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EL REGRESO DE UNA SERIE MÍTICA

'Twin Peaks': la resurrección de Laura Palmer

Juan Manuel Freire

Foto de familia del reparto de la nueva Twin Peaks, con el director David Lynch en el centro de la imagen.

Foto de familia del reparto de la nueva Twin Peaks, con el director David Lynch en el centro de la imagen.

"Ahora mismo hay mucha más oferta interesante que cuando debutamos nosotros», contaba a EL PERIÓDICO Mark Frost, cocreador de 'Twin Peaks' con David Lynch, en una reciente entrevista con motivo de la publicación de 'La historia secreta de Twin Peaks' (Planeta), su fastuoso libro-dosier sobre esa localidad imaginaria en algún lugar del noroeste de la costa del Pacífico.

Hace unos años, unos cinco para ser más precisos, Mark Frost observaba este nueva edad de oro de la televisión -la tercera, después de los 50 y los primeros 80- con una mezcla de fascinación y frustración. Tras casi haber inventado la tele moderna con 'Twin Peaks', no quería ver el espectáculo desde los laterales, sino volver a bastidores. A mediados del 2012 llamó a David Lynch y le propuso resucitar a su criatura compartida.

HUELLA IMBORRABLE

Según se explica en un excelente reportaje de portada de 'Variety', Lynch creía que el culto alrededor de la serie había disminuido. Pero nada más lejos de la realidad. Sobre todo desde hace 10 años, con la famosa edición del DVD de la caja dorada, 'Twin Peaks' ha estado en las conversaciones, invadido tableros de Pinterest y 'posts' de Tumblr con su imaginario icónico y marcado desde sueños hasta pesadillas; muchas de estas, seguramente, con Bob (Frank Silva) agazapado a los pies de la cama. 

"Nos pusimos a ello sabiendo que no podíamos hacer lo mismo que en el pasado", apunta el cocreador Mark Frost

'Twin Peaks' es indispensable para entender la serie moderna: su impacto se ha dejado notar en el importante componente onírico de 'Los Soprano' o en la estructura basada en torno a un misterio central de 'Expediente X' y 'Perdidos'. En los últimos años, su influjo no ha disminuido, sino más bien al contrario. 'Bates Motel' es 'Twin Peaks' con, bueno, Norman Bates. 'Broadchurch', la versión británica, realista, puramente 'feelbad'. 'Wayward Pines' empuja la extrañeza ambiental del clásico (todavía) más hacia la ciencia ficción. 'Fortitude' es 'Twin Peaks' sobre hielo. Y una sorpresa reciente en materia de culebrón adolescente, 'Riverdale', reelabora los cómics de Archie con la estética y espíritu neo-noir de la serie de Lynch/Frost.

LA OBSESIÓN

'Twin Peaks' tenía de todo para todos. Lynch y su confianza en el subconsciente propiciaron que el 'prime time' de una cadena generalista como ABC se llenara de ideas de guion e imágenes absolutamente osadas. Por otro lado, Mark Frost era un experto narrador curtido en 'Canción triste de Hill Street', obra capital de la segunda edad de oro de la televisión. Él mismo explica así la simbiosis: «Lynch es un director increíble, un experto en atmósferas, tempos, espacios. Mi habilidad es contar historias. Al unificar las habilidades de ambos, surgió esta curiosa combinación».

Para quien no haya visto la serie: todo empezaba con la investigación del asesinato de una reina del baile, Laura Palmer (Sheryl Lee), en un pueblo al noroeste de Washington. Aparece envuelta en plástico a la orilla de un río. Pero el jefe de la investigación no es un policía severo, sino Dale Cooper (Kyle MacLachlan), un tipo de optimismo inspirador que adora la comida por encima de todas las cosas y se basa para sus pesquisas en métodos tibetanos. Es el personaje menos raro de cuantos aparecen, con permiso del noble sheriff Harry S. Truman (Michael Ontkean).

"En la segunda temporada, la serie se volvió estúpida, mema y ridícula, yo dejé de verla", admite el cineasta

CULEBRÓN RETORCIDO Y SOBRENATURAL

Como buena obra de David Lynch, 'Twin Peaks' no pertenecía a un solo género, y si hubiera que elegirlo, dicho género sería «lynchiano», uno de esos conceptos que «solamente se pueden definir de forma ostensible, es decir, lo conocemos cuando lo vemos», en palabras del escritor de culto David Foster Wallace. La sensibilidad inasible, trágica, cómica de David Lynch, tan misteriosa como las pulsiones del deseo y de nuestro subconsciente, unificaba una serie que era a la vez misterio procedimental, culebrón retorcido como pocos, historia de terror sobrenatural, comedia absurda…

El equilibrio imposible se decantó hacia el absurdo (no siempre bueno) en una segunda temporada en la que David Lynch no participó lo suficiente. «Se volvió muy estúpida y mema en la segunda temporada; se volvió ridícula», ha dicho Lynch en una entrevista reciente con 'The New York Times'. «Dejé de verla porque se volvió muy mala».

DENTRO DE 25 AÑOS

El director volvió a la serie para un episodio final que reescribió de arriba abajo y dirigió con su visión única. En esta 'finale', Laura Palmer decía al agente Cooper en la habitación roja unas palabras que han despertado obsesión: «Volveré a verlo dentro de 25 años». Y añadía: «Mientras tanto», a secas, antes de congelarse en una pose estatuaria en plan 'Vogue' de Madonna.

Resucitar la serie no fue cosa fácil, sobre todo porque Lynch, a punto de alcanzar los 70, no estaba dispuesto a claudicar

La oportunidad de reunir a Palmer y Cooper y, de paso, a toda o casi toda la vieja banda dentro de esos 25 años (que han acabado siendo 26) era demasiado tentadora. El cocreador Mark Frost avisaba recientemente en 'Entertainment Weekly' cómo la idea no fue poner el piloto automático : «Nos pusimos a ello sabiendo que no podíamos limitarnos a hacer lo mismo que en el pasado; teníamos que subir el listón. Esa fue la advertencia que nos hicimos».

Dentro de ya muy poco, en solo unas horas, podremos comprobar el resultado del experimento. Esta noche, otra entrega de 'Twin Peaks', 18 episodios dirigidos por David Lynch, arranca en Showtime, aquí en Movistar Series Xtra , simultáneamente a su estreno americano (4.00 horas). Preparen una buena cafetera y una buena caja de donuts, al estilo yanqui: será episodio doble.

EL PROCESO

Según parece, resucitar la serie no fue fácil. Esencialmente porque por aquellos años David Lynch estaba a punto de alcanzar los 70 y esa no parece una edad para aprender a claudicar. El proyecto del 'revival' encontró enseguida una casa, Showtime, a cuyo presidente de programación, Gary S. Levine, conocían Lynch y Frost de los días de la anterior 'Twin Peaks'; Levine era entonces vicepresidente para el desarrollo de series dramáticas en ABC.

En el reportaje de portada de 'Variety' se explica cómo se llegó a un acuerdo: como es de esperar en Lynch, más por instinto que por lógica. En la oficina de David Nevins, presidente de Showtime, hay colgado un cuadro con una niña al lado de una estantería que, con algo de mala suerte, se le podría caer encima. A Lynch le fascinó. En el artículo, Nevins recuerda cómo, durante la reunión, casi todo lo que hizo Lynch fue «quedarse quieto ahí y mirar el cuadro». Se sintió en casa.

18 CAPÍTULOS

Dicho acuerdo se alcanzó en otoño del 2014. Iban a ser nueve episodios. En enero, Lynch entregó un documento de 400 páginas. Se discutió largo y tendido sobre temas de presupuesto. En abril del 2015, Lynch escribía en Twitter: «Después de 1 año y 4 meses de negociaciones, abandoné porque no se ofreció el suficiente dinero para hacer el guion como yo creía que necesitaba hacerse». 

De los actores, solo Kyle MacLachlan pudo leer el guion completo antes de rodar, encerrado en una habitación

Por suerte, al final se entendieron. Una nueva 'Twin Peaks' sin Lynch iba a ser necesariamente recibida con escepticismo; no convenía. Al parecer el director ha hecho maravillas con el dinero recibido y ha rodado 18 horas de televisión con el mismo presupuesto que otras series de Showtime invierten para solo 13.
    Un momento, ¿hemos dicho televisión? Lynch asegura que es «exactamente como una película», solo que dividida en 18 partes. Se ha creado para la pequeña pantalla pensando, sin embargo, en la grande.

LO (POCO QUE SE SABE)

'Twin Peaks', edición 2017, se ha rodado, en gran parte, al sur de California y por tanto no se basa exclusivamente en el paisaje forestal de la serie clásica. Su protagonista es Dale Cooper, y en principio vuelven muchos personajes clásicos, aunque en algunos casos la presencia parece breve. Otros no volverán, como Jocelyn (Joan Chen), el sheriff Harry (Michael Ontkean) y Donna (Lara Flynn Boyle). Para compensar, Lynch y Frost han invitado a participar a gente tan diversa como Michael Cera, el cazafantasmas Ernie Hudson y la modelo/artista pop Sky Ferreira, entre otros nombres inesperados.

La producción llevó ocho meses y acabó hace un año. En todo este tiempo, apenas nada ha trascendido sobre el argumento, ni sobre la situación de los viejos personajes o la relevancia de los nuevos. Tan solo Kyle MacLachlan pudo leer el guion al completo, solo en una habitación, sin poder llevárselo a casa. El resto de actores se han tenido que conformar con leer sus escenas y tenían prohibido hablar sobre sus personajes con la prensa o incluso sus colegas de rodaje. 

Lynch ha grabado 18 horas de televisión con el mismo presupuesto que otras series de Showtime invierten para solo 13

MÁRKETING EVOCADOR

Tampoco la campaña de márketing es muy explicativa y se basa, sobre todo, en recordatorios de lo que vino antes. Los críticos no han recibido 'screeners' de antemano, y el estreno en Cannes es el jueves, día 25, varios días después de la emisión del doble episodio. En una entrevista con el diario australiano 'The Sydney Morning Herald', Lynch ha señalado que demasiado márketing «arruina completamente» la experiencia.

Uno de los anuncios se limita a superponer la imagen de unos bosques con la del compositor Angelo Badalamenti, también de vuelta, tocando al piano el tema de Laura Palmer. Simple, efectivo y tremendamente evocador. No hace falta ver nada más. Todavía.

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