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La falla de las vanidades

La clausura de la tele valenciana subraya el fin de un modelo del que presumía el PP beneficiado por el 'semenfotisme'

RAFA JULVE / Barcelona

La falla más cara de la historia no se plantó en el esplendor de la burbuja inmobiliaria. La falla más cara de la historia, la de Nou Campanar, se plantó en el 2009, ajena a los hachazos que ya propinaba la crisis. Medía 28 metros de alto por 40 de ancho y costó más de 900.000 euros antes de ser pasto de las llamas. Un dispendio privado que sirve como metáfora del comportamiento con el dinero público de los valencianos que la oposición atribuye a los sucesivos gobiernos del PP.

'Semenfotista' es una expresión muy usual en aquellas tierras para definir una manera de pasar de todo, de que todo te resbale. Y desde que Eduardo Zaplana encendiera una mascletà administrativa que le ha estallado a Alberto Fabra, los dirigentes populares no han hecho ningún caso de las críticas a un modelo de gestión cimentado en el ladrillo y en las grandes apariencias.

 Ahí estaba Canal 9 para explicar a bombo y platillo todas sus mastodónticas operaciones y para silenciar cualquier desmán. Ahora esa estructura de cartón piedra se desmorona y el altavoz mediático que moldearon los conservadores está sentenciado a muerte. A muerte o a privatización, como sospechan algunos, para seguir los pasos que se han intentado aplicar en la sanidad con el Hospital de Alzira como exponente.

>>Lea la información completa sobre el cierre de Canal 9 en e-Periódico.

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