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CARTA APOSTÓLICA

El Papa autoriza a los sacerdotes a perdonar el aborto de manera definitiva

Hasta ahora solo lo había autorizado durante el Año Santo de la Misericordia, que concluyó el domingo

IRENE SAVIO / ROMA

El Papa concede, al fin, la facultad de absolver el aborto. / EUROPA PRESS

En un nuevo giro copernicano, el papa Francisco ha decidido que todos los sacerdotes católicos podrán absolver de manera definitiva el aborto y, de hecho, todo pecado por grave que sea. “De ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto”, ha escrito el pontífice jesuita, en una carta apostólica, divulgada este lunes por la oficina de prensa del Vaticano.

Tras una reflexión sobre el perdón y la reconciliación, Francisco ha advertido de que el aborto sigue siendo “un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente”. No obstante, “no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido”, ha dictaminado. 

La nueva disposición atañe no solo a las mujeres, sino también a “los médicosenfermeros y activistas” que se arrepientan, según precisó Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, en una rueda de prensa posterior al anuncio. “Con la nueva disposición papal, cambiará el código canónico [la ley fundamental de la Iglesia]”, añadió. 

Con ello, Francisco hace otro viraje respecto de la doctrina católica tradicional que hasta ahora consideraba el aborto un pecado castigado con la excomunión ‘latae sententiae’, es decir, automática. Y, por tanto, que solo podía ser perdonado por los obispos o el propio Papa. 

PERDÓN A LOS LEFEBVRIANOS

A través de su carta apostólica, Francisco también ha enviado un mensaje de relajación para los sectores más conservadores de la Iglesia. Esto es, ha extendido, “hasta nueva disposición”, también la concesión de absolver los pecados de los miembros de la Hermandad de San Pío X, los llamados lefebvrianos, en alusión a su fundador, el cismático ultraconservador Marcel Lefebvre. Algo que los analistas han interpretado como un paso más para que el grupo -fundado en 1970- sea readmitido plenamente dentro la Iglesia católica.

Francisco repitió así el patrón de juego -zanahoria y palo, o viceversa- que ha mostrado desde que es Papa ante las distintas sensibilidades de la Iglesia. De hecho, el nuevo desafío se suma a otros realizados por el pontífice argentino en los últimos meses, como su reciente llamamiento para que los sacerdotes atiendan a divorciados, familias monoparentales y parejas homosexuales, según sugirió en las 265 páginas de su encíclica 'Amoris laetitia’, publicada en abril pasado.

REVUELO DENTRO DE LA IGLESIA

En este contexto, el anuncio de Francisco ha provocado no solo revuelo dentro de la Iglesia, sino también fuera de ella. “La posición del Papa es moderna, pues cancela una condena moral que, en un mundo laico, no tiene razón de existencia”, ha llegado a decir el popular escritor italiano Roberto Saviano. “Esperemos que ahora los sacerdotes no banalicen el pecado del aborto”, ha sido, en cambio, el comentario más amargo de Gian Luigi Gigli, presidente del antiabortista Movimiento por la Vida. 

“El intento del Papa parece ser el de extender el tiempo de la misericordia”, ha comentado, algo sorprendido, el vaticanólogo Andrea Tornielli, en la web especializada 'Vatican insider'. “Según la doctrina católica, todos los pecados pueden ser perdonados (…) lo que indica que a nivel teológico no hay muchas novedades. El cambio es político”, ha considerado el bloguero Gianni Pardo. 

El problema es que, dentro de la Iglesia, “se está desarrollando una guerra civil, un choque que apunta a la autoridad del Papa y a su proyecto reformador”, ha opinado por su parte Marco Politi, uno de los vaticanólogos más progresistas. Politi se refirió así a las ya numerosas cartas -algunas anónimas, otras no- que en los últimos dos años Francisco ha recibido de parte de los prelados más conservadores. La última, firmada por 45 teólogos y destinada al colegio cardenalicio, llegó a sugerir que algunas ideas contenidas en 'Amoris laetitia’ pueden ser consideradas "herejías". 

Otros, como el historiador Alberto Melloni, han hablado de “aislamiento” del Pontífice. Y Andrea Ricciardi, fundador de la comunidad San Egidio y exministro en el Gobierno de Mario Monti (2011-2013), ha dicho que nunca un papa contemporáneo ha encontrado tantas resistencias. Un contexto, en síntesis, que demuestra que tres años y medio después de haber sido elegido Papa, a Jorge Mario Bergoglio no le abandona el revuelo ni las ganas de “hacer mucho lío”, como dijo él mismo en su viaje a Brasil en el 2013.

Maniobra contra los ultraconservadores

La nueva maniobra del Papa se ha producido una semana después de que Francisco fuera objeto de una rebelión encabezada por el cardenal tradicionalista Raymond Burke, junto con otros tres purpurados, los alemanes Walter Brandmuller y Joachim Meisner, y el italiano Carlo Cafarra. En su crítica, hecha publica el 14 de noviembre, Burke acusó al pontífice argentino de generar confusión con sus mensajes y le amenazó con hacerle una "corrección por error grave".

“Donde quiera que vaya hay confusión. Los sacerdotes están divididos entre sí, los sacerdotes contra los obispos, los obispos divididos entre sí”, explicó luego el estadounidense, en una entrevista con el 'National Catholic Register'. “Hay una división tremenda en la Iglesia”, añadió Burke, quien también es un abierto partidario de Donald Trump, un personaje que no goza precisamente de la simpatía de Francisco. 

En particular, el cardenal cuestionó al Papa por su encíclica ‘Amoris laetitia’ y su impulso a que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar, un tema que provocó una gran división en los sínodos de la Familia de octubre del 2014 y octubre del 2015. Y que ahora, con la nueva decisión de Francisco, hace cobrar mayor peso a las posiciones de los aperturistas. “Históricamente ya ha ocurrido que cardenales y obispos hayan aclarado que el Papa estaba cometiendo un error y le pidieron corregirse”, ha insistido Burke.

“El virus de la polarización y la enemistad se nos cuela en nuestras formas de pensar, sentir y actuar”, fue la respuesta del Papa el sábado, en ocasión del consistorio en que creó 17 nuevos cardenales, 13 de ellos electores. “No somos inmunes a esto y tenemos que velar para que esta actitud no cope nuestro corazón porque iría contra la riqueza y la universalidad de la Iglesia”, añadió.

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