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CONFERENCIA EN BARCELONA

Ben Welsh: "Radicalidad democrática es hacer públicos todos los datos para los ciudadanos"

Es periodista de datos del 'Los Angeles Times', especialista en análisis, visualización de datos y programación

AINA VALLDAURA / BARCELONA

Ben Welsh

Ben Welsh en la biblioteca de la Facultad de Comunicación Blanquerna, en el centro de Barcelona.  / AINA VALLDAURA

Ben Welsh se define a él mismo como un programador mercenario, y es que su trabajo se basa en convertir los datos en noticia, o viceversa.

Este periodista nacido en Los Ángeles (California) lidera al equipo de periodismo de datos de 'Los Angeles Times', uno de los diarios más importantes de Estados Unidos, y ha hecho de la programación su estilo de vida. 

Defensor del programario libre, usuario a tiempo completo de Linux, fan del lenguaje de programación Python y partidario de hacer públicos todos los datos, ha estado este miércoles de ruta por Barcelona. 

Por la mañana ha ofrecido una conferencia a los estudiantes de la Universidad de Comunicación Blanquera con el apoyo de la fundación Open Knowledge, y por la tarde ha participado en la octava sesión de periodismo de datos organizada por el CCCB.

"Esta tarde les voy a enseñar 'Web Scraping' a los asistentes al curso. ¿Sabes lo que es?", pregunta Welsh. "Se trata de extraer datos escondidos o fijos de páginas webs, PDF... Para poder trabajar con ellos después". 

P:¿Y eso es lo que hacéis el equipo de periodismo de datos del 'LA Times'?

R: Bueno, yo llevo trabajando en 'LA Times' durante siete años y soy miembro de un equipo llamado 'Data desk' . Se trata de un grupo de especialistas en programación informática, análisis de datos y visualización gráfica de los mismos en la web. En el grupo principal somos seis, aunque hacemos múltiples colaboraciones con el resto de la redacción. [Ejemplo del trabajo del 'Data Desk' en el LA TIMES].

P:¿Cuál es vuestra principal fuente de información?

R: En nuestro equipo, el Gobierno. Somos grandes usuarios de la Ley de Documentos Públicos y de las webs del Gobierno. Aunque no es nuestra única fuente. También utilizamos la información de grandes corporaciones, del mercado de valores...

Depende de la historia, pero sospecho que en nuestro equipo el Gobierno de California, el Estatal,  y el local son nuestras primeras opciones. 

P: ¿Esto quiere decir que los periodistas tenemos que aprender programación informática?

R: No estoy seguro de que cada periodista tenga que tener conocimientos de programación, aunque creo que es bueno tener un equipo en la redacción especialista en este ámbito y que sea capaz de encontrar datos, analizarlos y sacar una historia. 'Make it happen'. En 'LA Times' tenemos este tipo de gente. 'Friquis' a tiempo completo, que hacen cosas 'friquis' para encontrar historias que nadie más tiene. No obstante creo que cada periodista debería ser capaz de ponerse las 'Gafas de datos' (Data Glasses) y observar y ser capaz de analizar los datos relacionados con el ámbito o tema que está cubriendo. 

P: Este miércoles ha entrado en funcionamiento el Portal de Transparencia en España, un año después de la entrada en vigor de la ley, con más de 500.000 datos. No obstante una institucion como la Casa Real ha quedado excluida de esta ley. ¿Crees que el Gobierno debería hacer públicos todos los datos?

R: Sí, sin duda. Puede haber algunas excepciones, como la información privada relacionada por ejemplo con el expediente médico, que deben ser privado,s pero el resto debería estar en abierto. La premisa debería ser: la información es pública. En Estados Unidos, teóricamente, cualquier persona, periodista o no, puede pedir al Gobierno una  información, base de datos o documentos, y se le facilita en un tiempo razonable. No obstante, en la práctica el proceso es muy tecnocrático y, al fin y al cabo, el poder sobre lo que se hace o no se hace público resta en manos del Gobierno. No estoy diciendo que quien elige lo que se da en abierto lo haga con mala intención, pero el resultado final es que la gente no tiene el poder para hacer preguntas difíciles que los gobiernos no quieran responder.  

P: Hablemos ahora de un caso concreto: el informe sobre las torturas de la CIA hacia algunos presos. ¿Pone realmente en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos

R: Como ya he dicho, mi opinión es que deberíamos actuar bajo la premisa de que toda la información es pública, excepto la que se demuestre --y esté justificado-- que su publicación pueda ser peligrosa. Desagraciadamente, en Estados Unidos estamos viviendo una deriva en la cual, especialmente en temas de seguridad nacional, el Gobierno está considerando más y más cosas peligrosas, y no estoy seguro de que todas las decisiones sean justificadas. Ya vimos por ejemplo el pánico que sembró el caso Wikileaks. Lo que hemos visto una y otra vez es que las cosas no son tan peligrosas como cree la gente cuando estas se hacen públicas. 

P: Y para terminar... ¿Cuál sería tu reportaje soñado? 

R: ¡Uy! Hay tantos... Hay un montón de temas, y tampoco quiero desvelar nada sobre en qué estamos trabajando. Aunque creo que a la mayoría de periodistas de Estados Unidos les gustaría ser capaz de tener una idea real del rol y la importancia que tiene el dinero en la política norteamericana, ya sea en la campaña o en el apoyo a un candidato. Más y más dinero está entrando, y aunque legalmente todo este dinero está bajo una ley de transparencia, la realidad no es así. Ya sea por la complejidad tecnológica de controlarlo y por la oscuridad que rodea este tema en Estados Unidos, la gente empieza a hablar de esta financiación que rodea a la política y a sus candidatos como la 'dark money'. 
 

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