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Chuchos que salvan vidas

Los perros desarrollan cada vez más labores de asistencia y terapia a personas con discapacidades

Su olfato, su agudeza auditiva y su habilidad como guías los han convertido en un animal de ayuda al humano

María Jesús Ibáñez / Barcelona

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Perros guía en la plaza de Sant Jaume de Barcelona. / RICARD CUGAT

El olfato, su fino oído, su habilidad para orientarse han convertido a los perros en algo más que mascotas. Son, posiblemente, los animales que mayores servicios prestan a los humanos, tanto como asistentes o acompañantes como en tareas de salvamento. Sus funciones se han ido ampliando en los últimos tiempos, a medida que la ciencia y los adiestradores han encontrado cómo potenciar sus facultades.

El perro Blat, entrenado específicamente para participar en una investigación sobre el cáncer de pulmón del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps), es una de las últimas aportaciones hechas por los canes a la asistencia a humanos, iniciada en épocas inmemoriales por los perros guía o lazarillos, entrenados, en su caso, para orientar los pasos de personas ciegas.

El espectro es amplio. Como los lazarillos, existen también los llamados perros de señalización de sonidos, que avisan a las personas con discapacidad auditiva de distintos sonidos cotidianos o les alertan en el caso de que suene una alarma. O los perros de servicio, formados para prestar ayuda su vida cotidiana a personas con alguna discapacidad física. Sus habilidades llegan a tal extremo que son capaces de pedir ayuda por sí solos por teléfono.

Guían a personas ciegas, avisan a las que son sordas y detectan cuando un diabético va a padecer una crisis

"Trabajamos también con perros de respuesta médica o aviso, que están preparados para dar alertas médicas si sus propietarios sufren, por ejemplo, un ataque de epilepsia o una hiperglucemia", indica Íngrid Ramon, adiestradora de Blat y fundadora de Argus, una entidad en la que se realizan entrenamientos caninos para estas y otras misiones. La entrenadora reivindica la importancia de su trabajo, "ya que garantiza que el animal ha sido debidamente educado y socializado, es decir que está preparado para convivir con los humanos".

Niños autistas y gente mayor

La lista incluye, asimismo, a los perros de asistencia en autismo (adiestrados para cuidar de la integridad física de una persona con trastorno del espectro autista, guiarla y controlar las situaciones de emergencia que pueda sufrir) y a los que participan en proyectos de terapia asistida, destinados a visitas a hospitales, centros geriátricos, pisos tutelados o centros para personas con discapacidad.

Los perros de asistencia ayudan a las personas a superar las limitaciones de sus discapacidades y las barreras de su entorno, "pero cualquier persona que tenga una condición física o psicológica que limita su vida, podría tener un perro de asistencia", subraya Ramon. Además de ser un animal de utilidad por la ayuda que presta en situaciones cotidianas, es muy importante la ayuda emocional que aportan "dando confianza y seguridad al usuario". A veces, basta con su compañía.

"Deben tener un carácter dócil y saber convivir con humanos", dice una entrenadora

El perro de asistencia no es necesariamente de una raza determinada, "lo importante es que sus características físicas se adapten a la función que va a desempeñar y tenga un carácter dócil, tranquilo, afectuoso y que su comportamiento sea estable", indica esta especialista.

En los últimos años, están popularizándose en algunos países (fundamentalmente Estados Unidos) los conocidos como perros de apoyo emocional, a medio camino entre la asistencia y la terapia.

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