Todos los detalles del funeral de la madre de Paquita Salas: entre el drama, el desconcierto y el humor más crudo
Si algo dejó claro el episodio 3x05, es que Paquita era impredecible: capaz de rompernos el corazón y arrancarnos una carcajada al mismo tiempo.

Paquita Salas no necesita presentación: la representante más icónica (y caótica) de la ficción española, creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi, ha marcado un antes y un después en la forma de entender la comedia. Con sus frases memorables, su estilo inconfundible y ese corazón enorme que siempre pone por delante de cualquier negocio, Paquita se ha convertido en un personaje de culto. Pero incluso los personajes más carismáticos pasan por momentos difíciles, y en la serie, el funeral de su madre se ha convertido en uno de los episodios favoritos de sus fans.
Un funeral muy Paquita
La ceremonia comenzó con un ambiente tenso y familiar: rituales tradicionales, caras conocidas y la sensación de que cualquier gesto podía romperse en un segundo. Entre comentarios delirantes y reproches a gritos, la escena tiene esa mezcla de ternura y humor ácido es lo que hace que este momento sea tan memorable y que los fans no lo hayan olvidado.
En el capítulo, que es como si fuera una especie de 'La casa de Bernarda Alba' pero al estivo de los Javis, la madre de Paquita ha muerto, el dedo de Belinda Washington se ha hecho viral, y al número de la lotería, cómo no, le falta un dígito. Porque en el universo de Paquita Salas, ni el duelo se libra del descontrol.
Este funeral tiene todos los ingredientes del drama más castizo y del humor más absurdo: lágrimas mal contenidas, silencios incómodos, anécdotas fuera de lugar y una Paquita intentando mantener la compostura mientras todo a su alrededor se desmorona.
"Mi madre está muerta y el coño de Belinda Washington en Sálvame. Y si alguien habla o se levanta una voz por encima de la otra en esta casa, cojo un machete y esa persona sale con mi madre compartiendo ataud. Fíjate que es pequeño, y si tengo que picarle, le pico. Y ahora me como la tarta, claro que me como la tarta. Me como la tarta y lo que me dé a mí la gana", grita convirtiendo esa frase en historia de l televisión de este país.
Como era de esperar en la serie, este adiós a la madre de la protagonista es tan trágico como hilarante, tan emotivo como surrealista. Porque solo Paquita podría convertir el funeral de su madre en un espectáculo digno de ella: desbordado, entrañable y absolutamente inolvidable.
El funeral es 100% Paquita, con todas sus contradicciones, y nos obliga a reírnos a carcajadas ante un drama como la pérdida de una madre y a aceptar que el dolor no siempre es noble ni elegante. La comicidad, en este contexto, no anula la pena; la hace más compleja, más humana.
Con este capítulo, Paquita Salas volvió a invitarnos a reírnos de la vida, a llorar cuando hace falta y a celebrar siempre lo que somos. Porque Paquita, incluso de luto, sigue siendo Paquita. Y eso es algo que nos encanta.
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