciera en una serie adolescente, TikTok lo señalaría como manual de relación tóxica.

Celos constantes, victimismo emocional, silencios castigadores y una idea muy peligrosa del amor: amar es sufrir. Su relación con Eva estaba cargada de dependencia y drama constante, normalizando dinámicas que hoy identificaríamos como poco sanas. En 2003 lo llamábamos pasión; en 2026 lo llamaríamos terapia urgente.

Guille Serrano: el niño al que nunca se le decía que no

Guille era el pequeño gamberro adorable. Gracioso, pícaro y siempre metido en líos. El problema, el AARG verdadero, es que nadie le ponía límites reales. Sus mentiras, comentarios fuera de lugar o actitudes egoístas se celebraban como travesuras.

Hoy hablaríamos de educación emocional, de responsabilidad afectiva desde la infancia y de cómo este tipo de personajes refuerzan la idea de que “los chicos son así” y no pasa nada. Sí pasa. Y mucho.

Los adultos secundarios: bromas que hoy no harían gracia

Si ampliamos el foco, el problema no era solo Diego. Muchos personajes masculinos adultos compartían patrón y AARGs propios de la época: comentarios machistas, bromas sobre el físico de las mujeres, condescendencia constante y cero revisión de privilegios.

Lo inquietante no es que existieran esos personajes, sino que la serie rara vez los cuestionaba de verdad.

Aquí viene la gran pregunta. ¿Hay que cancelar 'Los Serrano'? Por supuesto que no, pero sí convendría revisarla con espíritu crítico. Entender que fue hija de su tiempo, pero también asumir que normalizó conductas que hoy sabemos que no son sanas.

La nostalgia es poderosa, pero no debe ser ciega. Podemos amar una serie y, al mismo tiempo, reconocer sus fallos. Porque si algo hemos aprendido es que identificar red flags no arruina recuerdos: nos hace más conscientes.

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