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Ensenyament parcheará con barracones la falta de espacio en los institutos

La medida, pactada con los alcaldes, se completará con la conversión en aulas de espacios como laboratorios o salas de informática

El Idescat prevé que en los próximos cuatro años la cifra de estudiantes de ESO aumente en 40.000 personas

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Exterior del Instituto Viladomat. / ALBERT BERTRAN

VILADOMAT
VILADOMAT

Sociedad

Si en los próximos cuatro años, como prevé el Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat), la población de estudiantes de educación secundaria obligatoria (ESO) aumenta en 40.000 jóvenes, los problemas de espacio en los institutos catalanes van a ser mayúsculos. Tal es la avalancha de alumnos prevista (de los 317.000 alumnos de entre 12 y 15 años se pasará a más de 357.000), que la 'consellera' d'Ensenyament, Meritxell Ruiz, no ve más alternativa que colocar barracones para poder dar cabida a la alta demanda que se va a generar. Al menos hasta el curso 2020-2021.

La situación es consecuencia de una doble causa, sobre la que han estado alertando profesores y familias de alumnos desde hace ya varios cursos. Por una parte, están ingresando en la ESO las promociones de estudiantes más numerosas de la historia escolar de Catalunya; por la otra, la crisis frenó prácticamente por completo desde el 2011 la construcción de nuevas instalaciones educativas, por falta de presupuesto.

La instalación de módulos prefabricados en los institutos públicos (este año ya hay más de un millar entre infantil, primaria y secundaria) se complementará con la habilitación de aulas "en espacios del propio centro", y esto incluye por ejemplo laboratorios o salas de informática, y, "excepcionalmente, en espacios liberados en centros de primaria".

Así lo han acordado la Generalitat y los ayuntamientos catalanes, agrupados en la Associació Catalana de Municipis y la Federació de Municipis de Catalunya, que por primera vez han llegado a un pacto sobre los criterios que regirán la organización y programación del próximo curso escolar, cuya preinscripción está prevista para entre el 23 de marzo y el 4 de abril.

COTO A LOS INSTITUTOS-ESCUELA

El acuerdo prevé también la apertura de institutos-escuela, pero solo en barrios o municipios de alta complejidad económica y social, donde este tipo de centros están ayudando a reducir el absentismo escolar que crece cuando los alumnos pasan de primaria a la ESO, y en poblaciones de pequeño tamaño, que tengan dos líneas por curso escolar pero que no dispongan de instituto para la ESO.

"No se podrán crear en casos en que lo que se pretenda sea dar respuesta a una escolarización temporal, a corto plazo", han pactado Ensenyament y los alcaldes, que consideran que el crecimiento de la población de estudiantes de secundaria se concentrará en los próximos cinco años, hasta que los nacidos en el 2008 (año en que se alcanzó el pico máximo de natalidad) cumplan 12 años y lleguen a la ESO.

A cambio, Ensenyament se ha comprometido a que los centros de alta complejidad puedan reducir a un máximo de 27 personas el número de alumnos por aula en el primer curso de la ESO. Actualmente, la ratio en esta etapa educativa es de 30 estudiantes.

ANUNCIOS DE CIERRES EN P-3

Muy distintas son las cosas en P-3, donde la previsión para el próximo curso es mantener una cifra de alumnos nuevos muy similar a la de este año, después de la pérdida de más de 7.000 estudiantes de tres años registrada en relación al 2015-2016. Los ayuntamientos y Ensenyament han acordado que, vista la situación, se continuará manteniendo la ratio de 22 alumnos ya autorizada en los centros más desfavorecidos. La medida queda lejos, no obstante, de la reivindicación hecha por la federación de asociaciones de padres de alumnos de Catalunya (Fapac), que pide que la rebaja del número de alumnos por aula sea a un máximo de 20 niños, que se haga extensiva a todas las clases de P-3 y que, progresivamente, se amplíe al resto de cursos.

Eso sí, la 'conselleria' que dirige Meritxell Ruiz asegura que "apuesta por la continuidad de todos los proyectos educativos", lo que significa que en principio no se anunciarán cierres de aulas o líneas de P-3 en las escuelas públicas antes de que se realice la preinscripción, como sí se había hecho en cursos anteriores. La reclamación pretende tranquilizar los ánimos de ayuntamientos y familias, que han pedido repetidamente a Ensenyament que permita que los centros públicos concurran en igualdad de condiciones respecto a los concertados a la hora de ofertar plazas escolares.

En los municipios en los que, por razones demográficas, la Administración considere que hay que suprimir grupos de P-3, "se valorará la posibilidad de fusionar escuelas de una zona para liberar espacios, ya sean estos provisionales (retirar módulos) o edificios que necesiten de mejoras", señala el acuerdo. 

¿Por qué la preinscripción beneficia a la concertada?

La normativa vigente hasta este año para la preinscripción escolar permitía que la Generalitat pudiera dictar, antes de que se inicie el plazo, cuántas clases iban a cerrar cara al curso siguiente y en qué colegios lo hacía. Esta cifra la calculaba la Conselleria d'Ensenyament a partir de los padrones municipales.

Con la información facilitada por los ayuntamientos "y siempre de acuerdo con ellos", insiste Ensenyament, la 'conselleria' realizaba una previsión de la demanda que se iba a producir y presentaba lo que denomina la oferta inicial de plazas escolares. "El problema es que los anuncios anticipados de cierre que en los últimos años ha venido haciendo la Generalitat afectan siempre a las escuelas públicas", han denunciado los afectados.

La supresión de aulas (o líneas) en la escuela concertada se produce 'a posteriori', es decir, cuando ya se ha completado la matrícula, normalmente después del mes de junio, según está previsto en la ley de educación de Catalunya (LEC).

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