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Qué fue de Locomía: el fenómeno que llegó antes de tiempo y acabó con conflictos internos

Abanicos gigantes, hombreras imposibles y una estética que rompía moldes en los 80 y 90, y lo seguiría haciendo ahora.

Los integrantes del grupo Locomía

Los integrantes del grupo Locomía / Movistar +

Hubo un tiempo en el que cuatro chicos con hombreras imposibles, pantalones ajustadísimos y abanicos XXL revolucionaron la música pop española sin apenas cantar. Porque sí: Locomía fue mucho más que un grupo musical. Fue estética, provocación, actitud y, sobre todo, un fenómeno cultural adelantado a su época. Pero, como suele pasar con los mitos fugaces, su brillo fue tan intenso como breve. Hoy nos preguntamos: ¿qué fue de Locomía?

El nacimiento de un icono inesperado

Locomía nació a finales de los años 80 en Ibiza, epicentro de la libertad creativa, la moda y la noche más transgresora. Originalmente no eran un grupo musical, sino diseñadores y performers que desfilaban por las discotecas de la isla con looks imposibles creados por Xavier Font. Aquellos abanicos gigantes (que acabarían siendo su sello) surgieron casi por casualidad, como complemento escénico… y terminaron convirtiéndose en historia pop.

El salto a la música llegó cuando alguien vio potencial comercial en aquella estética rompedora. Y lo hubo, y mucho.

Con canciones como 'Locomía', 'Rumba, samba, mambo' o 'Gorbachov', el grupo arrasó en España y, especialmente, en Latinoamérica, donde su impacto fue incluso mayor. Vendieron millones de discos, llenaron estadios y se convirtieron en ídolos de masas sin seguir ninguno de los códigos habituales del pop masculino de la época.

En plena España conservadora, Locomía rompía esquemas: hombres maquillados, estilismos andróginos, sensualidad sin etiquetas y cero explicaciones. Para muchos fueron incomprendidos; para otros, absolutamente fascinantes.

El precio de ir demasiado por delante

Juan Antonio Fuentes , Manolo Arjona, Carlos Armas y Lourdes Iribar en el photocall de 'Disco, Ibiza, Locomía'

Juan Antonio Fuentes , Manolo Arjona, Carlos Armas y Lourdes Iribar en el photocall de 'Disco, Ibiza, Locomía' / Gtres

Pero el éxito no vino solo. Detrás del brillo hubo conflictos internos, contratos abusivos y una gestión muy cuestionable. Cambios constantes de integrantes, disputas legales por los derechos del nombre y una presión mediática enorme acabaron desgastando el proyecto.

Además, la industria no estaba preparada para un grupo así. Ni el público más conservador ni las discográficas supieron cómo sostener un fenómeno que se salía de la norma. Y Locomía, que había nacido como un acto artístico libre, acabó atrapado en una maquinaria que no le pertenecía.

¿Qué pasó con sus integrantes?

Los primeros integrantes de Locomía fueron Javier Font y su hermano Luis, junto a Gard Passchier y Manuel Arjona. Sin embargo, aquella formación inicial duró poco. Tanto Passchier como Luis Font abandonaron el proyecto y fueron sustituidos por Carlos Armas y Juan Antonio Fuentes. Poco después, el propio Javier Font decidió dejar los escenarios para centrarse en la gestión del grupo, cediendo su lugar como performer a Francesc Picas.

Carlos Armas, en el estreno de 'Disco, Ibiza, Locomía'

Carlos Armas, en el estreno de 'Disco, Ibiza, Locomía' / Gtres

De esta manera, la formación que quedó grabada en la memoria colectiva como la responsable de popularizar el mítico baile de los abanicos gigantes estuvo compuesta por Manuel Arjona, Carlos Armas, Juan Antonio Fuentes y Francesc Picas. Este último falleció años después, tras intentar abrirse camino en solitario, licenciarse en Psicología y emprender con una tienda de complementos de moda.

Tras la disolución, las trayectorias de sus miembros tomaron rumbos muy distintos. Manuel Arjona siguió vinculado durante años al imaginario de Locomía, actuando caracterizado como uno de sus integrantes en la sala Bikini de Barcelona. En 2011 regresó brevemente a los escenarios con una nueva etapa del grupo, aunque acabó apartándose de nuevo por motivos personales.

Manolo Arjona, integrante de Locomía, en 2024

Manolo Arjona, integrante de Locomía, en 2024 / Gtres

Carlos Armas, por su parte, dejó Locomía para formar parte del efímero proyecto Vatikano, junto a Javier Pastrana. Hoy vive alejado del foco mediático en Tenerife, donde se dedica al mundo de la moda gestionando una tienda. Juan Antonio Fuentes reside en Cuba, donde regenta un negocio de hostelería junto a su pareja.

Mención aparte merece Javier Font, fundador del grupo y uno de sus miembros más controvertidos. Tras su etapa al frente de Locomía, estuvo en prisión por un delito contra la salud pública relacionado con la venta de éxtasis a través de internet. Además, mantuvo un fuerte enfrentamiento legal con el productor José Luis Gil por los derechos de la marca, una disputa que desembocó en la disolución definitiva del grupo ocho años después de su nacimiento. La demanda se resolvió a su favor y, tras ello, Font intentó relanzar Locomía en varias ocasiones, aunque sin lograr el impacto del fenómeno original. En la actualidad, aparece esporádicamente en medios y platós recordando la historia de la banda que marcó a toda una generación.

Locomía hoy: mito, nostalgia y reivindicación

Juan Antonio Fuentes, miembro de Locomia, en el estreno de 'Disco, Ibiza, Locomía'

Juan Antonio Fuentes, miembro de Locomia, en el estreno de 'Disco, Ibiza, Locomía' / Gtres

Con el paso del tiempo, Locomía ha sido valoriado como lo que realmente fue: un fenómeno cultural que desafió normas, abrió caminos y anticipó discursos que hoy nos parecen normales. La moda genderless, la libertad de expresión estética y la performance como identidad artística son territorios que ellos exploraron cuando casi nadie lo hacía.

Documentales, libros y ahora incluso una película inspirada en su historia han vuelto a poner el foco en el grupo, acercándolo a nuevas generaciones que descubren con asombro que, hace más de 30 años, ya había quien se atrevía a tanto.

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