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MULTAS DE ALTURA

La DGT usará drones para cazar infractores en las carreteras

Los ingenios, en fase de prueba, pueden vigilar el tráfico a menor coste que los helicópteros

Empresas como Prosegur ya emplean los aparatos para efectuar rondas tanto dentro como fuera de edificios

Manuel Vilaseró

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Un dron de la empresa Prosegur en un momento de su ronda de vigilancia.  / Prosegur

"Quizás en un futuro próximo los drones de la policía serán quienes nos pongan las multas de tráfico". No han pasado ni tres años desde que el director de una empresa sevillana de drones lanzara este pronóstico que entonces parecía propio de la ciencia ficción para que la Dirección General de Tráfico (DGT) anuncie su intención de reclutar estos pequeños ingenios para el "control del tráfico"  y la detección de "infracciones". Por ahora solo se hallan en fase de pruebas pero ningún experto duda de que en poco tiempo serán una realidad. La multas empezarán también a caer del cielo.

Juegan a favor de las ‘dronemultas’ dos factores clave: son mucho más económicos que los helipcópteros y pueden volar en condiciones ambientales o de luz desfavorables para sus competidores tripulados. La idea de la DGT es combinar la actual flota de helicópteros Pegasus (renovando las unidades más obsoletas), con los drones y avionetas que también están en fase de pruebas. En cada momento se utilizará el medio que se considere más adecuado.

Francia ya anda por delante de España. Tras probar dos prototipos durante diez semanas en la región de l’Oise ha llegado a la conclusión de que el proyecto es viable sobre todo desde el puinto de vista económico. Su intención es "substituir la flota de helicópteros" por un sinfín de los nuevos aparatos. Con el mismo coste se podría vigilar muchos más tramos peligrosos. 

Perseguir delincuentes

Tras las pruebas efectuadas, los técnicos galos han explicado que los prototipos detectaron "con gran eficacia" infracciones como no respetar la señal de stop, no mantener la distancia de seguridad, no llevar casco y se mostraron capaces de "seguir con precisión la trayectoria de huida de un delincuente" para orientar a los coches patrulla.

Una de las infracciones más frecuentes, el exceso de velocidad, requiere de ajustes porque el margen de error era demasiado alto. Los drones tampoco detectaron algunas de las conductas más peligrosas, como es hablar por el teléfono móvil durante la conducción. Antes de su puesta en marcha, la gendarmería ha anunciado que deberá ajustar estas cuestiones además de otra que es clave: el riesgo de causar accidentes en caso de averías que hagan desplomar al aparato.

Cuando estos retos tecnológicos estén resueltos, Francia será problabemente el primer país europeo en incorporar esta tecnología al control del tráfico. El fabricante galo Gruau ha ofrecido ya a la gendarmería un prototipo completamente equipado: un Citröen Berlingo con espacio para transportar el dron.

Los cuerpos de seguridad  

Tanto la Guardia Civil, como la Policía Nacional, los Mossos y la Ertzaina disponen ya de aparatos que utilizan para la vigilancia especialmente de alguna infraestructura crítica pero los usan solo en zonas aisladas para evitar riesgos de caídas en nucleos urbanos. Este tipo de uso tiene un gran futuro en el control de franjas fronterizas muy extensas. Estados Unidos, como no podía ser menos, ya lo está aplicando. Ninguno de los cuerpos de seguridad españoles se ha planteado por ahora probar drones ofensivos, que puedan interceptar un delincuente a través de algún tipo de arma. Es un terreno que en el futuro se explorará con el consiguiente debáte ético y jurídico.

El sector privado sigue un camino similar. La empresa tecnológicamente puntera en este sector, Prosegur, controla ya varias infraestructuras públicas y privadas. Debido a las restricciones de la legislación solo lo pueden hacer fuera de los cascos urbanos y de día. "Los aparatos vienen a sustituir la rondas exteriores que los vigilantes hacían en un vehículo o a pie. Además del abaratamiento de costes, el dron transmite imágenes al centro de control al tiempo que éstas quedan grabadas y pueden ser revisadas a fondo", explica el director de  tecnología y soluciones integrales de seguridad de Prosegur, Jose Caride, que lamenta que hasta que no cambie la normativa no se pueden llevar a cabo rondas nocturnas, la más necesarias.

El proyecto que ahora más ilusiona a Prosegur es la vigilancia del interior de grandes locales, como centros comerciales, centros logísticos o almacenes. Aquí la normativa no les limita.  Para este servicio dispone de drones autónomos que recorren las instalaciones de noche guidos por escáneres y rayos láser. Ellos solos despegan de la base de carga de la batería, ejecutan el recorrido programado y vuelven a la base. Estas rondas robóticas permiten llegar a rincones donde no alcanzan las cámaras fijas y pueden ser permanenentes si se dispone de dos aparatos. Mientras uno se ‘alimenta‘ el otro vigila.

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