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Robo profesional en Gavà

Un golpe de guante blanco de más de un millón de euros en relojes

Una banda de ladrones expertos roba sin dejar rastro en el fortín de la sede española de Citizen Watch

Agujerearon la puerta, desactivaron la alarma, manipularon las cámaras y abrieron la caja fuerte

Guillem Sànchez

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Fachada de la sede española de Citizen Watch ubicada en Gavà (Baix Llobergat) que ha sufrido un robo.  / DANNY CAMINAL

Robo de guante blanco en la sede de la relojera Citizen Watch en España. Una banda de ladrones burló en la madrugada de este lunes la seguridad del fortín que esta multinacional japonesa tiene en Gavà (Baix Llobregat). El suyo fue un trabajo que lleva la firma de delincuentes con un alto grado de profesionalización. Tenían un plan que, ejecutado con la precisión de los engranajes que fabrica esta compañía, les condujo a un botín de más de un millón de euros en relojes.

El golpe tuvo lugar de madrugada, cuando el termómetro había descendido por debajo de los cero grados y el polígono afrontaba sus horas más solitarias, las de la noche del domingo. La fecha elegida, comienzos de diciembre, cuando en las empresas acostumbran a hacer acopio de género para nutrir a los pequeños comercios antes de Navidad, no parece casual. 

Para entrar en el recinto, utilizaron una sierra radial que abrió un boquete en la puerta metálica. En los pasos que dieron a continuación, se percibe una preparación que -salvando todas las distancias con la ficción- les acerca a los delincuentes de 'Un golpe maestro', un filme en el que Robert De Niro y Edward Norton, dos artistas de la ratería, trazan con enfermiza meticulosidad la sustracción de un cetro real, y les aleja de los liderados por Woody Allen en 'Granujas de medio pelo', tan zarpas que diseñan un plan en el que lo único que termina funcionando es la tapadera, un negocio de galletas que les hace inesperadamente millonarios mientras cavan un túnel que nunca llega hasta la caja fuerte del banco que pretenden vaciar.  

Un plan perfecto

Tras acceder al recinto de la empresa, se activó la alarma instalada en el local. Desde que suena la señal acústica de preaviso hasta que se dispara definitivamente y pone en guardia a los dueños, pasan pocos segundos. En ese intervalo de tiempo, sin embargo, estos ladrones fueron capaces de desactivarla. Con la alarma fuera de combate, localizaron todas las cámaras de seguridad del sistema de videovigilancia. Con un espray de pintura apuntando directamente a su objetivo las inutilizaron. Solo entonces se concentraron en la tarea que les había traído hasta allí aquella madrugada: la caja de seguridad en la que se guardan los relojes.

Los investigadores de los Mossos d'Esquadra que se han hecho cargo del caso no disponen de ninguna grabación que muestre cómo actuaron en el interior de la empresa. Tampoco hay huellas dactilares que puedan recoger porque utilizaron guantes para no dejar ningún tipo de rastro. Se desconoce asimismo el tiempo que les tomó abrir la caja fuerte. De lo que no hay ninguna duda es de que los trabajadores cuando llegaron a primera hora del lunes 4 de diciembre, la encontraron abierta. Y vacía.

Según la empresa Citizen Watch ha explicado a la policía, en este golpe los delincuentes se llevaron más de un millón de euros en relojes. La empresa ha declinado hacer declaraciones a este diario sobre el robo. Es una compañía especializada en relojes de pulsera de gama media-alta, cuyo precio oscila entre los 400 y los 1.000 euros. Para hacerse con un botín del tamaño denunciado, los ladrones posiblemente tuvieron que llevarse más de mil unidades.

La especialización de la banda se intuye también en el hecho de que, con un botín de esta envergadura, dispondrá seguramente de contactos en el mercado negro para poder colocar tal cantidad de relojes. O en la elaboración de un plan que exige una preproducción considerable, para averiguar antes de entrar en la nave con qué tipo de alarma iban a topar, dónde estaban todas las cámaras y cuál era la caja fuerte a la que se enfrentaban. 

10 robos contra empresas cada día

Durante el 2016 se cometieron 3.849 robos con fuerza contra empresas en Catalunya, según datos de los Mossos. Un 18,31% menos que en el 2015 (entonces fueron 4.712 delitos). En esta categoría penal se contabilizan todos los golpes que los ladrones perpetran contra compañías sin atacar a sus trabajadores, violentando únicamente el mobiliario del local. Se trata de delitos cometidos cuando las empresas están cerradas al público y, casi siempre, se llevan a cabo contra naves industriales que interesan porque almacenan productos de valor.

Habitualmente, el modus operandi consiste en hacer un butrón -un agujero en la pared, techo o suelo- y en robar todo el género posible contrarreloj, sin tratar de desactivar la alarma, y darse a la fuga antes de que los dueños o los policías se presenten en el lugar de los hechos. Es decir, la mayoría de los golpes que se producen en Catalunya no revisten la pericia del que ha sufrida la relojera de Gavà. Esta por ver si será un golpe maestro. Si terminan en la cárcel, no lo habrá sido.  

Temas: Robos Empresas

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