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Los motivos por los que Mónica Naranjo no irá a Eurovisión: "Olvídalo, no, no"

Hay muchos artistas para los que participar en Eurovisión sería un sueño. Sin embargo, Mónica lo ve como una experiencia que puede ser maravillosa para unos cuantos… pero no para ella.

Mónica Naranjo se retira de los escenarios

Mónica Naranjo se retira de los escenarios / Garcia/SOPA Images/Shutterstock/Gtres

Araceli Ocaña

Si eres fan de Mónica Naranjo, sabes que su vozarrón, su presencia magnética y su carrera impecable la han convertido en una de las artistas más icónicas de España en las últimas tres décadas. Sin embargo, a pesar de que millones de eurofans llevan años pidiéndolo (y de que temas como 'Sobreviviré' o 'Pantera en Libertad' encajarían de maravilla en un escenario europeo), Mónica nunca ha querido participar en Eurovisión, y tiene razones más allá de lo que muchos imaginan.

Mónica Naranjo y Eurovisión: un 'no' repetido, firme y con motivos

Mónica ha sido muy clara una y otra vez: "No voy a ir nunca. Olvídalo, no, no". Esa frase contundente no es solo una excusa para no meterse en jardines, sino una declaración de principios.

¿Por qué? Porque para ella, Eurovisión va más allá de cantar una canción y representar a tu país. Es un fenómeno complejo: politizado, lleno de tensiones, de estrategias y… de injusticias, algo que Mónica ha observado a lo largo de los años y que no le atrae en absoluto.

Un ejemplo que menciona a menudo es la participación de Pastora Soler. Mónica considera que Pastora hizo una de las actuaciones más brillantes y técnicas de España en el certamen, pero quedó décima, un resultado que ella no entiende ni comparte. Fue un punto de inflexión para su visión de Eurovisión: "Si no gana lo que debe ganar… ¿para qué ir?", viene a decir.

Eurovisión es "durísimo", no es solo cantar

Mónica Naranjo presentó la primera edición de 'LIDLT' pero rechazó volver en la segunda

Mónica Naranjo presentó la primera edición de 'LIDLT' pero rechazó volver en la segunda / RTVE | 'La Revuelta'

En otra de sus reflexiones recientes sobre por qué no ve Eurovisión para sí misma, Mónica destacó que no es llegar y cantar, es aguantar toda la presión del movimiento eurovisivo. Es decir, no solo se trata de talento vocal o de presencia escénica: es una experiencia exigente física, mental y emocionalmente.

Y cuando uno piensa en Mónica Naranjo, no la imagina en un concurso preseleccionado por jurados, televoto y miles de opiniones cruzadas. Su carrera ha sido siempre auténtica, personal y muy consciente de sí misma, y esa independencia artística pesa mucho en su negativa.

Mónica no quiere someterse a una dinámica que siente como agotadora o desvirtuada para alguien de su trayectoria. No es desinterés: es prioridad por cómo quiere vivir su carrera.

Puede que para otros artistas Eurovisión sea una ambición, un trampolín o una experiencia inolvidable. Para Mónica, en cambio, representa un concepto que quizá ha debatido internamente durante años y al que ha llegado a decir "no, gracias".

Si algo queda claro en todas sus declaraciones es que Mónica Naranjo no considera que Eurovisión refleje siempre justicia artística. Para ella, hay demasiada política, demasiados factores externos que influyen en el resultado y, a menudo, el talento queda eclipsado por coyunturas ajenas a la música.

Esa visión ha alimentado su decisión firme y constante de no subirse al escenario eurovisivo. Ella prefiere elegir sus propias batallas musicales, crear discos, giras, shows y experiencias que controlan su propio destino artístico.

Además, hace unos meses anunció que se retiraba de los escenarios, por lo que parece ser que el sueño de ver a Mónica cantando en Eurovisión ya es un imposible.