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Los motivos por los que Madonna rechazó ser Catwoman (y por qué todavía se arrepiente)

Es imposible ver al personaje de Catwoman sin imaginar durante un segundo qué habría pasado si Madonna hubiera aceptado.

Los motivos por los que Madonna dijo que no a interpretar a Catwoman en el cine.

Los motivos por los que Madonna dijo que no a interpretar a Catwoman en el cine. / Gtres

Hay decisiones de Hollywood que parecen pequeñas en el momento… hasta que pasan los años y se convierten en leyenda pop. Y una de las más jugosas tiene nombre propio: Madonna. Porque sí, la reina del pop tuvo en su mano uno de esos papeles que hoy ya forman parte de la historia del cine y dijo que no. Antes de que Michelle Pfeiffer se enfundara el mítico traje negro de costuras imposibles y convirtiera a Catwoman en una de las villanas más sensuales, perturbadoras e icónicas del universo Batman, esa oportunidad pasó por Madonna. Y ella la rechazó.

Lo mejor de todo es que no hablamos de un rumor viejo de Hollywood repetido mil veces sin confirmar. Fue la propia Madonna quien lo reconoció años después en una entrevista con Jimmy Fallon. Allí confirmó que rechazó el papel en 'Batman Returns' y admitió, además, que con el tiempo se ha arrepentido. O sea: que incluso ella sabe perfectamente lo icónico que habría sido.

Ahora bien, aquí viene lo interesante: Madonna nunca ha explicado de forma detallada y pública una lista cerrada de motivos concretos por los que rechazó el papel. No hay una gran confesión del tipo “lo hice por esto, esto y esto”. Lo que sí hay es contexto, momento profesional y cierta lógica sobre la etapa que estaba viviendo. Y, sinceramente, tiene bastante sentido mirarlo desde ahí.

Estaba en pleno momento Madonna total

Para entender por qué pudo decir que no a Catwoman hay que recordar quién era Madonna a principios de los 90. No es que fuera famosa. Es que estaba en uno de esos momentos en los que una artista directamente ocupa el centro de la cultura pop. Su carrera musical iba a un ritmo imposible, cada disco generaba conversación, cada videoclip marcaba tendencia y cada movimiento suyo tenía un impacto gigantesco.

En ese contexto, rechazar un gran papel de cine no necesariamente era una locura. Al contrario: Madonna estaba en un punto en el que podía permitirse elegir, medir y decidir con bastante libertad qué proyectos le interesaban y cuáles no. No necesitaba Catwoman para consolidarse como estrella, porque ya lo era.

Michelle Pfeiffer en el papel de Catwoman en 'Batman Returns'

Michelle Pfeiffer en el papel de Catwoman en 'Batman Returns' / D.R.

Seguramente en ese momento Madonna no vio del todo el potencial del personaje o no sintió una conexión real con esa versión de Selina Kyle. Y esto pasa muchísimo más de lo que parece.

Con los años, ella misma ha admitido que lamenta haberlo rechazado, lo que sugiere que el arrepentimiento vino después, al ver el resultado final y el impacto que tuvo el personaje en manos de Michelle Pfeiffer. Es decir: posiblemente no rechazó “el mito”, sino un proyecto que en ese momento no le hizo clic del todo. Y luego, claro, llegó Pfeiffer, lo convirtió en oro y ya no hubo forma de no pensar: "Madre mía, lo que dejé pasar".

El cine nunca fue su prioridad absoluta

Otro punto importante es que, aunque Madonna hizo cine y protagonizó varias películas, su gran territorio siempre fue la música. Su carrera como actriz existió, sí, pero nunca funcionó exactamente con la misma naturalidad con la que dominaba el escenario, el videoclip o la provocación pop.

Eso también ayuda a entender por qué quizá no sintió la necesidad de lanzarse a un papel de ese tamaño. No estaba construyendo una carrera puramente cinematográfica ni dependiendo de Hollywood para mantenerse en la cima.

Madonna en el papel de Eva Perón en 1996.

Madonna en el papel de Eva Perón en 1996. / Gtres

Pero hay un detalle que conviene recordar: la Catwoman de Tim Burton no era una heroína glamourosa sin más. Era un personaje oscuro, neurótico, extraño, lleno de sexualidad retorcida y con una energía muy gótica. Hoy lo vemos y pensamos: perfecto para Madonna. Pero quizá en aquel momento no le interesaba entrar en ese universo o no sentía que encajara con lo que quería proyectar entonces.

Porque una cosa es que, en retrospectiva, nos parezca obvio que habría estado espectacular, y otra muy distinta es que ella quisiera verse ahí en ese momento. A veces las estrellas también rechazan papeles no porque no puedan hacerlos, sino porque no quieren entrar en cierta narrativa, estética o energía concreta.

Lo cierto es que el arrepentimiento de Madonna también se entiende mejor porque la interpretación de Michelle Pfeiffer fue descomunal. No fue un papel que quedara bien. Fue uno de esos personajes que se te quedan pegados a la memoria para siempre. Sexy, frágil, violento, tristísimo, delirante y completamente inolvidable.

Cuando una actriz deja pasar un papel y luego ese papel no funciona tanto, la cosa queda en anécdota. Pero cuando lo dejas pasar y termina convertido en un icono del cine de los 90, la historia cambia por completo.