Lo último en bienestar: el 'wellnesting' o cómo convertir tu casa en un spa emocional

Pon tu móvil en modo avión, ponte tu bata más gustosa, enciende una vela y deja que tu casa te abrace. El 'wellnesting' ha llegado para quedarse… y tú te lo mereces.

El wellnesting es la nueva tendencia de autocuidado que tienes que probar para desconectar
El wellnesting es la nueva tendencia de autocuidado que tienes que probar para desconectar / Istock

Primero fue el hygge danés, luego llegó el slow living y ahora el término que está en boca de todas (y en los pines de Pinterest) es el 'wellnesting'. ¿Y qué es eso, te preguntas? Pues una mezcla entre bienestar, autocuidado y decoración consciente. En resumen: hacer de tu casa un auténtico spa emocional. Porque, seamos realistas, entre el estrés diario, el scroll infinito y los planes encadenados, tener un refugio que nos recargue es más que un capricho: es una necesidad.

¿Qué es el 'wellnesting'?

La palabra viene de la fusión entre wellness (bienestar) y nesting (anidar, como cuando haces de tu nido el sitio más gustoso del planeta). La filosofía es sencilla: tu casa no solo debe ser bonita, sino también ayudarte a sentirte en paz. Y no hablamos solo de velas y difusores (aunque también), sino de rutinas que te inviten a desconectar y reconectar contigo misma.

Piénsalo así: si tu casa es donde cargas pilas, ¿por qué no convertirla en un lugar que te abrace al entrar? Eso es exactamente lo que propone esta tendencia: un hogar que te mime y te cuide.

Los básicos del 'wellnesting'

Lo primero que necesitas es crear zonas de bienestar. No hace falta que vivas en una mansión con sala de meditación y baño con jacuzzi. Un rincón bien pensado puede hacer milagros. ¿Tienes una silla cómoda? Pues ya tienes tu rincón de lectura. ¿Una mesa pequeña al lado de la cama? Convertida en altar de autocuidado con una vela rica, un libro bonito y tu bruma favorita.

Otro must son los textiles que te abrazan: mantas suaves, cojines mullidos, alfombras gustosas... Todo vale si te dan ganas de meterte dentro y no salir. Los tonos suaves también ayudan (adiós fluorescentes, hola beige, lavanda y verde oliva).

Rutinas para el alma

El 'wellnesting' no es solo estética, también tiene que ver con lo que haces en tu espacio. Por eso, las rutinas juegan un papel clave. ¿Ideas para empezar?

  • Encender una vela mientras te desmaquillas.
  • Leer unas páginas antes de mirar el móvil por la mañana.
  • Hacerte una infusión a media tarde y beberla sin prisa, sin mirar el móvil.
  • Aplicarte tu mascarilla favorita escuchando un pódcast que te relaje.

Todo esto cuenta como bienestar. Es más: cuanto más personal y auténtico sea tu ritual, más efecto tiene. Aquí no se trata de hacer lo 'correcto', sino lo que a ti te sienta bien.

Pequeños lujos que cambian el día

Otra clave del 'wellnesting' es permitirte placeres sencillos. No necesitas gastarte un dineral en gadgets wellness. A veces, un humidificador con aceites esenciales, una mascarilla de tela mientras ves tu serie favorita o unas zapatillas suaves pueden ser más eficaces que cualquier retiro espiritual.

También puedes incorporar objetos con valor emocional: fotos que te hagan sonreír, una planta que te dé vida, o incluso un moodboard con tus metas bonitas del mes.

Quizás la parte más importante de esta tendencia es entender que no hace falta irse muy lejos para sentirnos bien. El 'wellnesting' nos recuerda que, a veces, el mejor spa está a unos pasos de tu cama. Solo necesitas intencionalidad, mimo y darte permiso para crear ese espacio que se parezca a ti.

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